*Personas

Magdi Allam y el Papa. Doble valentía

Magdiallam

Hemos hablado de él varias veces en este blog. De lo que no tenía noticia es del proceso interior que le ha llevado a la conversión al cristianismo desde su origen musulmán. El periodista Magdi Allam, subdirector del diario milanés Corriere della Sera, recibió en la vigilia pascual los sacramentos de la iniciación cristiana de manos del Papa. Podía haberlo hecho en una ceremonia privada, sin pueblo, pero lo hizo en la basílica de San Pedro, y del gesto ha hablado la prensa de todo el mundo.

Una de las razones de esa elección ha sido la de mostrar públicamente su agradecimiento al Papa. En su proceso de conversión han participado varias personas, pero “sin duda, el encuentro más extraordinario y significativo ha sido con el Papa Benedicto XVI, a quien he admirado y defendido como musulmán por su maestría en mostrar la ligazón indisoluble entre fe y razón como fundamento de la auténtica religión y de la civilización humana”, escribe en una carta publicada por su diario. Es decir, uno de los aspecto que más le ha influido en su decisión ha sido precisamente el tema de la famosa lectio magistralis del Papa en la Universidad de Ratisbona.


Magdi Cristiano Allam,
como ahora se llama, es bien consciente de que su vida blindada (lleva escolta desde hace tiempo, a raíz de las amenazas de muerte recibidas por sus criticas al extremismo islámico) será a partir de ahora todavía más difícil. Pero afirma que el hecho de que el Papa aceptara conferirle personalmente el bautismo, la confirmación y la eucaristía, le ha dado fuerzas. Considera que con ese gesto el Papa “ha lanzado un mensaje explícito y revolucionario a una Iglesia que hasta ahora ha sido demasiado prudente sobre la conversión de los musulmanes, absteniéndose de hacer proselitismo en las países de mayoría musulmana y callando sobre la realidad de los convertidos en los países cristianos” (condenados a muerte por apostasía). “Con su testimonio, Benedicto XVI nos dice hoy que es preciso vencer el miedo y no tener ningún temor en afirmar la verdad de Jesús también con los musulmanes”.


Allam recuerda que
su primer artículo en el Corriere trataba precisamente de “Las nuevas catacumbas de los islámicos convertidos”, en el que se denunciaba la situación de abandono (por parte del Estado y la Iglesia) de los musulmanes convertidos al cristianismo en Italia. De ahí su deseo de que esa situación cambie radicalmente. Si no somos capaces en nuestra casa “de garantizar a todos la plena libertad religiosa, ¿cómo podremos ser creíbles cuando denunciamos las violaciones de tal libertad en otras partes del mundo?”

Bruce Springsteen & Flannery O’Connor

Bruce_springsteenNo soy un experto en Bruce Springsteen, aunque sus canciones –come se suele decir- forman parte de la banda sonora de mi vida. Quien sí es un experto en la vida y obra del rockero norteamericano es Leonardo Colombati, un escritor italiano que acaba de publicar un voluminoso libro sobre el tema ("Come un killer sotto il sole. Il grande romanzo americano"). Me entero de ello gracias a una amplia reseña publicada en ... L’Osservatore Romano del pasado domingo.

En ese libro
se revela, entre otras cosas, la matriz católica de la obra del cantante norteamericano, muy influido artísticamente por la producción literaria de la escritora Flannery O’Connor. Ya se sabe que los relatos de O’Connor son bastante oscuros, hablan del pecado y por tanto también de la redención, temas que se encuentran en las canciones escritas durante sus treinta y cinco años de carrera por Bruce Springsteen.

Según el autor del libro, Springsteen no es solo el boss de una de las bandas de rock más célebres de los últimos decenios, sino uno de los más grandes escritores norteamericanos vivientes. Es curioso, en este sentido, la correspondencia que le dirigió, en 1989,  el escritor Walker Percy: al saber que Springsteen también era católico, le preguntaba por cuál había sido su “viaje espiritual”. En realidad, ese viaje todavía está abierto, como se demuestra al oír y leer las letras de las 247 canciones que ha compuesto.

Benigni y el evangelio

BenigniEl actor y director italiano Roberto Benigni –premio Oscar con su “La vida es bella”- es un personaje singular. Políticamente de izquierdas (es famosa su foto con el entonces secretario del Partido Comunista Italiano, Enrico Berlinguer, en brazos), no tiene, sin embargo, una  mentalidad cerrada a la trascendencia, como parece ser “obligado” según un cierto modo de entender la política.

Todo esto viene a propósito de una entrevista publicada por Il Giornale de Milán, donde Benigni se refiere al impacto que le provoca el Evangelio. “¿Cómo no quedar fascinado por la figura de Jesucristo? Se lee el Evangelio y se pregunta uno ‘¿quién es este?’ Yo lo leo por gusto, leo también otros libros de la Biblia, como el libro de la Sabiduría, pero es con el Evangelio con el que quedo hecho polvo, basta una línea de las parábolas. Tiene una fuerza espectacular, casi te pones de pie en la silla... Tiene dentro una violencia interior que te da alas. Una fuerza que te desbarata toda la vida. Porque te dice que siempre puedes recomenzar otra vez. Te pone en condiciones de que cada uno pueda hacer la revolución de sí mismo. Antes de que llegase Jesucristo, la relación con Dios consistía en el dolor y él ha tomado todo sobre sí. Para mí es desconcertante.”

Benigni, en el fondo, es un poeta. Basta verlo recitar Dante (en televisión) para contagiarse de su emoción ante el amor y el misterio. Dice que para disfrutar de Dante no hace falta creer en Dios, pero sí conocer el cristianismo. Eso no es difícil, añade, pues “toda nuestra civilización es cristiana sin saberlo”.

