MEDIA WATCH

Un “The Times” mezquino

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No me extraña que algunos medios de comunicación de lengua árabe e inspiración musulmana hayan comentado negativamente la noticia de la conversión al cristianismo del periodista Magdi Allam. No podía ser de otro modo. Pienso, de todas formas, que en un mundo en el que la conversión se castiga (al menos, institucionalmente) con la muerte, la simple crítica sea algo bastante más saludable. Y eso aunque las críticas caigan en la retórica demencial de que Allam se ha vendido a Israel, etc. Insisto: mejor eso que dos tiros en la nuca.

Lo que me parece un poco más triste es el modo de dar la noticia de un diario como The Times. En su edición on line el diario londinense hizo gala del complejo de inferioridad ante lo musulmán que caracteriza a cierta sociedad occidental. Mientras las noticias de otros medios subrayaban “El Papa bautiza a un destacado musulmán italiano”, el diario de Murdoch decía: “El Papa corre el riesgo de enfadar a los musulmanes al bautizar a un periodista controvertido” (link perdido, clica sobre el gráfico para ampliarlo).

Al diario de Murdoch parece que le importa poco que –a pesar de las amenazas- Allam haya ejercido el derecho humano a la libertad religiosa, que incluye la libertad de culto y también la libertad de poder cambiar de religión. Un derecho que niegan algunos fundamentalismos, como el islámico. En vez de felicitarse por el gesto, a The Times todo esto le interesa poco. Tal vez por complejo de inferioridad o simplemente por miedo. Precisamente el miedo que denuncia Allam en su artículo (versión original italiana - versión española).

Los “dementores” del periodismo

DementorsHace unos días estuve en Madrid para participar en una tesis doctoral que tuvo por tema precisamente la información periodística sobre la Iglesia, y en concreto sobre la Iglesia en España. Fue un encuentro muy interesante del que salieron a la luz bastantes ideas. Comento sólo una cosa que me llamó la atención.

La autora del trabajo había entrevistado –para completar la investigación- a varios periodistas españoles que se ocupan de religión en los principales medios de comunicación. Por lo general, se trata de gente sensata, profesionales que hacen lo que pueden y que con frecuencia tienen que combatir en dos frentes: con fuentes un poco reluctantes, por un lado,  y con los prejuicios ideológicos que encuentran en sus propios jefes de redacción, por otro.

Lo que me sorprendió, sin embargo, fue la concepción que el redactor de una importante cadena radiofónica manifestaba a propósito de su actividad profesional. El objetivo de su trabajo como periodista que se ocupa de religión se podría resumir -con sus mismas palabras- en esta castiza expresión: “dar caña” a la Iglesia. Según manifestaba, es preciso eliminar a la Iglesia del espacio público y recluirla donde debe estar, es decir, en la vida privada de sus feligreses. Su modo de abordar la información era coherente con ese planteamiento.

En el fondo, es lo de siempre: ese periodista, aparentemente desinteresado y libertario, acaba imponiendo a los demás sus propios dogmas. Lo peor es que hace pasar sus prejuicios como si fueran información periodística. Por fortuna, es una actitud poco frecuente, pero cuando ves a uno se te hiela la sangre. Son los “dementores” del periodismo.

Levi Moltancini y el Papa: una frase "deducida"

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La chispa que desencadenó que el Papa renunciara a visitar la Universidad La Sapienza, de Roma, el pasado 17 de enero fue una carta de protesta firmada por sesenta y siete profesores. Varios días después, cuando el incidente todavía estaba vivo, la prensa informaba de que incluso la Premio Nobel, y senadora vitalicia, Rita Levi Moltancini declaraba que también ella habría firmado esa carta en contra.

Esa declaración apareció, con más o menos variantes, en todos los medios de comunicación. El hecho de que Rita Levi Moltancini, que no es católica, sea miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias, daba a esa declaración un mayor mordiente. A la anciana científica, sin embargo, parece que no le gustó lo publicado por la prensa.

En efecto, L’Osservatore Romano publica hoy una declaración en la que Levi Moltancini niega esas presuntas declaraciones antipapales. Afirma que “después de haberles contactado, varios periodistas que han escrito los artículos han reconocido que esa frase ‘fue deducida’ de las notas de agencia sin que fuera pronunciada por mi”. Además de subrayar su admiración por el Papa, la anciana científica añade que “he estado en desacuerdo desde el principio con los comentarios que se han levantado en torno a este desagradable episodio”.

Interrupción de la inteligencia

MaschereAl ver el titular no lo he entendido en una primera pasada, a pesar de estar escrito en español o castellano: “La Conferencia Episcopal carga de nuevo contra las interrupciones”, escribe hoy El Periódico de Barcelona. Al principio, pensaba que había algún problema de suministro eléctrico. Luego, leyendo el texto de la noticia, he visto que se refería al aborto. Desde hace varios decenios impera el eufemismo “interrupción voluntaria del embarazo”, pero reconozco que es la primera vez que  leo “interrupción” a secas.

