Es una noticia de agencia, pero la
publica con gran énfasis El País: “Morales recibe la bendición
de los líderes religiosos de Bolivia”. En un primer momento, me
sorprendió que el diario madrileño destacara esto sin ninguna
referencia crítica a la laicidad, pues el acto supone una
significativa mezcla de religión y política. Suponía además que,
tratándose de una nación de amplia mayoría católica (al menos el
80 por ciento), los líderes religiosos de Bolivia serían cardenales
y obispos... Es obvio que me equivocaba, como muestra la fotografía.
La noticia dice que Morales recibirá la “bendición de la Madre Tierra a través de un ritual purificador con agua y fuego, oficiado por sacerdotes aymaras, que le permitirá ejercer con sabiduría sus funciones”. La última frase no está entrecomillada, no la dice ninguna fuente: es el anónimo periodista quien asegura que la bendición “le permitirá ejercer con sabiduría sus funciones”. Y El País lo publica sin pestañear.
Me pregunto qué hubiera pasado si el texto hubiera sido: “Morales recibe la bendición de manos del cardenal Julio Terrazas, arzobispo de Santa Cruz, gesto que le permitirá ejercer con sabiduría sus funciones”... Eso no se decía ni en el más “oscuro medioevo”, en el que se bendecía a los emperadores, pero con sano realismo y sin fórmulas mágicas. En su afán por aprovechar todas las ocasiones que sirvan para contrastar el protagonismo público de la Iglesia católica, El País ha optado esta vez por colocar a Evo Morales bajo palio (indigenamente correcto).


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