*Politica & ética

Confusión

Confusion

Son el órgano de un partido político que ha salido vapuleado en las recientes elecciones italianas. A pesar de la alianza con otros grupos radicales, "Refundación Comunista" no ha conseguido nada (tampoco los demás). Está fuera del parlamento, y el shock lo nota también su órgano periodístico, Liberazione. Hay que comprenderlos.

El caso es que con ocasión del viaje del Papa a Estados Unidos y al discurso que pronunciará mañana en la sede de las Naciones Unidas, el diario publica (16 de abril) un artículo titulado: “ONU. La batalla de la Iglesia contra los derechos humanos”. Me esperaba un elenco de acusaciones de cómo la Iglesia (o algún eclesiástico) se ha opuesto al derecho a la vida, a la libertad religiosa, a un trabajo digno, a la educación… o de cómo se ha mostrado a favor de la tortura, etc. Sin embargo, se trata de una descripción de cómo el Vaticano se ha opuesto en la ONU y en las conferencias internacionales a los “derechos de género”.

El diario explica que -"al margen de las bonitas palabras sobre dignidad e igualdad"- el hilo conductor que caracteriza "la actividad del Vaticano en las Naciones Unidas, desde Wojtyla a Ratzinger” es el siguiente:“Limitar los derechos de la mujer, a partir del derecho a la salud, que comprende el derecho a la contracepción, al aborto legal, a la sexualidad libre. Cancelar el concepto de ‘gender’ y dificultar la teoría lésbica porque deconstruyen la naturalidad de los papeles masculino y femenino. Colocar el valor de la feminidad en el ‘corazón de la familia’".  Está claro que el partido, y su diario, defienden todo lo contrario al Vaticano.

Me parece que la situación es propicia para que el “diario comunista” haga autocrítica y piense que tal vez la defensa de tales propuestas hayan influido en su desastre electoral. Si se olvidan de los obreros y se dedican (casi) a presentar como programa electoral la teoría lésbica, no me sorprenden los resultados.

Los sofismas de Peter Singer

Singer Será porque la semana pasada me he calado en una full immersion de bioética (de ahí la prolongada ausencia). El caso es que me ha llamado la atención una larga entrevista con Peter Singer que repesco de Il Foglio (11 de marzo). Como se sabe, Singer -filósofo australiano que trabaja en Princeton- es el padre del movimiento de liberación animal y gurú del aborto eugenésico y del infanticidio (para él, en efecto, es igual matar a un niño antes o después de que nazca. Si hay que matarlo, se le mata, sin eufemismos. Terrible, pero por lo menos es coherente).

Dice en la
entrevista: “los fetos humanos, los niños recién nacidos y los seres humanos intelectualmente minusválidos no poseen racionalidad, autonomía, autoconciencia y capacidad de entender. Por el contrario, los chimpancés y los grandes primates tienen estas capacidades, al menos en cierto grado. Sobre estas bases podemos decir que algunos seres humanos no son personas, mientras algunos animales no humanos sí lo son”. Y de esas premisas pasa a la acción.

Desde luego, no me gustaría quedarme dormido –es decir, sin “racionalidad, autonomía, autoconciencia y capacidad de entender”- junto a Singer. Capaz es de liquidarme. Pero a lo que voy ahora es a cómo cambia las cartas en la mesa: pretende que todas las especies son iguales y compara a seres en distintas fases biológicas (feto humano con chimpancé adulto) o a individuos sanos con enfermos. En el fondo, para lo que sirven los sofismas de Singer es para justificar la acción del hombre. Tal vez por eso ha sido nombrado consultor de varios gobiernos.

Libertad... ¿sólo para aplaudir?

Aplauso

Por un momento –a juzgar por las reacciones del gobierno español y del diario El País- pensé que se debería tratar de un texto de fuego y azufre que rezumaba anatemas. Pero una vez leída la “Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ante las elecciones generales de 2008” he de confesar mi preocupación. La Nota de los obispos no sólo es correcta en el fondo, sino mesurada en la forma. Está muy lejos de ser ese exabrupto electoralista que algunos han descrito. Y eso lo pueden comprobar todos, pues ocupa apenas dos folios.

El diario El País se sigue presentando en sus editoriales como absoluto posesor de la verdad, hasta el punto de rayar el fanatismo. Visto desde fuera, da la impresión de que en España la Iglesia sólo está autorizada a aplaudir al gobierno, de lo contrario la descalificación es automática. Si la Nota, que no menciona obviamente ninguna sigla, pudiera entenderse como una alabanza al gobierno de J. L. Rodríguez, el diario la pondría como ejemplo de “sana contribución al diálogo democrático”.

Lo han hecho ya tantas veces que parece claro que la estrategia de los actuales dirigentes del Partido Socialista en España es la de presentarse como víctima de las agresiones de una Iglesia vinculada a la derecha franquista. Una Iglesia que quiere imponer a todos su moral y que es culpable de tantos retrasos ibéricos... Mientras tanto, quien de verdad va imponiendo sus ideas y su moral es una minoría radical que tiene un diseño muy preciso de qué tipo de sociedad quiere. Y para ello, naturalmente, la Iglesia le estorba.

Cebrián ha leído un libro

Logo_grupo_prisa_verticalJuan Luís Cebrián, consejero delegado del grupo "Prisa", empresa editora de El País, ha escrito hoy un largo artículo en el rotativo madrileño en el que nos informa de que ha leído un libro. En ese libro se dice que hay que poner en discusión los contenidos religiosos de todas las religiones. Nada está por encima de la discusión y la crítica.

Cebrián se refiere en el artículo a la Iglesia católica en España. Toma como pie la manifestación en defensa de la familia celebrada en Madrid, que interpreta como una agresión al gobierno socialista. Dice que la Iglesia española ha funcionado como ariete intelectual del Partido Popular, y que todavía hoy “la capacidad de influencia del lobby clerical se ha mantenido como martillo pilón”. Añade que “la presencia de Ratzinger en el solio de Roma ha consolidado las corrientes integristas y retrógradas dentro de la institución”. Cebrián apuesta en definitiva por un “laicismo radical”.

Ninguna sorpresa. El
artículo de Cebrián refleja lo que dice El País a diario. Los periódicos son personas, y El País es en buena parte Cebrián, con sus fibias y fobias. Sin embargo, al final del artículo uno sale con la impresión de que el autor sostiene, en efecto, que nada está por encima de la discusión y la crítica... pero siempre que la crítica la haga él, naturalmente. Si son otros los que critican, para Cebrián se trata de acoso, agresión o fundamentalismo. Es bueno que Cebrián haya leído un libro, pero ya me decía mi abuela que los lectores de un solo libro son peligrosos.