¿Y qué habrán hecho los obispos españoles para “cargar” “ahora” contra las “interrupciones”?  Nos lo explica el texto: “los obispos aprovecharon un mensaje previo a la Semana de la Oración por la Unidad de los Cristianos -que tendrá lugar en todo el mundo del 18 al 25 de enero y pretende recomponer los puentes entre católicos y ortodoxos- para reincidir en sus conocidos puntos de vista sobre las interrupciones voluntarias del embarazo”. Como se ve, es un “carga” verdaderamente pesada... Los obispos piden -nada menos- que oraciones y acción a favor de la vida.

El tonillo de condescendencia con estos obispos reincidentes y obsesionados por la vida es palpable en la breve noticia. Pero lo que resulta verdaderamente escuálido es la interrupción de la inteligencia que demuestra el diario al informar (se trata, en efecto, de una noticia) de ese modo tan pueril sobre un tema que no es precisamente una banalidad. 

El gusto por la polémica artificial (a sabiendas de que se trata de montaje)

Beatificacion_2Los intentos de politización de la beatificación de los 498 mártires españoles del siglo XX se estrellaron miserablemente contra el centenario muro que rodea el Vaticano. Bien es cierto que algunos siguen con sus soflamas, pero me parece que el tono general de la información ha sido bastante ecuánime.

De rebote, la beatificación ha demostrado uno de los puntos débiles del periodismo italiano: su fácil gusto por la polémica artificial aun a sabiendas de que se trata de una polémica artificial. La historia es muy simple: mientras se celebraba en la plaza de San Pedro la beatificación, un grupo de muy pocas personas se manifestó en contra a las afueras de un iglesia romana. Lucían una pancarta en la que se decía que quien ha matado, torturado y explotado no puede ser beato...  El intento era provocar a los feligreses, tomar fotos y videos para enviarlos a la prensa y crear el “caso”.

Y así ocurrió puntualmente. La mayor parte de los periódicos italianos trae hoy el relato en primera página. Aunque explican que se trataba de cuatro o cinco personas, activista de extrema izquierda, y que los empujones fueron con la policía y no con los feligreses, esos mismos diarios han amplificado el episodio y han convertido a los cuatro activistas en co-protagonistas de la beatificación.  Es una pena porque un profesional del periodismo sabe otorgar a las cosas la proporción que las cosas tienen. Me alegra decir que así lo han hecho los medios españoles, que han informado del asunto pero sin dejarse manipular por sus promotores.

Editorial militante y "restyling"

Restauracion02Bajo el lema “Si no entendemos lo que está pasando ahí fuera, moriremos”, El País ha comenzado una operación de restyling. Se ve que, de momento, la cosa se queda en el plano del diseño gráfico porque sus editorialistas siguen anclados en el más rancio old style. El editorial de hoy, Beatificación militante, es una buena muestra de que el diario no sólo no entiende lo que está pasando ahí fuera, sino que ofrece una versión que raya el ridículo por su descarada militancia. El tema es, de nuevo, la beatificación de 498 mártires españoles de los años treinta, que se celebrará el domingo en Roma.

El diario acosa a sus lectores con afirmaciones abiertamente partidistas, cuando no directamente sectarias,  pero presentadas como si fueran una descripción pacífica de unos hechos. A  diferencia de lo que cabría esperar en una institución que dice estar al servicio de la información, el diario acaba haciendo propaganda. Se coloca en una posición que no contribuye a serenar el debate o a ofrecer datos, sino a que triunfen sus puntos de vista. 

Hasta la fecha,  es el diario quien está efectuando la manipulación de los mártires que denuncia en otros (especialmente en la pérfida Conferencia Episcopal).  Está peleando contra unos molinos de viento que él mismo está creando. Solo cabe esperar que el restyling alcance pronto también a la sección editorial, que se jubilen los editorialistas actuales y que lleguen unos nuevos capaces de fundamentar lo que escriben. 

"L'Unità" y los mártires españoles

Unita“España, beatificados por el Papa sólo víctimas de fe franquista”. Así da noticia L’Unità (14 de octubre; link no disponible) de la beatificación de 498 de los miles de católicos asesinados en la España de los años treinta, que se celebrará en Roma el próximo 28 de octubre. Han pasado ya unos cuantos decenios desde los tristes hechos, pero algunos parecen anclados en interpretaciones que resulta imposible sostener si se juzga la historia con un mínimo de honradez.

El titular, en efecto, parece sacado del baúl de los recuerdos de hace sesenta años, cuando el  diario del entonces Partido Comunista Italiano tenía en un pedestal a Stalin, y más adelante apoyó la acción de la URSS en Budapest y Praga. A pesar de que hoy no es ya el diario del PCI, que desapareció, se ve que no resulta tan fácil cancelar la herencia genética del periódico.

No es el caso de resumir aquí los datos de estudios históricos que se ocupan de esa época convulsionada en la que casi siete mil sacerdotes, religiosos y religiosas fueron eliminados por el hecho de ser católicos. Ahí se recogen testimonios sobrecogedores de cómo esas víctimas de asesinatos con frecuencia sádicos murieron perdonando a sus verdugos.