Un paso admirable, una decisión un poco triste

Mercedes_aroz1Cuando Juan Pablo II se reunió en agosto de 2000 con cientos de miles de jóvenes en Tor Vergata, a las afueras de Roma, en aquella inolvidable Jornada Mundial de la Juventud, a la senadora catalana Mercedes Aroz aquel "espectáculo" de jóvenes con el Papa le planteó algunas preguntas. Han pasado más de siete años y la prensa española informa hoy (El País, La Vanguardia) de su decisión de abandonar la política activa en el Partido Socialista de Cataluña para "culminar su conversión al cristianismo", después de “tres décadas de ideología marxista y atea”.

Mercedes Aroz se afilió al PSOE en 1976, proveniente de la Liga Comunista Revolucionaria. En 1978 fue cofundadora del Partido Socialista de Cataluña. Ha sido parlamentaria en cuatro legislaturas y senadora en las dos ultimas. A final de la presente legislatura dejará su escaño, al que llegó con el mayor número de votos de la historia del Senado español.

“Mi actual compromiso cristiano -afirma- me ha llevado a discrepar con determinadas leyes del Gobierno que chocan frontalmente con la ética cristiana, como la regulación dada a la unión homosexual o la investigación con embriones, y que en conciencia no he podido apoyar. En consecuencia se imponía la decisión que he tomado”. Como comenta Internet Política, la conversión es admirable, pero la decisión de abandonar la política es un poco triste. Parece evidente que la política necesita a personas como Mercedes Aroz.

El ejemplo de Oreste Benzi

BenziLeo en la prensa italiana algunos testimonios de jóvenes llegadas a Italia con la promesa de un trabajo, pero que terminaron en la prostitución. Las historias hubieran sido aun más dramáticas de no ser por el sacerdote Oreste Benzi, que inventó un método muy directo: en compañía de algunos voluntarios, se paseaba por las noches con una furgoneta para hablar con las jóvenes, pues estaba convencido de que para muchas de ellas la prostitución no era una elección libre. En efecto, consiguió liberar de esa esclavitud a unas seis mil muchachas. (A una de ellas, que poco después murió de Sida, la llevó a una audiencia general con Juan Pablo II, que la acarició con gran ternura).

Don Oreste falleció hace unos días y son muchos los que recuerdan su incansable tarea a favor de los más necesitados y de las víctimas de las viejas y nuevas plagas. Se ha dicho con razón que su “Comunidad Papa Juan XXIII” nunca puso en un segundo plano su identidad católica, incluso cuando emprendía iniciativas consideradas un poco al límite de lo ordinario (como ir a las tres de la mañana a una discoteca para hablar de Dios... y acabar recibiendo un aplauso).

Me ha llamado
la atención que don Oreste no consideró nunca la doctrina cristiana como un "impedimento" para hacer toda esa labor, sino al contrario. Más que hacer teorías, prefería trabajar y resolver problemas. No era un tipo problematizado. Y ha sabido sudar la camiseta hasta el último momento. Todo un ejemplo.

Elogio de Newman

JhnewmanLa causa de beatificación del cardenal John Henry Newman se podría acelerar definitivamente con la próxima aprobación de un milagro atribuido a su intercesión. Lo afirma una crónica del londinense The Daily Telegraph, donde se informa que un diácono de Boston, Jack Sullivan, de 69 años, se curó de una dolencia de columna –que le dejó literalmente doblado- gracias a la intercesión de Newman.

La documentación del supuesto milagro está siendo examinada por una comisión de expertos de la congregación para las causas de los santos. El resultado se hará público posiblemente en torno a navidad. Si todo va bien, afirma el diario, la beatificación podría celebrarse a finales del año próximo.

La figura de Newman, cuya conversión al catolicismo conmovió a la Inglaterra victoriana, sigue ejerciendo una gran atracción en muchas personas, entre ellas Benedicto XVI. El Papa actual le dedicó en 1990 un breve pero interesante discurso con ocasión del centenario de la muerte  (disponible en italiano, inglés y portugués). The Daily Telegraph añade que de llevarse a cabo su beatificación se produciría en un tiempo en el que muchos anglicanos miran a Roma a causa de la crisis de la Iglesia de Inglaterra.

L’Osservatore Romano cambia

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El diario de la Santa Sede cambia de director, según anticipó hace un par de días el cardenal Bertone,  Secretario de Estado vaticano, durante una visita al rotativo. El profesor Giovanni Maria Vian, catedrático de Filología Patrística en la Universidad La Sapienza, de Roma, sustituirá a Mario Agnes, que ocupa el cargo desde el lejano 1984. Aunque se trata de una sustitución anunciada, el cambio puede ser una ocasión para remozar el diario y –todavía más importante- para replantear la función que debería desarrollar este “cotidiano atípico” nacido en 1861.

Es difícil hablar de este periódico a una persona que no lo conozca. Por eso es interesante la entrevista que Miriam Diez, de Zenit, hizo hace unas semanas a Salvador Aragonés, autor de un trabajo de investigación precisamente sobre “L’Osservatore Romano”. Aragonés describe algunas de las peculiaridades del periódico, pero la entrevista no se adentra en sugerencias para el futuro.

Entiendo que no es fácil hacer propuestas a un diario tan peculiar, en el que hasta el más mínimo de los comentarios que publica corre el riesgo de ser interpretado como “lo que piensa el Papa”. Desde mi punto de vista, el diario ofrece una cuidada información internacional, pero debería reforzar  lo que ha sido a veces su punto fuerte: la información cultural. Para ello, en mi opinión, debería evitar los frecuentes  “sabanones” (artículos larguísimos) sobre temas muy secundarios o superespecializados, y centrarse más en aquellas cuestiones en las que la doctrina cristiana se confronta con los avatares del mundo y del pensamiento.

Pavarotti

Pavarotti

A algunos les ha sorprendido que los funerales de Luciano Pavarotti se celebraran en la catedral de Módena, teniendo en cuenta que el tenor se había divorciado hace pocos años, etc. Se ha explicado que, en la actualidad, la tendencia es no negar los funerales religiosos salvo en aquellos casos en los que haya habido una oposición directa a la doctrina cristiana por parte del interesado. Se añade, además, que resulta muy difícil juzgar lo que ha pasado por el corazón y el alma de una persona en sus últimos momentos. Solo Dios lo sabe.