Alergia al debate

PecesbarbaHe seguido por la prensa y por la televisión italianas la manifestación a favor de la familia que, promovida por el arzobispado, se celebró el domingo 30 de diciembre en Madrid. Lo que me ha sorprendido no ha sido el elevado número de participantes ni el tono amable de la masiva concentración, sino  la reacción un tanto desencajada –por emplear una expresión suave- de autorizados responsables del partido socialista español, del mismo gobierno y del diario El País.

Quizás es que esté ya un poco mal acostumbrado: después de unos cuantos años en Italia, donde existe una democracia mucho más madura que la española (a pesar de algunas caricaturas baratas), me suenan muy chuscas, con poca clase humana, algunas reacciones de políticos ibéricos. Son actitudes que muestran que, en el fondo, son alérgicos al debate e incapaces de soportar una crítica, pues lo consideran como una ofensa personal. Se diría que tan sólo admiten el aplauso.

La interpretación más plausible de ese tono histérico (“estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación anómala”) es que quedan cuatro meses para las elecciones generales y parece ser que algunos datos no son muy alentadores (inflación al máximo histórico desde 1995, aumento del número de parados), por lo que han decidido lanzar una fuerte cortina de humo. No entro en el análisis de esos datos, pues no es el tema de este blog.

Lo que sí me parece digno de nota es cómo Gregorio Peces-Barba (foto), rector de la Universidad Carlos III y mentor intelectual del partido socialista, explica el sustrato de la manifestación: “La reciente encíclica Spe Salvi, de Benedicto XVI, descalifica el mundo moderno, la ilustración y los derechos humanos. Ése es el sustrato de la manifestación convocada por los obispos para condenar avances indudables de carácter social abordados en los últimos años. Curiosamente, los obispos utilizan los derechos que ellos mismos condenan, empezando por el de manifestación, para imponer su verdad excluyente”. Peces-Barba es un grande: resulta difícil introducir tantas falacias en tan poco espacio.

Una lanza contra la hipocresía

FerraraEl mismo día que la ONU aprobó una resolución de moratoria de la pena de muerte en el mundo, el periodista Giuliano Ferrara, director del diario italiano Il Foglio, lanzó la propuesta de otra moratoria: “Existe también otra pena de muerte legal que afecta a centenares de millones de seres humanos. Las buenas conciencias que se alegran por el voto de la ONU, piensen ahora en las matanzas eugenésicas, racistas y sexistas de los inocentes”. Después del voto de la Onu, “no podemos seguir disimulando sobre los millares de seres humanos matados antes de nacer”.

Ferrara lanzó la propuesta el 19 de diciembre. El diario está recibiendo muchos mensajes de adhesión. Desde luego, nadie espera que la iniciativa vaya a producir resultados milagrosos. Sin embargo, uno ya lo ha logrado: romper una lanza contra la hipocresía de una sociedad que aplaude la abolición de la pena de muerte, aunque sea contra criminales sometidos a un proceso justo, pero al mismo tiempo la mantiene contra otros pequeños ciudadanos, que tienen la mala suerte de carecer de un certificado en el registro civil.

Y de esos se eliminan cada año 45 millones en todo el mundo. Y esas eliminaciones se realizan al amparo de las leyes de los países, y algunas a la sombra de instituciones de la misma ONU (como el Fondo Internacional para la Población). Es bueno que alguien llame a las cosas por su nombre, ayude a romper el silencio y a considerar que es inútil abogar por la paz en una sociedad que consiente la muerte del inocente con tan dramática superficialidad. (Escribí algo más largo sobre esto aquí).

[Actualización] El propio Benedicto XVI, en su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, se refirió a este tema, sin mencionar expremente esta iniciativa:

“Recordando el llamamiento hecho por el Papa Juan Pablo II con ocasión del gran Jubileo del Año 2000, me alegra que, el 18 de diciembre pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara una resolución por la que se llama a los Estados a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte, y deseo que esta iniciativa estimule el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana”.

Sarkozy y la laicidad madura

LaiciteLa tranquilidad de la Navidad me ha permitido leer el texto completo del discurso que el presidente francés Nicolas Sarkozy pronunció el pasado 20 de diciembre en la catedral de Roma, la basílica de San Juan de Letrán, de la que -como Jefe de Estado francés- es "canónigo de honor".  A pesar de que ya no es noticia, no quiero dejar de anotar aquí­ algo de ese discurso, que supone un giro copernicano en el modo oficial francés de entender la laïcité. (Aquí­ se puede descargar el texto completo en francés; aquí­ hay un buen resumen en español).

Aludiendo a las raíces cristianas de Francia -que se manifiestan, afirma, en su cultura, paisajes, modo de vivir, arquitectura, literatura-, Sarkozy subraya que se trata "de un hecho". Es decir, de algo evidente y comprobable. En este contexto, es difí­cil no pensar en Valéry Giscard d'Estaing y Jacques Chirac, otros dos franceses de su mismo espectro polí­tico, que hicieron todo lo posible (con éxito) para que -en nombre de la laicidad- no se mencionaran esas raí­ces cristianas en el famoso preámbulo de la carta europea. [Como se sabe, el proyecto fue rechazado por referendum precisamente en Francia.].

Si para esos dos polí­ticos franceses, y para muchos otros, laicidad equivale a negar relevancia pública a la religión, especí­ficamente al cristianismo, Sarkozy tiene otra visión. Dice que también la laicidad es un hecho en Francia, pero que no hay que entenderla como negación del pasado. "Debemos mantener juntos los dos extremos de la cadena: aceptar las raí­ces cristianas de Francia, e incluso valorizarlas, y continuar defendiendo una laicidad que ha alcanzado la madurez". Añadió que es preciso desarrollar una laicidad nueva, madura y positiva que vigila para garantizar la libertad de pensamiento, la de creer o no creer, pero que no considera la religión como un peligro, sino como un punto a favor.

Sarkosy constata que
fenómenos como la disminución del número de sacerdotes y la pérdida de religiosidad "no han hecho más felices a los franceses", sino más bien al contrario. Sostiene que en un mundo obsesionado por el bienestar material, pero al mismo tiempo cada vez más en busca de sentido y de identidad, la República francesa necesita de gentes que nutran esperanza, "de católicos convencidos, que no teman afirmar lo que son y en lo que creen".

Un paso admirable, una decisión un poco triste

Mercedes_aroz1Cuando Juan Pablo II se reunió en agosto de 2000 con cientos de miles de jóvenes en Tor Vergata, a las afueras de Roma, en aquella inolvidable Jornada Mundial de la Juventud, a la senadora catalana Mercedes Aroz aquel "espectáculo" de jóvenes con el Papa le planteó algunas preguntas. Han pasado más de siete años y la prensa española informa hoy (El País, La Vanguardia) de su decisión de abandonar la política activa en el Partido Socialista de Cataluña para "culminar su conversión al cristianismo", después de “tres décadas de ideología marxista y atea”.