Pero no hace falta haber leído toda esa bibliografía para saber que muchos de los que subirán a los altares –como otros que los han precedido- fueron asesinados antes de la guerra civil española, cuando ni tan siquiera existía el franquismo. Parece que a algunos les cuesta admitirlo, pero esas personas murieron por Jesucristo, no por Franco.

Religión y violencia. Cuando el título niega al texto

Hitler

El título produce cierto impacto: “Las religiones, madres de todas las violencias”. Se trata de la reseña del libro “In nome di Dio”, del historiador Michael Burleigh, publicada por el Corriere della Sera.  Uno se imagina una acusación a la religión como generadora de violencias y conflictos. Sin embargo, el autor de la reseña afirma en el texto que “Burleigh no considera políticamente peligrosas las religiones en sí, sino sólo sus versiones secularizadas, traducidas en ideología”.

Burleigh lo ejemplifica –entre otras referencias del siglo XX- con  “las atrocidades consumadas en Rusia, España y México por parte de quien intentaba crear las condiciones para el nacimiento de un ‘hombre nuevo’ y la realización del paraíso en la tierra”, y usaba para ello una terminología religiosa vaciada del contenido original. Más adelante se adentra en debates de actualidad que pueden ser más o menos opinables, pero el sentido de lo que escribe (y de la reseña) es que “las madres de todas las violencias” son las ideologías, las “religiones seculares”.  [Ver la foto que acompaña el post: Hitler "iluminado" desde lo alto...].

Entonces, ¿qué sentido tiene ese titular, que no sólo es impreciso sino falso, pues niega lo que dice el artículo? Y que es lo único que ve buena parte de cuantos leen el periódico.  La religión como origen de la violencia es un estereotipo que desde hace años repiten hasta la saciedad diversos imitadores (menos brillantes) de Voltaire (la última new entry, Christopher Hitchens y su “Dios no es grande”). Gente sin duda inteligente pero a los que les cuesta distinguir entre religión y fanatismo (político, deportivo, religioso, étnico...).

Una incongruencia de "Newsweek"

Dailyplanet

Una práctica muy frecuente es que el periodista, cuando escribe, use expresiones y glosas para distanciarse de lo que afirma una persona. De este modo, el autor del texto muestra que mantiene su autonomía. A veces, se hace para subrayar implícitamente que las afirmaciones de esa persona (una fuente o un entrevistado) pueden ser discutibles. Lo hemos visto millones de veces. Por ejemplo: “El Papa afirmó que Europa necesita lo que él llamó la ‘verdad de la religión’”  (International Herald Tribune, 9 de septiembre). Subrayar “lo que él llamó” es un modo de mostrar esa independencia por parte del periodista (sobre todo en ámbito anglosajón). [No entro ahora en el abuso de esa práctica].

Esto viene a cuento porque me ha sorprendido cómo la revista Newsweek trata una entrevista con una joven a la que en todo momento describe como “sacerdote católico”. Si se lee el texto, se descubre que la agrupación a la que pertenece, el lugar donde ha estudiado y el templo donde presta sus servicios no se pueden definir como católicos, aunque tengan esa denominación en el rótulo. En efecto, según explica la misma interesada, la  “Ecumenical Catholic Commnunion”, que cuenta con ochenta miembros, no reconoce la autoridad del Papa ni buena parte de las enseñanzas del magisterio... pero “ellos se ven a sí mismos como católicos”. 

Si se siguiera la lógica profesional del autor de la entrevista –y de quienes le dieron el visto bueno-, a partir de ahora yo mismo podría colocar en mi tarjeta de visita, debajo de mi nombre, “Premio Nobel”. Y todo periodista que hablara de mí humilde persona tendría que añadir ese dato...  Toda una lección de periodismo.

La Edad Media, Follett y las sinergias editoriales

Panorama

“Todas las culpas de la Iglesia”, es el titulo que el semanario italiano Panorama (registro) dedica a su tema de portada: una “entrevista exclusiva mundial” con el novelista Ken Follett. El escritor británico habla de su último libro “World without end”, que aparece hoy en las librerías italianas con el titulo “Mondo senza fine”.  Se trata de su última novela, ambientada en la Edad Media, en la que se ofrece una visión “compactamente negativa” de la Iglesia, según relata el autor del artículo. No se salva nadie, todos corruptos. Follett acusa además a la Iglesia de indiferencia, en el mejor de los casos, ante la Peste Negra (1347-1352). Y de prejuicio anti-científico.

No está de acuerdo el medievalista Franco Cardini, de la Universidad de Florencia. “Follett es muy libre de declararse ateo y anticlerical, pero si decide hablar de la Edad Media no es desde luego libre de ignorar toda la auténtica pasión por la investigación y la innovación que caracteriza a personajes como Gerberto d’Aurillac [Papa Silvestre II], Roger Bacon y tantos otros clérigos y sacerdotes... Hasta un místico como san Bernardo de Claravalle era un enamorado de las máquinas, de los molinos y telares que funcionaban en los monasterios cistercienses”.

