El diario británico The Daily Telegraph publica en su
versión on line la noticia del discurso que el Papa ha dirigido hoy
a los obispos de Inglaterra y Gales, que concluyen en Roma su visita
“ad limina”. Entre otras cosas, Benedicto XVI se ha referido de
pasada a su futuro viaje a Gran Bretaña: es un modo de confirmarlo,
pues se habla de ello desde hace meses. Aunque no ha añadido más
datos, con la alusión de hoy se asegura que irá. Se supone que la
visita será del 16 al 19 de septiembre y que en el transcurso de su
estancia allí presida la beatificación del cardenal John Henry
Newman (en el grabado).
Lo que me ha llamado la atención es que, en los párrafos finales, la crónica se hace amplio eco de la opinión contraria a la visita formulada por una asociación llamada "National Secular Society". El diario presenta esa única opinión sin ningún contrapeso informativo. Casi como si hubiera enganchado al texto la nota de prensa en la que esa asociación muestra su “resentimiento” ante la visita de “alguien que desea imponernos una agenda reaccionaria de cambio social”.
Tengo la impresión de que con ese gesto, el diario conservador británico acaba de inaugurar el peculiar clima periodístico que posiblemente acompañe los preparativos de la visita del Papa durante estos ocho meses largos. Deseo equivocarme, pero -en el fondo- esa actitud agresiva tampoco es una novedad. Los viajes de Benedicto XVI se han visto precedidos habitualmente de numerosas polémicas, en su mayor parte construidas por algunos medios que piensan que la religión no es noticia a no ser que salten chispas. Polémicas que, en la mayoría de los casos, se han desvanecido cuando se lograba que (por fin) el viaje “real” ocupara el puesto del viaje “virtual”.

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