En el caso concreto de Pavarotti, leo en Avvenire de hoy el testimonio de un sacerdote, Remo Sartori, de 77 años, que le atendió en los últimos meses de vida. Acudió porque le llamaron los familiares, pero enseguida “se cayeron bien”, de modo que las visitas fueron frecuentes. “Me llamaban y yo iba. No sé si era él quien lo pedía, pero la verdad es que se le veía contento y me acogía de buen grado. Puedo testimoniar que creía, que tenía esa fe popular de la gente de aquí”.

El último encuentro fue en agosto, en el hospital, cuando la quimioterapia estaba ya suspendida y las esperanzas eran ya pocas. “Le he dado la unción de los enfermos y les he dicho: llamadme si me necesitáis”. El sacerdote recuerda también que Pavarotti le pedía su bendición durante las visitas. “Me escuchaba con serenidad, se santiguaba y cuando yo rezaba, él rezaba conmigo. Nunca le oí lamentarse por los sufrimientos”.

El sentido común de Uto Ughi

Utoughi

La manifestación a favor de los cristianos perseguidos en Oriente Medio –de la que hablaba hace unos días- se celebró ayer en Roma. Contrariamente a lo que temía cuando fue convocada, asistieron varios miles de personas, aunque no se puede decir que fuera multitudinaria.  Lo importante es que se celebró, tuvo eco y además fue promovida por un musulmán. La idea era combatir la indiferencia. Por fortuna, no habló ningún político (hubo varios, más del centro derecha que del centro izquierda: ¿por qué?). Asistieron  personas de varias religiones: musulmanes, judíos y cristianos. Todos unidos en la defensa de la libertad religiosa.

Pero para defender la libertad religiosa no hace falta mirar solo al islam fundamentalista. Me refería un poco más abajo a los “transgresores de salón”, aquellos que pretenden “epatar” con sus obras de arte (generalmente mediocres) financiadas con ayudas públicas. No puse nombres porque no hacía falta. Leo hoy unas declaraciones de Uto Ughi, considerado uno de los mayores violinistas de nuestro tiempo, a propósito del último caso italiano, un espectáculo presentado en la Bienal de Venecia, basado en una lectura sado-masoquista de la vida de Cristo. 

Ughi, que sí es un artista, describe en una carta al Corriere della Sera (4 de julio; no disponible on line) su amargura por tal espectáculo “como cristiano, como artista y como veneciano de adopción”. Lamenta que el director de la Bienal no supiera “respetar públicamente la sensibilidad no sólo de los creyentes, sino de cualquier persona que conozca el valor de la cultura”. Y le sorprende que el alcalde de la ciudad, el filósofo Massimo Cacciari, usara la “hospitalidad de Venecia” como argumento para acoger la obra. “Me quedo de piedra, afirma Ughi. ¿Por qué tratar solo como huéspedes a los bailarines [del espectáculo] y no a los otros huéspedes que, cristianos o no creyentes,  piden que no se ofenda la decencia?. ¿Y qué hay del respeto de la memoria de los cristianos asesinados por defender el derecho de amar a Jesús, que en este espectáculo se reduce a las más bajas pulsiones humana?” 

Se agita con demasiada frecuencia la bandera de la “laicidad”, concluye Ughi, “pero qué lejos estamos de la sensibilidad del ‘laicísimo’ Voltaire, que nunca se habría permitido hacer algo que ofendiera tan profundamente el derecho al pudor, sobre el que se basan tan frecuentemente el arte y el amor”.

Jung Chang: por qué atrae a los chinos la visión cristiana

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Jung Chang es la autora del libro “Cisnes salvajes” (“Wild Swans”), un best seller traducido a treinta idiomas, en el que cuenta la historia de las mujeres de su familia y, a través de ellas, la historia reciente de China. Ahora, en compañía de su marido, el historiador británico Jon Halliday, ha escrito “Mao: The Unknown Story”, un libro en el que afirman sin ambages que el líder chino fue mucho más tiránico de lo que se piensa, responsable de la muerte -al menos- de setenta millones de personas.

En una entrevista publicada hoy por Avvenire, Chang afirma que todavía es muy peligroso criticar a Mao en China, que existe una grande diferencia entre el campo y las ciudades y que los países occidentales hacen poco para que se respeten en China los derechos humanos, entre ellos los de los trabajadores. Preguntada sobre lo que más le ha sorprendido de su último viaje a China, su respuesta se ha centrado en el creciente interés por la religión:

“he notado que muchos se acercan a la religión, sobre todo a la fe cristiana y en particular a la católica. Les atrae porque, por un lado, es portadora de una ética moral universal, que no se basa en consideraciones políticas o utilitaristas. Y además consigue preservar la privacy de la vida persona, un aspecto que Mao quería destruir. Sabemos por nuestras investigaciones que Mao temía no tanto a los protestantes o a los budistas, sino a los católicos. Por ejemplo, la confesión es una oportunidad preciosa para custodiar la propia privacy. Desde luego, estamos hablando de una minoría, pero hoy existe un interés creciente por la religión”

Orazio Petrosillo

Petrosillo_2 Esta mañana se celebraron en la Basílica de san Anselmo de Roma los funerales por Orazio Petrosillo, el corresponsal en el Vaticano del diario romano Il Messaggero. Orazio falleció el pasado día once, como consecuencia de un ictus que padeció en julio del año pasado, mientras cubria la información de la estancia de Benedicto XVI en el Valle de Aosta.

Por desgracia, las clases me impidieron ir al funeral, pero no quiero dejar pasar la ocasión de recordar aquí a un colega bueno, en el sentido más pleno de la palabra. Luigi Accattoli, “vaticanista” del Corriere della Sera, lo recuerda en su blog como un amigo exuberante, con una increible capacidad de trabajo y siempre disponible.