Para Cardini es ridículo atribuir a “prejuicios anticientíficos de la religión” la responsabilidad de que hasta el siglo XVIII no se conociera la mecánica de las infecciones bactéricas.  En realidad, la tesis de que el contagio se debía a la “corrupción del aire”, era la tesis de la ciencia de la época.  Asimismo, carece de base histórica decir que la Iglesia no hizo nada ante la Peste Negra: “según Follett, las universidades, los hospitales, las obras de misericordia son nada”.

Supongo que Follett es un buen novelista. El problema es cuando se pretende transformar la novela en crónica histórica. Una cosa es incluir, en función de la trama,  personajes perversos aquí y allá, y otra  hacer pasar como verdad sus propios prejuicios en forma novelada.  [Naturalmente, la revista Panorama pertenece al grupo "Mondadori", que es la editora de la novela en Italia y ha organizado el “Follett Tour” para presentar el libro. Es lo que algunos llaman sinergias...]

¿Nostágicos de “Pravda”?

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“El Papa pide ensañamiento terapéutico”. Así exclama en primera página el diario italiano Liberazione (15 de septiembre), a propósito de la nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la alimentación e hidratación artificial en personas en estado vegetativo permanente.

En esa breve nota, que es la respuesta a una cuestión planteada por el episcopado de Estados Unidos, se dice que el agua y el alimento son medios ordinarios, no medicinas. En una nota explicativa que acompaña al texto se añade, además, que ese deber moral carece de sentido en algunos casos: por ejemplo, cuando sea físicamente imposible o cuando las complicaciones conviertan esa medida en excesivamente gravosa.  Se mire por donde se mire, resulta muy difícil concluir que se está pidiendo el “ensañamiento terapéutico”...

Liberazione no es un diario importante, sino el el órgano del Partido Rifondazione Comunista. En este sentido, es coherente con la historia. En efecto, al menos en este caso, hace honor a una tradición representada por “Pravda” y otros órganos de países donde estaba vigente lo que se llamaba el “socialismo real”. Como ellos, tampoco a Liberazione parece importarle el respeto a la verdad.  La ventaja de los lectores de “Pravda” es que habían aprendido a “leer” el periódico. No sé si ocurre lo mismo con los de Liberazione.

Cónclave y balotaje

Conclave

Al diario del partido italiano Refundación Comunista le gustan los títulos fuertes:  “Ratzinger blinda el conclave / Ningún ‘progresista’ será papa”. (Liberazione, 27 de juinio). El titular de El País es más suave: “El Papa endurece el sistema de elección de su sucesor”. Y añade que “Benedicto XVI rectifica ahora la norma [de Juan Pablo II], imponiendo que la elección de su sucesor requiera los dos tercios de los votos de los cardenales y eliminando la opción de la mayoría simple”.

Visto así, se diría que el Papa ha dado un golpe de mano. La realidad, sin embargo, es menos inquietante: Benedicto XVI ha corregido un artículo (el 75) de la constitución “Universi Dominici gregis”, del 22 de febrero de 1996, que regula la elección del Papa (ver texto del "motu proprio" en latín). En aquella norma, Juan Pablo II había introducido –por primera vez en la historia del cónclave- la posibilidad de que si el escrutinio número treinta y tres  resultaba infructuoso, no hiciera falta la mayoría cualificada (dos tercios), sino la mayoría simple de los votos  (la mitad más uno)  para convertir en Papa a un candidato. Aquella modificación, con la que se pretendía “desatascar” la elección después de trece días de cónclave, había suscitado dudas entre algunos expertos: hipotéticamente, algunos grupos se podrían confabular para conseguir que todas las votaciones  fueran vanas, para llegar así a la número 34 y conseguir sacar al propio candidato con mayoría simple.

Benedicto XVI ha decidido evitar esa posibilidad y manener la mayoría de dos tercios en todo el proceso; ha establecido, además, que a partir de la número 34, las votaciones se realicen con el sistema de balotaje (es decir, se vota sólo a los dos candidatos que hasta ese momento hayan recibido mayor número de votos; esos candidatos no votan). De este modo, lo que ha hecho ha sido que las normas garanticen  lo más posible que la persona elegida represente el sentir de la mayoría del colegio cardenalicio. Es dífícil no estar de acuerdo con esa decisión.

El cliché de Martini como antagonista

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El cardenal Carlo Maria Martini, antiguo arzobispo de Milán y conocido exegeta,  ha sido presentado –desde hace ya muchos años- como antagonista de Juan Pablo II, y ahora de Benedicto XVI. Todo ello, al margen de su efectiva voluntad. A la prensa le gustan los candidatos alternativos, pues eso añade dramatización. Martini ha jugado este papel, aunque fuera a pesar suyo. 

Una sutil muestra de esa contraposición la ofrece hoy Corriere della Sera, que publica el texto italiano de la presentación que el cardenal hizo ayer –en la sede de la UNESCO, en París- del libro “Jesús de Nazaret”, de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI. Basta leer el titular escogido por la redacción para que el lector piense ya en un distanciamiento del cardenal hacia el libro:  “Admiro al Jesús de Ratzinger, pero no el único”, dice la  frase entrecomillada, atribuible a Martini.