Mercedes Aroz se afilió al PSOE en 1976, proveniente de la Liga Comunista Revolucionaria. En 1978 fue cofundadora del Partido Socialista de Cataluña. Ha sido parlamentaria en cuatro legislaturas y senadora en las dos ultimas. A final de la presente legislatura dejará su escaño, al que llegó con el mayor número de votos de la historia del Senado español.

“Mi actual compromiso cristiano -afirma- me ha llevado a discrepar con determinadas leyes del Gobierno que chocan frontalmente con la ética cristiana, como la regulación dada a la unión homosexual o la investigación con embriones, y que en conciencia no he podido apoyar. En consecuencia se imponía la decisión que he tomado”. Como comenta Internet Política, la conversión es admirable, pero la decisión de abandonar la política es un poco triste. Parece evidente que la política necesita a personas como Mercedes Aroz.

Arrogancia californiana

SepchurchstatePues también los californianos tiene su dosis de arrogancia. Al menos, los editorialistas de Los Angeles Times, que dedican un editorial ("Teaching the pope") a instruir a Benedicto XVI sobre la separación entre Iglesia y Estado. Así prepara el diario californiano el viaje que el Papa realizará a Estados Unidos del 15 al 20 de abril de 2008.

El editorial dice que muchos esperan que ese viaje sea un “tour de escucha”, ocasión para que el Papa pueda aprender algo todavía –a pesar de ser un teólogo erudito- sobre la experiencia de un país pluralista, donde la fe católica ha florecido gracias a la separación entre Iglesia y Estado. Y recuerda cómo el católico John Kennedy dijo que creía en un país donde la separación entre Estado e Iglesia era absoluta, donde ningún prelado diría a un presidente cómo actuar...

En realidad, la separación entre Iglesia y Estado estaba ya inventada antes de la fundación de Estados Unidos. De ello trata un interesante documento publicado en 2003 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces precisamente por el cardenal Ratzinger. Si lo hubieran leído, los editorialistas sabrían distinguir entre lo que es la (recomendable y exquisitamente católica) separación entre Iglesia y Estado y lo que es la (poco recomendable) separación entre la propia conciencia y la actuación pública.

Kaká y Lula

Kaka

Mientras todavía se oyen los ecos suscitados por las declaraciones del jugador de fútbol brasileño Kaká, estrella del Milan, a propósito de la virginidad, el presidente de su país –Lula da Silva- ha lanzado una agresiva campaña a favor de la contracepción, de la que informa Le Monde. El diario parisino pone el acento en la “exasperación” de la Iglesia ante la campaña, que llega apenas tres semanas después de la visita del Papa.

Kaká, de fe protestante, declaró en una entrevista que junto a su mujer, Carolina, habían decidido llegar castos al matrimonio: “ha sido duro, pero si hoy nuestra vida es tan bella es porque hemos sabido esperar”. Esas declaraciones han despertado comentarios sobre la virginidad como “contra-tendencia” y sobre el redescubrimiento de lo que significa la fuerza de voluntad.

Se dirá que no se puede pedir al presidente de un país que imponga por ley la castidad a los ciudadanos. Desde luego que no. Es algo que no toca al gobierno. Pero ¿estamos seguros de que lo contrario sí corresponde al gobierno? Lula invertirá cuarenta y un millones de euros en esta campaña. La experiencia muestra que los principales beneficiados de iniciativas similares son las multinacionales farmacéuticas.

Informar de los riesgos no solo del tabaco...

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Igual que se informa a los ciudadanos sobre los riesgos del tabaco, habría que informar a las mujeres sobre los riesgos del aborto. Y todavía estamos muy lejos. Conseguir que se ofrezca, al menos, esa información es el objetivo de algunos grupos pro life de Estados Unidos, según relata The New York Times (22 de mayo) en una larga crónica. Esa campaña parte de la convicción de que el aborto, en general, no es lo mejor para la mujer; que las mujeres están mal informadas sobre los riesgos que el aborto supone para su propia salud física y emocional.

La crónica resiente de algunos “tics” característicos de la información sobre este tema. Por ejemplo, las organizaciones “anti-aborto” son siempre etiquetadas como “conservadoras”, mientras que las que abogan por el aborto carecen de etiquetas, como si estuvieran libres de connotaciones ideológicas (aunque sean la misma Planned Parenthood). A pesar de todo, la crónica ofrecen elementos informativos interesantes.  Uno de ellos es la campaña “Las mujeres merecen algo mejor que el aborto”, de Feminists for Life, que supone un profundo cambio de planteamiento con respeto a la campaña “¿Quién decide?”, lanzada en los años ochenta por la Naral Pro Choice America.

En el texto está presente la idea de que las posiciones de los pro life responden a razones tácticas o políticas, mientras que las de los pro choice son científicas, pues sus estudios niegan que el aborto legal presente un riesgo para la salud física o psíquica de la mujer. Sin embargo, la misma crónica informa de los más de 2.000 testimonios recogidos por la Justice Foundation (Operation Outcry), de mujeres que se consideran a sí mismas víctimas -físicas y psicológicas- del aborto legalizado. Sorprende la cierta reticencia de los grupos pro choice a que se mejore la información que se ofrece a las mujeres. En el fondo, una mejor información ayuda a elegir a mejor, que es lo que ellos mismos proponen.

La propuesta de Sartori ¿Achaques de la edad?

Tienanmen

Giovanni Sartori es un conocido politólogo, experto en sistemas electorales, que a sus 84 años parece que no le importa decir lo que de verdad piensa. Y lo que piensa es realmente sorprendente en un teórico de la democracia liberal: el gobierno chino debe usar los “medios coercitivos” para controlar los nacimientos.

“La coerción”, subraya, por si no hubiera quedado suficientemente claro. “Medidas más severas, aumentar las multas, si no son suficientes, en una cantidad proporcional a la renta. Y aumentar los controles”. En esas declaraciones, que publica el diario La Stampa del 14 de mayo (no disponible on line), explica que como los nacimientos proceden en su mayor parte de la China rural, donde el nivel de educación es muy bajo, “es más pragmático imaginar la coerción”. 

De momento, no he visto reacciones a tales declaraciones, que no sé cómo calificar: ¿racistas, nazistas, maoístas...? Tal vez simplemente paranoicas, dicho con todo el respeto hacia el profesor. Tal vez porque sabe mucho de sistemas electorales, quizás Sartori ha terminado pensando que las personas (los demás) son también simples números. El teórico de la democracia liberal parece que hace ahora apología de la dictadura, sentado cómodamente en su apartamento de Manhattan. Deseo que sean sólo achaques de la edad.