Desde luego, su pasión por el periodismo era contagiosa y también sus deseos de saber y comprender, cada vez mejor, los temas de los que trataba (algo que le llevó en los últimos años a empezar la tesis doctoral en teología). Junto a la oración, el recuerdo de un profesional cabal.

La reflexiones de René Girard

Girard

A sus ochenta y cuatro años, René Girard –considerado el más grande antropólogo viviente, con Lévi-Straus- se puede permitir decir las cosas sin muchos rodeos. Es difícil sintetizar lo que escribe Giulio Meotti en Il Foglio después de una larga conversación con este miembro de la Academia Francesa, que procede del radicalismo francés y no esconde su admiración por Benedicto XVI. Por eso, me limito a poner algunas frases de lo que dice.

Sobre el discurso de Ratisbona: “el desafío que Ratzinger lanza al relativismo es beneficioso no solo para los católicos, sino para los laicos. Y espero que Ratzinger sea una esperanza para Europa. La religión cristiana es la mayor revolución en la historia humana, es la única que nos recuerda el uso correcto de la razón”.

Sobre el matrimonio: “una institución precristiana y valorizada por el cristianismo. El matrimonio es la indispensable organización de la vida, legada al sentido humano de inmortalidad. Creando una familia es como si el hombre persiguiera la imitación de la vida eterna. Ha habito lugares y civilizaciones en las que la homosexualidad estaba tolerada, pero ninguna sociedad la ha puesto al mismo nivel del matrimonio”.

Sobre ciencia y religión: “todo régimen totalitario ha empezado con la supresión de la libertad religiosa. Hoy, esta anti-Génesis revive en una parte de la ciencia”. “A partir de la Ilustración, la religión ha sido concebida como un sin sentido. Augusto Compte decía que existen tres fases: la religiosa, que es la más pueril; la filosófica y la científica, la más cercana a la verdad”. “La vanguardia, que en un tiempo estaba relegada al ámbito artístico, hoy se extiende al ámbito científico, que razona sobre el origen del hombre. En cierto modo, la ciencia se ha convertido en una nueva mitología. He acogido con gran alivio la definición de Joseph Ratzinger de ‘reduccionismo biológico’, el mito biologista. Estoy de acuerdo también en la distinción entre ciencia y cientismo”.

Andrea Santoro, un año después

Andrea_santoro

El próximo cinco de febrero se cumple el primer aniversario del asesinato del sacerdote italiano Andrea Santoro en Turquía. El tribunal consideró el crimen como obra solitaria de un joven desequilibrado, al que condenaron a dieciocho años de cárcel. El proceso se celebró a puerta cerrada porque el imputado era menor de edad. Monseñor Luigi Padovese, vicario apostólico en Anatolia (Turquía), explica en Avvenire que está personalmente decepcionado: “considero que no se han esclarecido las cosas sobre las causas y los mandantes”. 

En efecto, los familiares de Hrant Dink, el periodista turco-armenio asesinado hace unas semanas, han afirmado que si se hubiera aclarado el asesinato de don Andrea tal vez Dink no habría muerto. Por otra parte, y aunque este tipo de mensajes hay que tomarlos con pinzas, el grupo que reivindicó el asesinato del periodista escribió a su periódico diciendo que “tras el cura Santoro, hemos eliminado a otro enemigo de Turquía”.  Monseñor Padovese no es amigo de tramas ocultas, pero afirma que es evidente que hay gente “que alimenta los sentimientos de odio y hostilidad contra los cristianos, los armenios y cualquiera que sea considerado culpable de actitudes que -con gran desenvoltura- se definen ‘contrarias a los intereses de la nación’”. 

En el caso del asesinato del periodista, el dato positivo fue la reacción de la población, lo que demuestra que “la sociedad turca, en su conjunto, es una planta sana, pero no hay que minusvalorar que algunas raíces están enfermas”. En este sentido, añade que es preciso que las autoridades religiosas islámicas lleven a cabo una “condena más explícita del fanatismo y de quien usa la religión para justificar la violencia. La prensa turca publicó una frase del asesino de Dink que es atroz en su elocuencia: ‘hice la oración del viernes y después fui contra él’”.

En recuerdo de Kapuscinski: "Los cínicos no sirven"

Kapuscinski

No se ocupó directamente de Iglesia y prensa (tema genérico de este blog), pero la visión del periodismo de Ryszard Kapuscinski, fallecido ayer en Varsovia a la edad de 74 años, rezuma respeto a la dignidad humana. Consideraba que ese respeto es una base necesaria para dedicarse al periodismo. Y esa lección sirve para todos.

El gran periodista polaco, conocido por sus libros de reportajes, era implacablemente crítico con algunos modos de hacer muy difundidos hoy. En concreto, con la adulteración que supone sustituir el criterio periodístico con el criterio comercial o de poder. “Los cínicos no sirven para este oficio”, es el título de un librito que recoge algunas intervenciones sobre sus experiencias profesionales. Kapuscinski creía en la verdad y en que no todo da lo mismo.

Decía que “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”.  [Ya sé que la fotografía que ilustra este post es muy mala, pero para mí tiene un valor añadido, pues se la hice mientras firmaba el ejemplar de un libro, durante su última estancia en Roma, el pasado mes de octubre].

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[Actualización, 25 de enero] Colocó un un clip de unos cinco minutos en el que Kapuscinski habla en español sobre el trabajo del reportero.

Volcánico, carismático y a veces controvertido

Abbepierre

En los últimos tiempos, l’abbé Pierre ha hecho hablar de sí más por sus afirmaciones sobre el celibato que por las decisiones valientes que tomó en su vida. Pero será mejor que los jóvenes que no le han conocido y los que, mirando en Google, verán desfilar sobre todo titulares escandalosos tras una declaración-choc, no olviden la estatura espiritual del personaje y la energía moral de un hombre que ha sido durante decenios la conciencia crítica de Francia”. Así describe Gerolamo Fazzini, en Avvenire, a l’abbé Pierre, fallecido ayer a la edad de noventa y cuatro años.