Pero si el lector tiene la paciencia de leer el texto descubre no sólo que esa frase no existe sino que el tono es totalmente distinto. Al recordar la afirmación del Papa en el prólogo (“cada uno es libre de contradecirme”), Martini observa que “no será fácil para un católico contradecir lo que está escrito en este libro”. El cardenal hace comentarios muy especializados sobre algunos pasajes –un tema de estudio al que ha dedicado su vida de intelectual. Y concluye: “en mi opinión, el libro es bellísimo, se lee con una cierta facilidad y nos hace comprender mejor a Jesús Hijo de Dios, y también la gran fe de su autor. Pero no se limita sólo al aspecto intelectual. Nos muestra la vía del amor a Dios y al prójimo”.

El texto termina con esta confidencia: “también yo pensaba escribir, al final de mi vida, un libro sobre Jesús, como conclusión de los trabajos que he desarrollado sobre el Nuevo Testamento. Ahora, me parece que esta obra de Joseph Ratzinger corresponde a mis deseos y expectativas, y estoy muy contento de que la haya escrito. Deseo a muchos la alegría que he experimentado yo al leerla”.

Lo llaman reportaje, pero es un editorial

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Comprendo que a veces sea difícil distinguir una “crónica” de un “reportaje”. Pero no entre un “reportaje” y un “editorial”. Lo que El País digital nos ofrece bajo el rótulo de “Reportaje” es simplemente un editorial. No se trata de una distinción bizantina. El editorial sienta principios y puntos de vista, sin preocuparse demasiado por justificarlos (aunque debería). El lector lo lee sabiendo que eso es lo que piensa el diario. El reportaje es distinto. Tiene una función más informativa, muestra lo que dice. El lector se acerca al texto pensando que presenta cómo están las cosas, no cuál es la doctrina oficial del medio. Evidentemente, siempre hay interpretación, pero entre ambos tipos de textos existe un “pacto de lectura” diferente, por usar una expresión cara a Umberto Eco.

Así pues, el texto “El papa Benedicto resucita el infierno” contiene expresiones y valoraciones que no casan con lo que es un reportaje, sino con un (mal) editorial. Cito solo dos (las negritas son mías): 

-“La llamada de Benedicto XVI a la lucha ideológica contra el pluralismo moral y la modernidad incluye reponer el infierno, con mayúsculas”... Que el  Papa esté llamando a la “lucha ideológica” es una “axioma” que El País ya ha usado en editoriales. Es evidente que el objetivo es presentar la fe como una ideología.

-“En su llamada a la intolerancia con el relativismo y la laicidad, Benedicto XVI ha decidido reponer las armas del catolicismo clásico”....  Creo que he leído bastante de lo que dice y escribe Benedicto XVI. Si queremos usar esta expresión, me parece que su “llamada” es a la racionalidad. Hay que admitir que el relativismo es irracional, pues, para ser congruente, el mismo relativismo debería ser relativo y no absoluto, como es su pretensión.  Un fruto de esa visión no es la laicidad, sino el laicismo (las palabras importan, somos periodistas).

Pero lo más sorprendente del texto es el esfuerzo que hace para contraponer lo que dijo Juan Pablo II sobre el infierno y lo que afirma Benedicto XVI. Aquí el problema es simplemente de saber leer. Y como esto hay que darlo por supuesto, cabría concluir  que lo que se pretende es tergiversar (RAE: “dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos”).

Para no cansar, dejo de lado la afirmación de que la historia del pecado original (“sucedido en un paraíso que la ciencia tampoco pudo encontrar”) se la inventó San Agustín...  Resumen: piensa lo que quieras y escribe lo que quieras, pero no me lo llames reportaje.

Dante 'revisited': El infierno de la prensa

Dante

Descubro ahora el video promocional del diario uruguayo Últimas Noticias, que lleva ya un año circulando por la red. Conozco poco el diario, pero el video me parece genial. Se inspira en el canto del “Infierno”, de la “Divina Comedia” de Dante. En la obra original, el poeta, acompañado por el poeta romano Virgilio, visita el abismo de perdición, donde los condenados ocupan nueve círculos, cada vez más profundos, y padecen penas relacionadas con su pecado.

El video se titula “El infierno de la prensa” y describe lo que ve el nuevo Dante en el infierno reservado a los periodistas. Aquí los nueve círculos se convierten en siete pisos que, a modo de sucesivos sótanos, recorre el visitante y su guía en un cómodo ascensor. No siempre se identifica expresamente cuál es la pena, pero sí el pecado:

-en el primer nivel están los superficiales, los que nunca investigan (su castigo es escribir eternamente cosas sin sentido);
-en el segundo, los inexactos, los que no contrastan fuentes;
-en el tercero, los tendenciosos, lo que no tienen matices (están condenados a decir sí o no, para siempre);
-en el cuarto, los altaneros, lo que abusan de su poder;
-en el quinto, los sensacionalistas (condenados a gritar para siempre);
-en el sexto, los serviles (van para donde sopla el viento)
-y en el séptimo, los calculadores, no les importa el periodismo, sólo el dinero.