Aborto en America Latina: ¿ideales "comunistas" con dinero capitalista?

Bandieraesoldi

El diario italiano Liberazione, órgano del partido Refundación Comunista, ha acogido con entusiasmo la aprobación de la ley del aborto en Ciudad de México. Hasta aquí, ninguna sorpresa. Sorprende un poco más que diga que la ley salió adelante a pesar “de la potente lobby pro-life” a la que “el Vaticano llena de dinero”. Obviamente, no ofrece ningún dato que pueda respaldar esa afirmación. Imagino que piensan que al ser un periódico militante no tienen tanta necesidad de aportar hechos...

Puestos a hablar de lobbies, me parece que hubiera sido más acertado referirse a las instituciones pro abortistas, especialmente norteamericanas, que sí que dejan buenos dólares, directa o indirectamente (a través de otras instituciones), en sus campañas para promover el aborto en América Latina. Una de las más activas, por ejemplo, es la "Women's Link Wordwide", que está financiada -entre otras- por la "Ford Fundation" y el "Open Society Institute", del financiero George Soros. Lo irónico del caso es que los que ponen el dinero suelen ser organizaciones que representan al capitalismo más puro y duro. De este modo, Liberazione se coloca en el mismo frente que algunas de las odiosas multinacionales contra las que combate en nombre del comunismo...

Pero la retórica que identifica al aborto con el progreso no es exclusiva de la prensa militante. En su información sobre la aprobación de la ley en Ciudad de México, la BBC En español sostiene que con la nueva ley “Ciudad de México ahora se ha unido a las sociedades europeas más liberales”; y que esta ley pone a México “a la cabeza de una campaña global para otorgar a las mujeres más control sobre sus cuerpos y su reproducción”. Ya en la misma descripción de los contendientes (“los defensores de los derechos de la mujer” y  “los activistas anti-aborto”) se percibe el tufillo rancio de los años setenta. Han pasado cuarenta años. Muchos países occidentales ya están de vuelta, pero eso no impide que se sigua vendiendo a América Latina una mercancia caducada.

Política y “coherencia eucarística”

Benedictoxvi

Apenas unos minutos después de la presentación de la exhortación apostólica “Sacramentum caritatis”, ya se podían leer en las agencias de prensa comentarios sobre el documento por parte de algunos políticos italianos. Era evidente que ninguno había leído el texto (de 131 páginas), de modo que esos comentarios aparecían más bien como una nueva manifestación de un peculiar “efecto Pavlov”. En este caso, se situaron las palabras del Papa en el contexto de la polémica italiana sobre un proyecto de ley relativo a las llamadas uniones de hecho.

El motivo era la alusión que el Papa hace en este documento, dedicado a la eucaristía, a lo que denomina ”coherencia eucarística”: la fe no es sólo un hecho privado, sino que se debe expresar también a la hora de tomar decisiones. El Papa añade en este contexto que los políticos y legisladores católicos, “conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana”. (Ver la cita completa en la segunda parte de este post).   

Es dificil admitir que esas palabras supongan “una atentado a la laicidad del Estado” (como dice L’Unità).  El Papa no pide que el Estado promulgue una ley que prohiba comer carne los viernes de cuaresma... El Pais, por su parte, sintetiza en el títular que “El Papa llama a los obispos a la lucha ideológica”. Pero lo que hace Benedicto XVI es recordar a los políticos católicos su deber de no transigir ante cuestiones que afectan a la dignidad humana. Es decir, cuestiones no confesionales como la defensa de la vida o el matrimonio entre hombre y mujer... Otra cosa es que algunos partidos políticos –huérfanos de ideales- hayan asumido la negación sistemática de esos principios de civilización como programa político. Eso sí que es una batalla ideológica.

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"Lentos con los cuidados paliativos y con la adopción, que si no..."

1984

Una de las ventajas del pluralismo informativo es que lo que no te dicen unos diarios te lo dicen otros. Naturalmente, eso exige dedicar tiempo.  A veces, las ausencias llaman la atención. Un ejemplo son una recientes declaraciones de Mark Rutte, líder del partido liberal holandés (Vvd), en las que se pregunta si es lícito promover los cuidados paliativos cuando esto podría provocar una disminución de la eutanasia. Si el gobierno holandés fomenta demasiado los cuidados paliativos, advierte, la eutanasia será superflua. Y eso, para él, es un peligro. Solo he visto referencias a estas afirmaciones en un artículo de Eugenia Roccella publicado en Il Foglio (7 de marzo).

Pero la analogía de Rutte no se ha limitado al caso de la eutanasia. Afirma que la posibilidad de fomentar la adopción de bebés, que el actual gobierno holandés quiere promover, provocaría una disminución del recurso al aborto. Según su punto de vista, todo eso es negativo pues limitaría la libre elección. Así pues, los que creíamos que esas dos situaciones –aborto y eutanasia- eran una triste respuesta a un caso límite debemos despertar de nuestra ingenuidad. Resulta que son dos opciones que ofrece el mercado, y que hay que respetar, pues para ser libre hay que elegir.

La argumentación, desde luego, no es muy sólida. Pero es que además la complejidad de la vida acaba desmintiéndola. Roccella cita un artículo, publicado en la revista Bioetica, en el que el experto holandés Harry Kuitert admite que de las dos mil tresceintas "dulces muertes" prácticadas en un año en su país, mil de ellas se realizaron sin que los interesados manifestaran su deseo... No es un panorama muy alentador. Me recuerda algo ya leído, pero sólo como ficción. 

Víctimas de la "tolerancia ideológica"

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Da la impresión de que son malos tiempos para quienes deciden actuar en conciencia en la plaza pública. La sociedad tolerante no tolera a quien se sale del coro. Sobre este tema se habló en el último congreso de la Academia Pontificia para la Vida. Uno de los relatores, Jean Lafitte, dijo que la sociedad ideológicamente tolerante  “no está dispuesta a tolerar la objeción de conciencia, pues ésta -de algún modo- escapa a su control”.

No es difícil encontrar ejemplos. Uno de ellos lo ofrece el caso del magistrado Andrew McClintock, del que informa la BBC, que se vio obligado a dimitir después de que un tribunal le negara la posibilidad de no intervenir en aquellos casos relacionados con adopción de niños por parejas homosexuales. McClintock (en la foto) afirmó que no podía ir en contra de su conciencia de cristiano y de su conciencia de profesional.

Gran Bretaña reconoce el derecho subjetivo de las parejas homosexuales a la adopción. Y hay agencias y magistrados dispuestos a gestionar esos deseos. Pero ahora se ha dado un paso más: el Estado no admite que haya personas que no se adecuen a esa “ética de Estado”. Ya no se trata de respetar un (discutible) derecho subjetivo, sino de obligar a toda la sociedad a satisfacer esos deseos. Y así una presunta no discriminación se convierte en discriminación. Y todo en nombre de una fantasía ideológica.

