La Iglesia católica en Estados Unidos ha sido la primera institución que ha encargado a una agencia independiente externa (el "John Jay College of Criminal Justice" de la City University de Nueva York) el estudio del grave problema de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Ahora, este centro de investigación ha difundido el informe titulado “Causas y contexto del abuso de menores por parte de clero católico en los Estados Unidos, 1950-2010”. Se puede descarga aquí (inglés, pdf, 141 páginas).
Entre los resultados de esa investigación figura el dato de que el mayor número de abusos se cometió entre los años ’60 y ’80, y que a partir de 1985 esos crímenes disminuyeron vertiginosamente (el gráfico que ilustra el post muestra la evolución). El informe afirma que son numerosas las causas que inciden en personalidades vulnerables y desembocan luego en esos comportamientos. Entre otras cosas, dice concretamente que no hay relación causa – efecto entre el celibato y el abuso de menores, ni entre la homosexualidad y el abuso de menores.
Después de tanta amargura, es reconfortante ver la seriedad con que se está trabajando para la solución de este penoso problema. En esa dirección van también las instrucciones de la Santa Sede a todas las conferencias episcopales, publicadas este lunes. Algunos confían en que ese ejemplo lo puedan seguir otras instituciones (sobre todo educativas), en las que el problema tiene dimensiones mucho mayores (lo que no disminuye en nada su gravedad en la Iglesia: un solo caso ya sería demasiado).
Teniendo en cuenta esa buena dirección, esa clara línea de trasparencia, me ha llamado la atención las declaraciones del líder de una asociación de víctimas de Estados Unidos, recogida por The New York Times (necesario el registro). Según él, “los obispos pretende con este informe actuar como si la crisis fuera una cosa del pasado. Son engañosas, poco sinceras, pero sagaces relaciones públicas”. A la vista de los elementos objetivos disponibles, no creo que sea faltarle al respeto si califico esa afirmación como un mezquino juicio a las intenciones.

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