Vale la pena ver el video (duración: un minuto 45 segundos).

"Time" no da respuestas

Pope

Posiblemente, uno de los formatos periodísticos que atraviesan una crisis de identidad  más acentuada son los semanarios de información general.  Se supone que, como rasgo distintivo, deben ofrecer algo más de lo que ya da la prensa diaria. Más análisis y documentación. Pero en muchos casos no es así, pues publican lo mismo que los diarios, pero sin el atenuante del poco tiempo para investigar y escribir.

Una muestra es el último artículo que la revista Time dedica a Benedicto XVI, al hilo del segundo año de pontificado. El texto está construido en torno a cuatro frases tomadas de cuatro fuentes anónimas (“one Rome-based progresive cleric”; “a senior Church official”;  “one Rome-based priest”; “A Vatican official”). La tesis es que los que ingenuamente esperaban “medidas progresistas” del Papa, ya saben que no las habrá. En ese contexto aparece con luz negativa el motu proprio de Benedicto XVI sobre la liberalización de la misa según el rito tridentino, previsto para un próximo futuro.

El problema no es el uso de la fuente anónima (que inevitablemente levanta sospecha en el lector cuando se abusa de ella), sino el hecho de que no se explican los “porqués”, una profundización que cabría esperar de un semanario como Time.  Por ejemplo: ¿porqué es negativo que el Papa no abra los seminarios a candidatos homosexuales?  ¿Es eso poco “progresista”? Es una pena, porque el autor del texto ha demostrado otras veces que es capaz de no dejarse atrapar por el tópico.

La documentación invisible de "Newsweek"

Pascua

Una de las criticas habituales a Juan Pablo II era que -por razón de sus muchos viajes (“espectaculares”, “despilfarradores”...)- descuidara el gobierno de la Iglesia en Roma. A Benedicto XVI se le critica ahora por lo contrario: su “ausencia de lugares donde más se le necesitaba”, como en New Orleans tras el huracán Katrina.  Esa es la tesis de un artículo publicado por Newsweek, titulado “Papa Benedicto el Invisible” (inglésespañol).

Es una constante usar al Papa precedente para criticar al actual. Ya ocurrió a Juan Pablo II con respecto a Pablo VI; y ahora parece que se está viendo con Benedicto XVI a propósito de Juan Pablo II.  Sería interesante confrontar las críticas, pues en ocasiones están firmadas por los mismos autores.

Pero lo llamativo del artículo de Newsweek es su conclusión: “la gran desgracia del Papa puede ser que haya sido elegido para un puesto para que nunca fue apto. Con el Vaticano enfrentado a una escasez aguda de sacerdotes y monjas, y con su autoridad moral manchada por los escándalos de abuso infantil, a los 1,100 millones de católicos del mundo les vendría bien un pastor que les ayudara a abordar los problemas presentes y futuros; al contrario, lo que tienen es un intelectual recluido, más interesado en revivir viejos rituales y disputas”. (Esto último se refiere al próximo “motu proprio” sobre la misa tridentina, del que ya se ha hablado aquí en varias ocasiones).

No sé cómo piensa el autor que un Papa puede ayudar a los católicos “a abordar los problemas presentes y futuros”. Me parece que una respuesta es precisamente lo que está haciendo Benedicto XVI. Basta leer lo que dice y escribe. Se supone que leer eso forma parte de la documentación periodística imprescindible para escribir un artículo de balance de los dos años de pontificado. Documentarse es lo mínimo que cabe esperar de un semanario. De lo contrario, se corre el riesgo de escribir una banalidad.

"The New York Times Magazine" y la "rigidez doctrinal" de Benedicto XVI

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Benedicto XVI, el “anti-secularista”, es el tema de portada del último número de The New York Times Magazine. Se trata de un artículo muy largo (doce páginas), escrito por  Russell Shorto, en el que se intenta realizar un retrato intelectual del Papa y explicar las razones de su programa para la Iglesia, sobre todo en Europa. A pesar de sus inexactitudes y simplificaciones, es patente su esfuerzo por ir un poco más allá de los tópicos. Pero su autor –por desgracia- no se libera de esos mismos tópicos, como muestra el esquema político y de poder que enmarca todo el texto. Su conclusión es que las cosas no pueden cambiar, pues el problema son las “estructuras de la Iglesia”.

Se subraya que Benedicto XVI –como ya Juan Pablo II [pero el elenco se podría remontar a San Pedro...]- tiene poco interés por “reformar algunas de las prácticas básicas que afectan la vida de los católicos corrientes”... (“basic policies” sobre el divorcio, la homosexualidad, la contracepción...). Según el autor, es precisamente esa “rigidez doctrinal” lo que impide que la Iglesia sea capaz de reconectar a los europeos con sus raíces cristianas. Posiblemente, el autor no es consciente de la poca base empírica de su afirmación. Si fuera verdad lo que dice, entonces la Iglesia Anglicana y las confesiones protestantes (que renunciaron hace tiempo a la “rigidez doctrinal”) serían hoy un ejemplo de fecundidad. Pero la realidad (que el mismo autor menciona) es muy distinta, y se parece más a un desierto que a un vergel. Esa constatación tan simple desvela el planteamiento ideológico que subyace en el artículo.