Subraya que el secreto del anciano religioso francés, que dejó todo a la edad de 16 años (era de una familia acomodada), está en el “amor dulce y gratuito, capaz de vencer cualquier clase de soledad, devolviendo a las personas sobre todo la estima por sí mismas y la conciencia de la propia humanidad”. 

El “Káiser” y el Papa

Beckenbauer A finales de abril de 2005, y mucho antes de ser nombrado Secretario de Estado Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone comparó a Benedicto XVI con Franz Beckenbauer, el mítico “Káiser” de la selección alemana de fútbol que venció el mundial de 1974. Como Beckenbauer en el terreno de juego, decía Bertone, “el gran Papa Benedicto XVI nos da la certeza de la fe y nos lanza hacia adelante con sus pases... Diría que es capaz de implicar a todo el gran equipo de la Iglesia, y que nos invita a jugar al ataque, a no tener miedo...”

Lo que tal vez no imaginaba entonces el cardenal Bertone al usar esa metáfora, fruto de su gran pasión por el fútbol, es que el propio Franz Beckenbauer iba a decir lo mismo de Benedicto XVI. En una entrevista publicada por el Abendzeitung, de Munich, Beckenbauer afirma que su encuentro con el Papa, en octubre de 2005, ha sido “el más importante de su vida” (ver síntesis en inglés).

Tanto es así que tras el viaje de Benedicto XVI a Alemania, en septiembre de 2006, comenzó a leer sus escritos y volvió a la práctica de la fe. “Benedicto XVI está llevando a la gente a la Iglesia, y yo soy un buen ejemplo de ello”, concluye Beckenbauer, que fue el presidente del comité organizador de los pasados campeonatos mundiales de fútbol celebrados en Alemania.

Las lecciones de Hans Küng

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A pesar de ser una persona inteligente, no parece que Hans Küng  sea consciente del tono arrogante que da a sus artículos. Se ha pasado una vida criticando el oficio de Pontífice y él mismo, en sus escritos, da la impresión de que no hace otra cosas sino pontificar. Está claro que el teólogo suizo tiene más respeto a Benedicto XVI que a Juan Pablo II. Pero aún así, siempre hay algo de autoreferencial en sus alusiones de aprecio (“Joseph Ratzinger, mi colega de Tubinga...”). Su último artículo, “El Papa aprende una lección”, publicado por varios diarios, entre ellos El País, es una muestra.

Dice que las relaciones entre cristianismo e Islam se deben basar en la autocrítica. Y ahí sitúa la “urgente necesidad de revisión” de la declaración "Dominus Iesus", cuyo contenido sintetiza así: “este documento renueva con frialdad dogmática la arrogante afirmación de la Iglesia católica de que ella es superior a otras iglesias y otras religiones, una pretensión que la mayoría de la gente creía ya abandonada desde el Concilio Vaticano II (1962-1965)”.  Para ser la glosa de un teólogo resulta bastante discutible. Propongo otra: ese documento responde a la cuestión de que si todas las religiones son iguales, qué pasa con Jesucristo y su Redención.

Pero el aspecto más negativo para Küng son las relaciones con los ortodoxos: “con todas las lecciones que el Papa ha aprendido en otras áreas, en este frente no ha ocurrido casi nada”. La culpa es de Roma, pues le falta “la voluntad de renunciar, en un espíritu cristiano, a las pretensiones de poder”.  “El principal obstáculo para restablecer la antigua unidad de la Iglesia es y sigue siendo la idea de que el Papa tiene poder sobre las Iglesias orientales”. Aunque sorprende que un observador como Küng no vea problemas en el otro lado, aquí la palabra clave es “poder”, que tal vez explique su visión de la Iglesia. Su ideal es un (mitificado) Juan XXIII que “en general, se limitó a ser un dirigente espiritual, capaz de inspirar, mediar y coordinar”. 

El ex “portavoce”, columnista

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El enigma por el que algunos se preguntaban ha sido desvelado en parte. Joaquín Navarro-Valls, director de la oficina de prensa de la Santa Sede durante casi veintidós años, debuta como columnista. Su primer artículo en esa veste lo publica hoy el diario italiano La Repubblica, pero imagino que se trata de una “sindicación”, así que posiblemente aparecerá también en otros diarios.

Reconozco que ha tomado una decisión “coraggiosa”, pues supongo que no faltarán quienes interpreten sus puntos de vista personales -sobre cuestiones candentes- como lo-que-en-el-fondo piensa el Vaticano, o algo así. O, al contrario, quienes le reprochen que aprovecha su notoriedad “vaticana” para colocar sus ideas. No haber caído en esas trampas es una muestra muy laical de libertad.

Me parece que el núcleo de este primer artículo es poner en evidencia lo incoherente que resulta poseer una visión ética “sectorial”, es decir –por ejemplo- defender la vida en unos casos y no en otros. “Una visión ética sectorial, construida como manchas de leopardo, se parece a una persona que dice la verdad sólo de vez en cuando, pero quiere ser creída siempre”.  Toma como pie de su argumentación el debate que ha precedido las próximas elecciones parciales norteamericanas, y muestra que en ambos sectores del espectro político está presente esta visión ética sectorial.

Religión y violencia: Saramago nos ilumina (en sentido contrario)

Saramago

El premio Nóbel de literatura José Saramago ha declarado, a propósito de las polémicas sobre el Papa y el Islam, que “el mundo sería más pacífico si todos fuéramos ateos”. El escritor hizo esa afirmación durante su visita a Turín con motivo de una conferencia organizada por el premio literario "Grinzane Cavour".  Las refiere La Repubblica (20 de septiembre), pero no hay link en la edición on line.