....

[Actualización, 7 marzo] Me dice un amigo (de los que no quieren  escribir "comentarios"...) que mejor que "tolerancia ideológica" sería más claro poner: "ideología de la tolerancia". Estoy de acuerdo. El uso del concepto de "tolerancia" no se refiere aquí a la actitud personal de "respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias" (RAE), sino a un uso político: situar todas las ideas al mismo nivel, pero solo aparentemente... pues al final no se tolera a quien se sale de la “verdad oficial”. Es un relativismo hacia las ideas de los demás (las propias son un dogma).

“Estoy harto de votar cosas que me dan asco”.

Turigliato

El gobierno italiano cayó ayer en el senado porque dos de los senadores de los partidos que intergran su coalición de centro izquierda votaron contra el propio gobierno en una cuestión de política exterior (la continuidad de la misión italiana en Afganistán). No entro ahora en un análisis estrictamente político. Lo que me parece significativo son las razones con las que uno de los senadores, Franco Turigliato (en la foto), un disidente del partido “Refundación Comunista”, ha justificado su voto: “estoy harto de decir que sí a cosas que me dan asco”.

Al margen de las razones que pueda aludir, y de cuáles sean las cosas de las que está harto, pienso que se trata de una declaración relevante, que podrían suscribir muchos parlamentarios de todo el mundo. Se puede estar de acuerdo o no con Turigliato, pero al menos hay que reconocerle un esfuerzo de coherencia. (Otra cosa es si antes se había comprometido con un programa y ahora ha cambiado idea: esto no lo sé).

Me pregunto qué habría pasado si el gobierno italiano –u otro gobierno cualquiera- hubiera caido por el voto de un católico en cuestiones de bioética o de legislación sobre temas de familia. Temo que las soflamas sobre las intromisiones de la Iglesia en política o las lecciones sobre la laicidad... hubieran sido abundantes. Pero tanto en un caso como en otro, lo que está en juego es la conciencia de una persona. Y la conciencia –si todavía no ha muerto- llega un momento en el que dice “basta”.

Portugal y el aborto: la sinceridad de "El País"

Portugal

El dato más significativo del referéndum para modificar la ley del aborto en Portugal ha sido la escasa afluencia a las urnas (44 %), hasta el punto de no alcanzar el quórum necesario para hacer vinculante el resultado (50 % más uno). Y eso a pesar de que todos los partidos, excepto uno, hicieron campaña a favor... De los votantes, el 59 % optó por el “sí” y el  40 % por el “no”. Es decir, apostó por el “sí” el 23 por ciento de los que tienen derecho a voto. La pregunta es si no tiene relevancia política el 77 por ciento restante, que se abstuvo o votó “no”. (Para el gobierno socialista de Socrates la respuesta es que no, pues enseguida anunció su voluntad de modificar la ley).

Si las cifras son éstas, leyendo algunos titulares de la prensa no portuguesa da la impresión de que los partidarios del sí arrasaron en las urnas. “Los portugueses votan a favor de la ley de despenalización del aborto”, dice El Periódico (12 de febrero), añadiendo además otra confusión, pues el aborto ya estaba despenalizado en Portugal (una breve descripción de la situación se puede ver aquí). Como este titular hay otros muchos. Sin embargo, un paso más lo da un editorial de El País de hoy, titulado “Nueva era en Portugal”.

Es un texto en el que los “buenos” son los partidarios del aborto sin condiciones, y los “malos” todos los demás. Con una retórica propia de los años setenta, el diario hace un panegírico del “histórico paso adelante del país vecino” que provoca cierta vergüenza ajena por su arrogancia. Nos informa de que la ley existente (casi idéntica a la española) “jamás pudo ser aplicada racionalmente por la presión social de la Iglesia y la cerrazón médica”...  Por fin, subraya, “la voz del Portugal laico y moderno se ha elevado sobre el silencio del país atrasado”: dejo de lado lo de "elevado la voz" (pues se trata de uno de cada cuatro portugueses) y me fijo en que para El País han votado "sí" los iluminados; se han abstenido o votado "no" los atrasados. Eso significa que el diario respeta a las personas cuando votan lo que él quiere, de lo contrario son pobres atrasados... Una vez más, se trata de un editorial sincero: dice claramente lo que piensa el periódico y cómo es la tonalidad que imprime a su visión del mundo.

Presente y futuro: síntomas de una sociedad al revés

Scruton

Es una constante histórica que las personas trabajen para conseguir un futuro mejor. En la actualidad, sin embargo, hay muchos síntomas que demuestran lo contrario: lo que se busca es un presente mejor (o considerado como tal), aun a costa de los daños que ello pueda provocar en el futuro. Lo dice de modo muy eficaz el escritor y filósofo Roger Scruton, a propósito de la polémica británica sobre la obligatoriedad para las agencias católicas de facilitar la adopción de niños a las parejas homosexuales:

“Suponer que la adopción es exclusivamente una cuestión de ‘derechos’ de los posibles padres muestra la inversión moral que está infectando a la sociedad moderna. En vez de mirar a la familia como el modo en que la generación actual se sacrifica por la siguiente, se nos pide crear familias en las que la generación siguiente se sacrifica por el placer de la actual”.

El escritor británico afirma que “el propósito de la adopción no es agradar a los padres adoptivos, sino ayudar al niño”. Y como la única ayuda que puede ser ofrecida es proporcionarles una familia verdadera, no es mayor discriminación excluir a las parejas gays que excluir las relaciones incestuosas. “Por una fantasía ideológica, se nos está pidiendo pasar por alto todo lo que sabemos sobre la fragilidad de las uniones homosexuales, sobre las necesidades psicologicas de los niños, y sobre las normas que todavía prevalecen en nuestras escuelas y comunidades”.

Fue Platón quien precisó que “los homosexuales, al igual que los heterosexuales, deben aprender el camino del sacrificio. Que no son los deseos del momento los que deben gobernarlos, sino los intereses a largo plazo de la comunidad. Y no es inverosímil pensar que esos intereses a largo plazo son probablemente mejor protegidos por la religión que por las ideologías políticas que gobiernan el partido laborista”.

ONU y discapacitados: ¿mejor eliminar el problema?

Onu

Hay que agradecer a la Santa Sede que haya llamado la atención sobre ”Convención de los Derechos de las personas con discapacidades”, un documento vinculante para los países firmatarios, que fue aprobado en diciembre por la Asamblea General de la ONU. En una nota de la oficina de prensa se explican las razones que llevaron a la Santa Sede a no firmar ese documento, en cuya discusión había participado activamente en los últimos cuatro años.