Dejo de lado algunas de las afirmaciones gratuitas (por ejemplo, cargar sobre el Vaticano las culpas de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en países como Estados Unidos o Irlanda) y me fijo en esta: Benedicto XVI ha “replanteado el antiguo dogma de que ‘fuera de la Iglesia no hay salvación’”. El autor no menciona de dónde saca esa afirmación, pero tal vez se refiera a la Declaración "Dominus Iesus", publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en el año 2000, cuando el cardenal Ratzinger estaba al frente de ese organismo vaticano. El problema es que en ese documento no se hace tal afirmación. (Lamento autocitarme, pero publiqué un artículo sobre la cobertura periodistica de la "Dominus Iesus" en Westminster Papers in Communication and Culture, que se puede ver aquí -pdf, 21 páginas, inglés).

Titulares sobre el infierno

Picinferno

El deseo por construir titulares de prensa atractivos y dinámicos lleva a veces a resultados que rayan el ridículo.  En ese ejercicio la prensa italiana se lleva con toda probabilidad la palma de oro. Destaca -sobre todo- por un uso descarado de las comillas, con las que se atribuyen frases impactantes a personas que nunca las pronunciaron. Frases que proceden más bien de la manga mágica del redactor del titular. Ejemplos no faltan, pero hoy me he fijado en cómo Il Giornale titula la información sobre la visita de Benedicto XVI a una parroquia romana, y de lo que dijo durante la homilía de la misa:

El Papa: “No pequéis demasiado / El infierno existe y es eterno”

Resulta obvio que el Papa nunca pronunció esas palabras (“no pequéis demasiado...”), que suenan más bien a un comentario realizado ante una cerveza en la barra de un bar.  Que se trata de una invención del “titulista” lo demuestra la lectura del texto, que sintetiza claramente lo que dijo el Papa. ¿Era necesario ese malabarismo para atraer la atención del lector? Pienso que no está justificado, y que en el fondo quita credibilidad al periódico, pues ratifican la idea de que “ya se sabe que los titulares siempre exageran”.

Además, en este caso la noticia no necesitaba de tales “ayudas”. Que el Papa diga que el infierno existe y que se habla poco de ello, ya es de por sí una noticia. Así lo han entendido otros diarios, como La Repubblica: "No se habla, pero el infierno existe". ¿No es suficiente?

Portugal y el aborto: la sinceridad de "El País"

Portugal

El dato más significativo del referéndum para modificar la ley del aborto en Portugal ha sido la escasa afluencia a las urnas (44 %), hasta el punto de no alcanzar el quórum necesario para hacer vinculante el resultado (50 % más uno). Y eso a pesar de que todos los partidos, excepto uno, hicieron campaña a favor... De los votantes, el 59 % optó por el “sí” y el  40 % por el “no”. Es decir, apostó por el “sí” el 23 por ciento de los que tienen derecho a voto. La pregunta es si no tiene relevancia política el 77 por ciento restante, que se abstuvo o votó “no”. (Para el gobierno socialista de Socrates la respuesta es que no, pues enseguida anunció su voluntad de modificar la ley).

Si las cifras son éstas, leyendo algunos titulares de la prensa no portuguesa da la impresión de que los partidarios del sí arrasaron en las urnas. “Los portugueses votan a favor de la ley de despenalización del aborto”, dice El Periódico (12 de febrero), añadiendo además otra confusión, pues el aborto ya estaba despenalizado en Portugal (una breve descripción de la situación se puede ver aquí). Como este titular hay otros muchos. Sin embargo, un paso más lo da un editorial de El País de hoy, titulado “Nueva era en Portugal”.

Es un texto en el que los “buenos” son los partidarios del aborto sin condiciones, y los “malos” todos los demás. Con una retórica propia de los años setenta, el diario hace un panegírico del “histórico paso adelante del país vecino” que provoca cierta vergüenza ajena por su arrogancia. Nos informa de que la ley existente (casi idéntica a la española) “jamás pudo ser aplicada racionalmente por la presión social de la Iglesia y la cerrazón médica”...  Por fin, subraya, “la voz del Portugal laico y moderno se ha elevado sobre el silencio del país atrasado”: dejo de lado lo de "elevado la voz" (pues se trata de uno de cada cuatro portugueses) y me fijo en que para El País han votado "sí" los iluminados; se han abstenido o votado "no" los atrasados. Eso significa que el diario respeta a las personas cuando votan lo que él quiere, de lo contrario son pobres atrasados... Una vez más, se trata de un editorial sincero: dice claramente lo que piensa el periódico y cómo es la tonalidad que imprime a su visión del mundo.