Saramago, que a sus 84 años sostiene que lleva el “comunismo en las hormonas” (ver entrevista en La Stampa, 20 de septiembre) parece haber olvidado que en el siglo apenas transcurrido –calificado como el más sangriento de la historia- no han sido las religiones la causa de tanta muerte sino más bien su querido comunismo y su odiado nazismo, que coinciden en su visión atea de la existencia (me parece que no es necesario ilustrar ulteriormente esta anotación mencionando a Stalin, Pol Pot o los hornos crematorios).

Aunque expresada de un modo un poco brusco, la idea de Saramago está muy difundida:  las religiones como fuente de conflicto. Para algunos, el problema es la gente que cree “demasiado” en Dios. No sé si se puede creer “demasiado” en Dios: o se cree o no se cree. Pero aun admitiendo ese modo de hablar, serían los santos quienes han creído más en Dios: pero los santos han sido ejemplo de amor, no de violencia (ver el último caso, sor Leonella). En realidad, el problema es el fanatismo, una enfermedad donde la razón no juega ningún papel. Ese fanatismo se puede aplicar a una determinada idea de Dios, de la raza, de la nación, del proletariado e incluso del propio equipo de fútbol. Y aquí se vuelve a poner de manifiesto dónde estaba la verdadera “noticia” del mensaje del Papa en Ratisbona: religión y razón van agarradas de la mano...

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[Actualización] En las últimas horas están apareciendo algunos bomberos en “defensa” del Papa, tal vez cuando las llamas ya no quemaban... Más vale tarde que nunca. Esta mañana he visto las colas para entrar en la plaza de san Pedro: más control policial, pero el Papa ha realizado el recorrido –como de costumbre- en coche descubierto entre las cuarenta mil personas que le escuchaban. De su discurso, me quedo con esta frase: “confío, por tanto, en que tras las reacciones del primer momento, mis palabras en la Universidad de Ratisbona puedan suponer un empujón y aliento para un diálogo positivo, también autocrítico, ya sea entre las religiones como entre la razón moderna y la fe de los cristianos”.

El perdón de sor Leonella

Sorleonella

Hay una frase de G. K. Chesterton que refleja bien lo que está pasando a propósito de las palabras (o presuntas palabras) del Papa sobre el Islam: “Es un tiempo el nuestro en el que se espera del cristiano que alabe a todos los credos menos al suyo” (Illustrated London News, 11.08.1928). No han faltado comentaristas -teólogos improvisados- que se han mostrado algo molestos porque el Papa (con su análisis sobre fe y razón, que es el verdadero tema) se declara abiertamente católico...

Para romper esa tendencia, no está de más alabar aquí el sacrificio de sor Leonella, la monja italiana asesinada en Somalia el pasado 17 de septiembre. Cuenta Massimo A. Alberizzi, enviado especial del Corriere della Sera en Mogadiscio, que la religiosa -que llevaba cuarenta años trabajando en África y cuatro en Somalia-, murió repitiendo “perdono, perdono, perdono”, mientras apretaba la mano de otra de las religiosas, sor Marzia, empeñada como ella en hacer funcionar el último hospital de Somalia.

El diario il Foglio (19 de septiembre) habla en un editorial del martirio de sor Leonella, y subraya que “la misma palabra, mártir, se usa también para definir a los terroristas islámicos que mueren con un correaje de explosivos en la cintura para matar a ciudadanos inermes (...). No todos los cristianos son como sor Leonella, ni todos los islámicos como sus asesinos”. El hecho es, añade el diario, que el perdón invocado por la agonizante es algo opuesto a la violencia sistemáticamente predicada en un buen número de mezquitas. “Si resultara fundada, como todo hace creer, la hipótesis de que el asesinato de una persona pacífica, que se ocupaba de socorrer a los sómalos enfermos, ha sido perpretado como respuesta al apelo a la razón lanzado por Benedicto XVI en Ratisbona, se tendría la trágica confirmación de lo justo que era ese llamamiento y de cuánto sea necesario dar testimonio de la razón contra la rabia ciega”.

Las reacciones de los musulmanes “moderados” contra el Papa (¿Oriana tenía razón?)

Oriana

La muerte esta madrugada, en Florencia, de la periodista italiana Oriana Fallaci coincide curiosamente con una movilización del llamado islam moderado contra unas palabras de Benedicto XVI. Citando al emperador Manuel II Paleólogo, el Papa había mencionado días atrás un hecho histórico, del que da cuenta el mismo Corán: que el islam se difundió también gracias a la espada. El tam-tam de que “el Papa había ofendido al islam” se transmitió en seguida, y no por canales “fundamentalistas”, sino a través de Al JazeeraAl Arabiya, las dos cadenas de televisión todo noticias del mundo árabe. Tal vez hayan favorecido ese furor titulares como los de France Press (“El Papa disfruta de un tiempo privado después de haber abofeteado al islam”).

Se pregunta Magdi Allam, árabe y experto en temas musulmanes del Corriere della Sera: “¿Porqué los musulmanes, sobre todo los llamados moderados, no se levantan con tanto ahinco contra los verdaderos y eternos profanadores del islam, los terroristas islámicos que masacran a los propios musulmanes en nombre del mismo Dios, contra los extremistas islámicos que legitiman la destrucción de Israel e inculcan la fe en el llamado ‘martirio’ islámico, mientras ahora se sienten en el deber de promover una especie de ‘guerra santa’ contra el jefe de la Iglesia católica que legítimamente expresa sus valoraciones sobre el islam, con respeto, pero con claridad?”.

Según Allam, la lección que hay que sacar es que Occidente necesita dejar de sentirse culpable de todos los males del mundo. “El problema está dentro del islam, que de una fe religiosa se ha transformado en una ideología destinada a imponer un poder teocrático y totalitario sobre todos los que no son  a su imagen y semejanza”.  Y aquí vuelvo a Oriana Fallaci, que a raiz de los hechos del 11 de septiembre de 2001 regresó a la luz pública, después de varios años de silencio, con el polémico ensayo "La rabia y el orgullo", en el que con su estilo arrollador pedía a Occidente que se despertara... Descanse en paz una periodista incómoda, pero honesta.