El lenguaje “burocratés” de la Convención no impide que se pueda leer entre líneas y comprender su significado concreto, a pesar de los eufemismos y tecnicismos. De este modo, como sintetiza Marina Corradi, el mensaje escalofriante que se esconde “tras la prosa muy correcta y solidaria de las Naciones Unidas es: ayudémosles [a los discapacitados], protejámosles, eduquémosles, pero –cuando se esté a tiempo- eliminémosles”. Se da, en efecto, la paradoja de que en un documento pensado para proteger a los discapacitados se admite la posibilidad de recurrir al aborto en caso de malformación del feto.

El texto final es notablemente mejor que las propuestas iniciales, gracias precisamente a la actividad de la Santa Sede y de los delegados de países como Canadá, Estados Unidos, Egipto, Uganda, Costa Rica, Filipinas, El Salvador y Nicaragua. En el bando contrario ha destacado –una vez más- la acción de los representantes de la Unión Europea.  Aún así, en el artículo 23 del texto final se reconocen los derechos de los discapacitados a la planificación familiar, a la “educación reproductiva” y a los “medios necesarios para ejercer estos derechos”. En el artículo 25 se garantiza el acceso de los discapacitados a todos los servicios sanitarios, “incluidos aquellos del área de la salud sexual y reproductiva”. 

Es sabido que muchos países –sobre todo occidentales- entienden el término “salud reproductiva” como derecho al aborto. Dejar en un texto de que tiene fuerza jurídica (incluso para modificar las leyes nacionales) una definición tan vaga y ambigua es ofrecerlo en bandeja a las manipulaciones e ideologías eugenésicas.

Etiquetas: para todos o para nadie

Tonyblair

El gobierno de Tony Blair ha decidido no acoger el derecho a la objeción de conciencia de las agencias católicas dedicadas a las adopciones de niños. La Iglesia católica había pedido, en efecto, que sus instituciones no fueran obligadas a tramitar adopciones destinadas a parejas gays (petición que fue respaldada por la Iglesia de Inglaterra y por la comunidad islámica de Gran Bretaña). El gobierno ha acordado que las instituciones católicas se deben adecuar a esa norma (Equality Act) en un plazo de veinte meses (y no seis, como pedían algunos ministros).

No excluyo que en esos veinte meses –si prevalece el sentido común- se puedan encontrar otras soluciones, pues a nadie interesa perder el trabajo que realizan las doce agencias católicas, que se verían obligadas a cerrar. Aunque sólo se ocupan de unos doscientos treinta casos al año, el 4 por ciento de los niños adoptados anualmente en Gran Bretaña, todos reconocen que se trata habitualmente de las situaciones más difíciles.

Al informar sobre este debate, buena parte de la prensa ha descrito a una de las protagonistas, la ministra para las Comunidades, Ruth Kelly, como “ferviente católica”, "catolicísima", “ultraconservadora” o con expresiones similares. Daba la impresión de que con esas etiquetas se pretendía subrayar que actuaba como obligada o condicionada por el hecho de ser católica... Es decir, una “papista” al servicio del Vaticano, mientras que las demás partes del debate aparecían como “libres”, pues no se les aplicaban expresiones que hicieran referencia a sus puntos de vista. La realidad es muy distinta. Por citar solo una de las más mencionadas, de Angela Eagle solo se ha dicho que es una "potente parlamentaria", pero -siguiendo la lógica usada con Kelly- habría que haber añadido que se trata de una reconocida militante lesbiana. Como se suele decir, aquí o jugamos todos o rompemos la baraja.

Ser laico “prêt à porter”

Boxes Recorté hace varios días una noticia de ABC (3 de noviembre; link no disponible), que tenía este titular:

“SOMOS UN PARTIDO LAICO Y ESTAMOS A FAVOR DE LOS MATRIMONIOS HOMOSEXUALES”

He ido a buscar la definición de “laico” que hace la Real Academia de la Lengua. La segunda acepción es: “independiente de cualquier organización o confesión religiosa”. En el ámbito de las argumentaciones, una “argumentación laica” sería aquella que llega a determinadas conclusiones porque se consideran racionalmente convincentes, sin que en esa deducción intervengan vinculaciones religiosas.

Según esa descripción, yo podría concluir -muy laicamente- que no es conveniente para la sociedad que se aplique la forma de matrimonio a uniones de personas del mismo sexo. El hecho, sin embargo, es que algunos pretenden ofrecer a todos el contenido de los que es ser “laico”, como si se tratara de un paquete preconfeccionado y cerrado. Si usted quiere ser laico, tiene que aceptar el “kit” ya preparado por otros. En el caso que nos ocupa, no se puede ser “laico” si se tiene una opinión diversa.

Se podría rebatir que, en el fondo, lo que se defiende es la libertad. Pero aquí no hay libertad, pues me dan ya la opción hecha. La paradoja es que se busca la independencia de la Iglesia, pero se acaba en manos de otra “iglesia”, con sus sumos sacerdotes, ritos, biblias y dogmas. Se me impide pensar con mi cabeza, no vaya a ser que cometa el error de llegar solito a las mismas conclusiones que propone la Iglesia de Roma.

Los nuevos intocables

Intocables

No, no tiene nada que ver con un "remake" de la película sobre Eliot Ness. Me refiero a un episodio que ha ocurrido en Bolonia, pero que se repite un poco en todas partes. Un semanario diocesano critica un festival promovido por el “gay lesbian center” que se desarrollará durante esta semana en esa ciudad italiana. El artículo se pregunta si es lícito “gastar dinero público para financiar espectáculos de pornostar disfrazadas de artistas”. La respuesta es que no y añade que estamos “ante el enésimo intento de hacer pasar por cultura los intereses de una lobby”. Afirma también que “no podemos aceptar una invasión barbárica que ofende a la fe y a la razón de los boloñeses”.

La respuesta del alcalde no se hizo esperar. “Pienso que sólo la censura y la intolerancia corren el riesgo de transportarnos al tiempo de los bárbaros”. Y añade: “pienso que la libre expresión en el arte y en la cultura represente una de las grandes conquistas del hombre en la ética moderna y constituya la riqueza de vivir en un estado laico”. La réplica del arzobispado: “el festival en cuestión se está celebrando... Los concejales de cultura los han libremente ilustrado.. Sus contenidos está disponibles a todo el mundo en Internet. ¿Dónde está la censura? La Iglesia no censura a nadie, pero tampoco acepta ser censurada porque no puede abdicar de su deber-derecho de hablar a favor del bien y de la dignidad de la persona humana... expresando también su parecer sobre cómo se gasta el dinero público”.

Dejo de lado ahora el contenido efectivo del festival. Lo que me llama la atención es el uso de la palabra “intolerante”, lanzada contra quien critica, del mismo modo que hace años se usaba la de “fascista”.  Se renuncia a la discusión a cambio de una etiqueta: si no me aplaudes, eres un intolerante. Es un modo sutil de provocar la censura en los demás. También se podría razonar sobre el uso de la expresión “Estado laico”, incluso –como en este caso- para negar una de sus consecuencias: la libre expresión, también del que critica.

No imponer la fe... de los demás

Progressia

Con motivo de la reunión periódica entre los primeros ministros de Italia y España, el diario milanés Corriere della Sera (15 de octubre) publicó una entrevista con Rodríguez Zapatero. En la entradilla, el diario afirma que el gobierno de Rodríguez “convirtió en facultativa (era obligatoria) la enseñanza de la religión” en España, provocando la irritación de la Iglesia y las manifestaciones organizadas en signo de protesta.

Los datos, sin embargo, desmienten esa afirmación. La enseñanza de la religión no era “obligatoria”. De 1980 a 1990, todos los estudiantes españoles tuvieron la posibilidad de elegir entre religión católica y otra materia llamada Ética. Desde 1990 hasta ahora, cada escuela ofrecía una materia alternativa a la de religión. Antes de la llegada del actual gobierno socialista, existía el proyecto de una materia común “Sociedad, Cultura y Religiones”, con una versión confesional (donde se explicarían la religión católica y otras religiones) y otra versión no confesional (donde se explicaría el hecho religioso como parte de la cultura humana).

Aparte de arrinconar la enseñaza de la religión, lo que sí está promoviendo el gobierno de Rodríguez Zapatero es una asignatura obligatoria llamada “Educación a la ciudadanía”. Por lo que se sabe hasta el momento, según informa Análisis Digital, es que el proyecto de la materia se basa en contenidos laicistas que excluyen cualquier dimensión trascendente de la vida, así como planteamientos éticos sesgados, con una carga ideológica especialmente relevante en asuntos como las relaciones humanas, los tipos de familia, la ideología de género o las orientaciones sexuales. Es decir, se pretende imponer otra religión desde el Estado, a la par que desaparece la posibilidad de elección. En el resumen de la entrevista que ofrece El Mundo, Rodríguez Zapatero afirma que "la fe no legisla, pertenece a la esfera individual". Por lo que se ve, da la impresión que se refiere a la fe de los demás, no a la propia.

Perversión del lenguaje

Babelbrueghel_1 Escribir sobre pedofilia no es agradable. La ocasión la ofrece el nacimiento, en Holanda, de un partido político lanzado por pederastras. Aunque parece que todavía no se han inscrito como tales, ya han conseguido mucho espacio en la prensa. Y las reacciones no se han hecho esperar: todos lo consideran un disparate. Al margen de otras consideraciones, hay dos aspectos que me han llamado especialmente la atención.

El primero es el nombre de la agrupación: “Caridad, Libertad y Diversidad” (NVD, las siglas en holandés). Es significativo el uso de la expresión Caridad en ese contexto. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define caridad así: “En la religión cristiana, una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos”. La segunda acepción es: “Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión”. Emplear la palabra caridad como rasgo distintivo de un partido que defiende la pedofilia es perverso: quien lo hace pretende corromper no solo a las personas sino también al lenguaje.

El segundo aspecto es la distinción entre pedofilia “violenta” y la "no violenta" (con el consentimiento de las víctimas) que subyace en la paranoica propuesta de este grupito (y en otras tal vez menos espectaculares). Como escribe hoy Renato Farina en Libero (1 de junio), “la pedofilia es siempre violenta; no existe pedofilia buena o mala”. El problema es que para rechazar esta perversión es preciso admitir precisamente que existen cosas que son buenas y cosas que son malas. De lo contrario, lo que hoy causa desdén y rechazo, mañana suscitará solo desdén y pasado mañana se considerará normal. Ejemplos no nos faltan.

La homilía de Moraleda al Papa
(pero no se sabe a propósito de qué)

Manipulation

Un poco ajeno al día a día de la vida política española, desconocía la existencia de Fernando Moraleda, secretario de Estado de Comunicación. Me lo ha hecho notar un lector norteamericano, que me envía un texto sobre la curiosa réplica de ese portavoz al discurso que el Papa dirigió al nuevo embajador español ante la Santa Sede (el texto, en inglés, figura como primer comentario a este post). De esa pintoresca réplica se han hecho eco algunos medios italianos. Luego he visto algo también en España, pero sorprendentemente muy pocas reacciones críticas: mención en un editorial de ABC (21 de mayo) y un artículo de Juan Manuel de Prada en ABC (22 de mayo).

Así pues, he leido la noticia original donde se informa de la reacción de Moraleda y he repasado el texto que Benedicto XVI pronunció ante Francisco Vázquez (a quien, por cierto, tuvo la deferencia de recibir en solitario, y no formando parte de un grupo de nuevos embajadores, como se hace con los representantes de otros países).  En la segunda parte de este post selecciono dos párrafos del Papa (en rojo) y los comentarios de Moraleda. Dejando de lado su tono pedante, de esa lectura comparada se deduce que lo que dice Moraleda no tiene nada que ver con las palabras del Papa.

Lo peor es que tras la retórica arrogante de quien da la impresión que se está dignando a impartir una lección, en las palabras del Secretario de Estado se advierte el intento manipulador de usar frases de efecto a modo de cortinas de humo. Son los famosos "soundbites" de los "spin doctors" anglosajones. Solo dos ejemplos:

  • "El gobierno no puede hacer más caso al catecismo que al programa" [de lo que se habla aquí es de la Constitución y de unos Acuerdos internacionales, no del catecismo]
  • "El Ejecutivo garantiza a todos aquellos niños que quieran estudiar religión, que lo hagan, pero nunca lo impondría a aquellos que no lo quieran" [¿quién desea imponerlo? ¿El Papa?].

El funcionario español acaba lanzando una especie de homilía untuosa dirigida al Papa, pero no se acaba de entender a qué se refiere. Al final no se sabe si es un defecto profesional o una acción marcada por una clara intencionalidad política. Tal vez forma parte de la nueva estrategia de acercamiento del Partido Socialista a la Iglesia.

[Actualización, 24 de mayo]: El diario Avvenire, propiedad de la conferencia episcopal italiana, dedica hoy un análisis al gobierno español de José Luis Rodriguez Zapatero, en el que constata "el tono -que sigue el estilo del departamento ideológico del PCUS- que caracteriza los comunicados del gobierno Zapatero, sabiamente alternados con falsas ofertas de diálogo". El articulista concluye afirmando que el zapaterismo es la "versión inicio de milenio del viejo liberalismo del ochocientos, que parecía poco más que un simpático residuo histórico".