Navarro-Valls: profesionalidad e intuición

Papaprensa

Pocas figuras del Vaticano han tenido en los últimos años un perfil periodístico tan marcado como Joaquín Navarro-Valls, que concluyó hoy veintidós años de servicio a la Santa Sede. Con la salida de escena del “portavoce” concluye una época que ha supuesto un giro copernicano en los modos con que la Santa Sede aborda lo que hoy se denomina comunicación institucional.

Desde mi punto de vista y por lo que he podido observar en primera persona, la tarea de Navarro-Valls al frente de la Oficina de Prensa de la Santa Sede se puede resumir en dos característica: profesionalidad (una cualidad a veces ausente en ciertos ambientes eclesiásticos, en los que se piensa que basta con ser clérigo para saber hacer las cosas) e intuición (era necesario plantear iniciativas que no se habían planteado antes, descubrir vías inexploradas para hacer resonar la voz del Papa). 

Estoy convencido de que los mayores quebraderos de cabeza no se los (hemos) proporcionado los medios de comunicación sino algunas estructuras internas vaticanas, víctimas de ciertas inercias del pasado. El “portavoce”, sin embargo, siempre contó con el apoyo del Papa. De hecho, su figura está inseparablemente unida a la de Juan Pablo II. Aunque eran bien conocidos sus deseos de retirarse, Benedicto XVI consiguíó retenerlo más de un año (parece que este fue el consejo que dio el rey Juan Carlos al nuevo Papa durante su saludo tras la misa de inauguración del pontificado). La esperanza ahora es que Navarro-Valls consiga poner por escrito, al menos, parte de los recuerdos y experiencias acumulados durante estos años.

Las certezas de Nicole Kidman

Kidman En las últimas semanas la prensa ha dedicado abundante espacio a la próxima boda de la actriz Nicole Kidman. En este caso se ha ido más allá del mero “gossip” o cotilleo, pues las informaciones destacaban que la ceremonia se celebraría según el rito católico y que la actriz ha redescubierto la fe en la que creció, después de sus escarceos con la “cienciología” de Cruise.

Como no parece que la actriz reciba ningún beneficio de imagen al declararse católica, hay que suponer que el marketing y la publicidad no tienen nada que ver en esta ocasión. “El catolicismo es parte de mi vida. Trato de ir a la iglesia y de confesarme regularmente”, declaró el año pasado al Philipines Daily Inquirer (17 abril 2005). Tampoco ha ocultado su admiración por Juan Pablo II.

No sé si Kidman será “la nuova icona del cattolicessimo”, como titulaba hace unos días Corriere della Sera (19 de junio). Lo cierto es que con treinta y nueva años recién cumplidos y con ganas de centrar su existencia personal, no ha tenido empacho en decir públicamente dónde están sus certezas, a pesar de los vaivenes de la vida.

Natalia Ginzburg y el crucifijo

Natalia_ginzburg

Parece que el gobierno regional de Andalucía ha decidido retirar los crucifijos de las aulas de un colegio “por respeto a la pluralidad de la sociedad”.  No es la primera vez que se plantea esta cuestión en países de antigua tradición católica. Dejando al margen otras posibles consideraciones, vale la pena recordar las palabras que la escritora Natalia Ginzburg (1916-1991) escribió el 25 de marzo de 1988 en el diario L’Unità (órgano entonces del Partico Comunista Italiano) a propósito de la exposición del crucifijo en los lugares públicos:

“El crucifijo no genera ninguna discriminación.  No habla. Es la imagen de la revolución cristiana que ha difundido por el mundo la idea de igualdad entre los hombres, hasta entondes desconocida. La revolución cristiana ha cambiado el mundo. ¿Queremos tal vez negar que ha cambiado el mundo?  Para los no católicos, el crucifijo puede ser simplemente la imagen de uno que ha sido vendido, traicionado, torturado y muerto en la cruz por amor de Dios y del prójimo. Quien es ateo cancela la idea de Dios, pero conserva la idea del prójimo. Cristo representa a todos porque nadie había dicho nunca que todos los hombres son iguales y todos hermanos”.

Ginzburg se consideraba agnóstica. De origen hebreo, experimentó en su propia carne la persecución nazi. De hecho, su primer marido -Leone Ginzburg- murió en la cárcel romana de Regina Coeli, en 1944, durante el control nazi-fascista de la ciudad. Quizá ese encuentro con la cruda realidad humana le hizo más sensible para entender el mensaje universal del crucifijo, hasta el punto de querer publicar esas consideraciones en L'Unitá. Ella misma fue elegida diputada comunista en 1983.

[Actualización, 12 junio] En Compostela se puede leer una traducción del texto completo del artículo, junto con algunos otros datos biográficos de la escritora (Gracias, Arp).

Un trago amargo

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Esa es la expresión que usa el corresponsal en Roma del diario ABC (20 de mayo) para informar del comunicado de la Santa Sede con el que se anuncia –por un lado- que la congregación para la Doctrina de la Fe no iniciará un proceso canónico al padre Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo, y -por otro- que invita al anciano sacerdote a “una vida reservada de oración y de penitencia, renunciando a todo ministerio público”. En mi opinión, la crónica del corresponsal del diario madrileño es posiblemente la más equilibrada en un panorama en el algunos no resistieron la tentación de cebarse en el [aparente] árbol caído.

Por lo general, las noticias reprodujeron y glosaron el comunicado vaticano, añadiendo la respuesta de los Legionarios de Cristo, y completando el cuadro con perfiles (de contenido negativo) sobre el sacerdote. Prácticamente en todos los casos, la iniciativa de la Santa Sede se presentó como un castigo al padre Maciel, una medida que confirma que las acusaciones de abusos sexuales -de las que ha sido objeto en los últimos años- son fundadas. Aunque el comunicado no lo dice explícitamente así, esa fue la interpretación casi unánime. En lugar de "El Papa castiga...", quizás la expresión más acertada sea también la de ABC, que titula: “El Papa aparta del ministerio público...”.  Y es que el término “castigo” parecería el resultado de una sentencia formal, que no hubo. El todo caso, la medida aprobada por Benedicto XVI es tan neta que ningún comentarista pone en duda que debe estar bien fundada, aun en ausencia de proceso canónico.