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(pero no se sabe a propósito de qué)" »

Una “lobby cristiana” en Bruselas

Parlamentoeuropeo

Se llama “Fundación Europa” y ha sido definida por la prensa como una “lobby cristiana” en el Parlamento Europeo. La iniciativa -fruto del acuerdo entre varias asociaciones italianas, francesas, polacas y españolas- fue presentada en Bruselas por el eurodiputado Mauro Mauri (Partido Popular Europeo). El  objetivo de la fundación es promover los principios de la doctrina social de la Iglesia en las instituciones europeas.

Hasta ahora, la única “lobby” en Bruselas que tenía en su nombre una referencia cristiana era “Catholics for a Free Choice”, el grupo abortista [no encuentro otra palabra] norteamericano presidido por Frances Kissling, que recibe cada año 900 millones de dólares de  fundaciones estadounidenses (una suma que abre muchas puertas).  Se sabe de la fuerza de otras “lobbies”, como la gay/lesbiana que cuenta con el voto de 120 eurodiputados, un contingente suficiente para rechazar el nombramiento de comisarios europeos como el italiano Rocco Buttiglione y la eslovaca Anna Zaborska.

Es sintomático que en los últimos diez años –según un estudio del propio Mauri- la Unión Europea haya dedicado más “condenas” al Vaticano que a China y a Cuba. Por lo visto, el clima anticatólico entre la burocracia de Bruselas es tal que incluso un e-mail circular en el que se informaba de una misa de cuaresma provocó el pandemonium. Y eso en un lugar donde cada día se recibe abundante correspondencia sobre las actividades más pintorescas. “No nos vuelvas a enviar esta basura (spam)”, fue uno de los comentarios más educados que recibió el autor del delito, un asistente del diputado húngaro Laszlo Surjan, según informa Il Giornale.

“Inmigrantes, estos son nuestros valores”

Tulipan El gobierno de Holanda ha distribuido a sus 138 embajadas un DVD destinado a los candidatos a inmigrar en el país de los tulipanes. El ministerio para la inmigración pretende ayudar -con ese y otros material- a que tales candidatos preparen adecuadamente su examen de ingreso al país. La superación de esa prueba es un requisito indispensable para conseguir el permiso de residencia.

La prensa ha destacado solo dos escenas del documental: una en la que dos homosexuales se besan en un prado, y otra en la que una mujer en topless sale del agua y se adentra en una playa llena de gente. Desde luego, es injusto juzgar un programa de dos horas de duración por esos pocos segundos, pero los responsables del proyecto aseguran que esas dos escenas se han incluido a propósito: se pretende mostrar a los posibles inmigrantes, para evitar equívocos, cuáles son los valores liberales vigentes en Holanda. "Estas son nuestras señas de identidad".

No sé si el DVD hace alusión a otro tema que, desde luego, es mucho más trascendente para mostrar cuales son los valores vigentes en el país. Me refiero al reconocimiento legal de la eutanasia de adultos y al reconocimiento real (y parece que pronto legal, con el protocolo de Groningen) de la eutanasia infantil. Aquí el problema es todavía más serio: del exhibicionismo o de las carantoñas de otras personas me puedo defender, pero de la eutanasia puedo ser víctima aunque no lo quiera. Pensar que la eutanasia sólo se aplica a quien la pide es una triste ingenuidad (se entiende que los ancianos sin familia no quieran ser ingresados en los hospitales). Por fortuna, la vida (en Holanda y en otros países) es más rica y positiva: de lo contrario, sería un poco deprimente.

"La destrucción de las palabras es algo muy hermoso"

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El Boletín Oficial del Estado, en España, acaba de publicar una orden del Ministerio de justicia sobre la "imprescindible adaptación terminológica" que se practicará en los registros civiles de matrimonio y familia. El cambio es una consecuencia de la reciente modificación del Código civil en materia de derecho a contraer matrimonio, que permite que éste "sea celebrado entre personas del mismo o distinto sexo, con plenitud e igualdad de derechos y obligaciones cualquiera que sea su composición".

De este modo, "para certificar la inscripción de los matrimonios contraidos por personas del mismo sexo" se sustituirá la expresión "marido" y "mujer" por la de "cónyuge A" y "cónyuge B"... La expresión "padre" se sustituirá por la de "progenitor A" y la expresión "madre" por la de "progenitor B". (clicar gráficos para ampliar).

Es inevitable que tal disposición (ver texto completo en el BOE) no me haya producido un escalofrío. Recuerda demasiado a la tarea del "Ministerio de la Verdad" y a sus esfuerzos por construir la neolengua, magistralmente descritos por George Orwell en su obra "1984". Cambiar las palabras para cambiar el mundo. Un pasaje de la novela ayuda a refrescar la memoria sobre esta inquietante actividad:

-¿Cómo va el Diccionario? -preguntó Winston, levantando la voz para vencer el ruido.
-Va despacio -contestó Syme-. Estoy con los adjetivos. Es fascinante. [...]
-La undécima edición es la definitiva -dijo-. Estamos dando al lenguaje su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable otra cosa. Cuando hayamos terminado, la gente como tú tendrá que volver a aprenderlo. Me parece que crees que nuestra tarea fundamental es inventar nuevas palabras. Pues nada de eso. Estamos destruyendo palabras, cantidades ingentes, cientos de ellas cada día. Estamos dejando el lenguaje en los huesos. La undécima edición no contendrá ni una sola palabra que pueda quedarse anticuada antes del 2050. [...] La destrucción de las palabras es algo muy hermoso.

"Buenos" y "malos" en la Europa de Bruselas

Europa_1 En la Unión Europea, sobre una población actual de 456.581.000 habitantes, los cristianos son 368.870.000 y de entre ellos los católicos ascienden a 262.690.000. A pesar de lo elevado de las cifras, a veces da la impresión de que la población cristiana o católica en la Europa de Bruselas se reduce a un grupito insignificante de viejos nostálgicos.

Esa es la sensación que produce leer esta crónica del International Herald Tribune, a propósito de la incorporación de la “católica Polonia” a la Unión. Es cierto que el nuevo gobierno polaco es de derechas y que es legímito que pueda no gustar (en efecto, algunas declaraciones de sus representantes suenan un tanto rudas). Pero descalificar en bloque la presencia cristiana en la arena política supone una intolerancia que gritaría al escándalo si los afectados fueran otros. Y eso es lo que hace el periodista: no ofrece un cuadro de la situación, sino una descripción en la que distribuye arbitrariamente los papeles de buenos y malos.

Para el autor de la crónica, una muestra del conservadurismo polaco fue su propuesta de introducir en el preámbulo de la constitución europea la referencia a las raíces cristianas de Europa. Sorprende una afirmación de ese tipo, pues todos los países -excepto Francia y Bélgica, que la vetaron por razones todavía no muy claras- aceptaron esa propuesta.