Los elementos esenciales del comunicado vaticano habían sido anticipados el día anterior por el periodista John Allen. Esa información provocó algunas noticias en otros medios en las que se habla erróneamente de suspensión “a divinis” y de la existencia de un proceso penal, dos puntos que contrastan con el comunicado oficial. (Curiosamente, en L’Unità del 22 de mayo –tres días después del comunicado- se repite que el padre Maciel fue reducido al estado laical). Allen consiguió con esa anticipación un pequeño “scoop”. Lo que no está tan claro es qué consiguieron sus fuentes vaticanas. Se supone que una filtración tiene un objetivo: en este caso, tal vez ofrecer un background a la nota oficial que ayudara a entender mejor la decisión. Sin embargo, la única aportación es lo que dice al periodista un anónimo cardenal: que si bien las acusaciones eran veraces, resulta mucho menos claro que el padre Maciel fuese consciente de la gravedad de los hechos. Es una frase un tanto enigmática.

[Actualización, 24 de mayo]: vale la pena leer el artículo de Alex del Rosal que publica hoy en La Razón.

Homenaje a una monja de clausura

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No era un líder político, ni una estrella del rock. La fotografia de France Press muestra cómo el féretro de sor Lucia dos Santos, una de los tres videntes, es transportado por la multitud en la explanada del santuario de Fátima (bajo un intenso chaparrón). Los restos mortales de sor Lucia, que falleció hace un año (el 13 de febrero de 2005), fueron trasladados ayer domingo desde Coimbra al santuario portugués.

Las crónicas cuentan que no hubo ni gente pisoteada, ni estampidas, ni –por supuesto- disparos al aire. Simplemente, varios miles de personas ridieron homenaje a una monja de clausura a quien en 1917, cuando era una chiquilla, se le apareció la Virgen junto a sus primos Jacinta y Francisco, beatificados por Juan Pablo II en mayo del año 2000.

Las reflexiones de Eco

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Umberto Eco suele decir a veces cosas serias con tono ligero y humorístico. Repesco ahora un artículo que publicó hace unas semanas en The Daily Telegraph, a propósito de la Navidad. Reflexiona el semiólogo italiano sobre lo difícil que es ir por la vida sin la esperanza que procede de la religión.

El gran problema es aceptar el hecho de que cada uno de nosotros morirá. Eso no lo resuelve el dinero. Ni tampoco las ideologías, como el comunismo, que han fracasado de modo espectacular en su promesa de suplantar a la religión. Hoy, añade Eco, se supone que vivimos en una época de escepticismo, pero en realidad vivimos en una época marcada por la hipercredulidad, como ya adelantó Chesterton. La “muerte de Dios” se ha visto acompañada del nacimiento de una miríada de nuevos ídolos. Una muestra es el éxito de “El Código Da Vinci”: hay gente que se lo cree.

Para muchos, las religiones existentes –especialmente la cristiana- no son suficientemente “grandes”. Por eso se dirigen hacia lo “oculto”, que tiene la ventaja de que permite a cada uno “rellenar” el contenido con sus propios temores y esperanzas...  Mi rechazo hacia lo “oculto” –afirma Eco- no se debe solo a la vinculación de esos cultos con el fascismo y nazismo, sino a que van contra la misma razón.

“Fui criado como católico y, a pesar de que abandoné la Iglesia, este diciembre, como siempre, instalaré el belén para mi nieto. Lo construiremos juntos, como mi padre hizo conmigo cuando yo era un niño. Tengo un profundo respeto por las tradiciones cristianas, las cuales –como rituales para hacer frente a la muerte- tienen más sentido que sus alternativas puramente comerciales”.

¿Qué sentido tendría -concluye Eco, haciendo suyas las palabras de un héroe de  Joyce- abandonar una absurdidad que es lógica y coherente, para abrazar otra absurdidad que es ilógica e incoherente?

La ley del deseo

Ilfoglio L'abbe Pierre, una figura carismática del catolicismo francés, cuenta en un libro que acaba de aparecer en Francia que a lo largo de su vida ha mantenido relaciones sexuales ocasionales con algunas mujeres. Según los abundantes ecos recogidos por la prensa, el anciano sacerdote da un paso más y aboga porque el celibato sea opcional.

La ternura que suscitan sus noventa y tres años no impide al diario Il Foglio (29 de octubre; clicar el gráfico para ver el titular) poner de manifiesto que el celibato sacerdotal no es un dogma de fe y que en la misma Iglesia católica de tradición oriental existen los sacerdotes casados. Pero el diario destaca que el único criterio que parece guiar el razonamiento de l'abbe Pierre es "el nuevo dogma que transforma los deseos en necesidades y las necesidades en derechos". Como el celibato no elimina el deseo sexual, hay que eliminar el celibato en virtud de la nueva ley universal del deseo.

Sin pretender juzgar a las personas, y menos aún en este caso, da la impresión de que los antiguos eran más sinceros. A las trasgresiones de compromisos libremente adquiridos lo llamaban pecado, un compañero habitual de la condición humana y un tabú para el "mundo moderno".

Para mons. Ersilio Tonini, arzobispo emérito de Ravenna y también abundantemente por encima de los noventa años, l'abbé Pierre "es un hombre de un fervor ejemplar, pero cuando sale del sendero de la caridad, se conviente en un ingenuo" (La Stampa, 28 octubre).

[Leo en Reuters que la portavoz del episcopado francés, Marie-Caroline de Marliave, lamentó que la prensa haya subrayado solo dos o tres temas en un libro que es "un profundo testimonio de fe"].

[Actualización: sobre la muerte de l'abbé Pierre, ver aquí]

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