Contexto y exageración

Viento_1No es una enfermedad exclusiva de la prensa italiana, pero sí muy frecuente. Se trata de la costumbre de usar declaraciones realizadas en un contexto determinado y aplicarlas a otro. No es extraño que la víctima de esa alegre atribución sea el Papa. En este caso, se refiere a unas palabras contenidas en su discurso al nuevo embajador de Colombia ante la Santa Sede. Como es habitual, el Papa dedicó unas frases en las que expresaba su preocupación por las leyes que afectan a la familia (hoy hizo otro tanto al recibir al nuevo embajador de Costa Rica; y también se riefirió a ello en la audiencia a los miembros de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de París).

Con una rara unanimidad, síntoma de gregarismo, toda la prensa italiana destaca hoy en primera página esas palabras, pero las presenta como si el Papa estuviera hablando de Italia y a los políticos italianos. La razón es que el gobierno italiano acaba de aprobar un polémico proyecto de ley que regula las uniones de hecho (denominadas ‘Dico’). De este modo, el discurso al embajador colombiano se ha transformado en titulares como los siguientes (tomados de las versiones impresas):

“Parejas de hecho: el Papa contra la ley” (Corriere della Sera)
“Sobre los ‘Dico’, el Papa al contraataque” (La Stampa)

“Uniones civiles, la Iglesia al ataque. El Papa ‘preocupado’” (La Repubblica)
“El Papa advierte a Prodi [primer ministro]: estoy preocupado” (Il Giornale)
“Benedicto anatema. “Estoy preocupado”. El Papa contra los Dico” (Libero)
“El Papa a los parlamentario: parad esa ley” (L’Unità)
“El Papa contra los Dico: ‘preocupantes’” (Il Sole 24 Ore)
“Parejas de hecho. El grito del Papa” (Il Tempo)

Es evidente que el Papa no puede estar contento con un proyecto de ley como el que ha aprobado el gobierno italiano. No es el caso de explicar ahora las razones. Lo sorprendente es el tono de beligerancia que la prensa italiana ha dado a las palabras que el Papa ha dirigido al... embajador colombiano, presentándolas -sin más- como una respuesta textual dirigida a los políticos italianos. (En algunos casos se precisa –en el texto de la información- cuál es el origen de esas palabras del Papa, pero no en los titulares, que es lo único que leen muchos lectores).

Se da la paradoja de que la prensa suele criticar lo que considera ingerencias de la Iglesia en la vida política. Pero luego resulta que la misma prensa construye ingerencias y las ofrece incluso con un tono crispado y violento. Comprendo que es una forma de animar el debate, pero me parece que no es el mejor modo de hacer periodismo.

Eutanasia y enfermos psíquicos: una "demostración" sin argumentos

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Informa hoy  El País de que el Tribunal Federal suizo “ha admitido, en principio, que ‘las personas aquejadas de problemas psíquicos o psiquiátricos puedan igualmente beneficiarse de la asistencia médica al suicidio’”. Esa es la respuesta a la petición de un paciente maniaco depresivo, que sostenía que la defensa de sus derechos fundamentales obliga al Estado a “reconocer a cada individuo el derecho a poner fin a su propia vida sin riesgos y sin dolores innecesarios”.

El Tribunal está de acuerdo en que “cada persona tiene derecho a elegir el momento del fin de su existencia”, pero “eso no implica que el Estado esté obligado a prestarle la asistencia necesaria”. El Tribunal añade que “respetando la ética y las reglas deontológicas propias de la profesión médica, ‘la asistencia al suicidio puede convertirse en una ocupación médica libre’”.  En el caso de los enfermos mentales, “se requerirá ‘un profundo examen psiquiátrico’”. (De hecho, añade el diario, “como comentan numerosos especialistas, ‘en la práctica, las posibilidades de un enfermo psiquiátrico de obtener autorización médica para un suicidio asistido son más bien escasas’”).

Merece la pena ver cómo el autor de la crónica glosa toda la cuestión en el último párrafo: “La sentencia demuestra que la asistencia al suicidio forma parte del campo de las actividades médicas y no es ajeno al ejercicio de la profesión desde el punto de vista médico, ni desde el jurídico ni el ético”. En realidad,  la sentencia no “demuestra” que la “asistencia al suicidio” no sea ajena al ejercicio de la profesión desde el punto de vista médico, jurídico y ético. En todo caso, lo que demuestra es el pensamiento del Tribunal, fuertemente condicionado por una visión favorable a la eutanasia.  Imagino que si el resultado de ese dictamen hubiera sido contrario, el redactor no habría usado el verbo “demostrar” y se hubiera apresurado a explicar las razones (ideológicas, políticas, religiosas) que condicionaron la decisión. (En la foto, Aristóteles, por aquello de la "demostración")

Etiquetas: para todos o para nadie

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El gobierno de Tony Blair ha decidido no acoger el derecho a la objeción de conciencia de las agencias católicas dedicadas a las adopciones de niños. La Iglesia católica había pedido, en efecto, que sus instituciones no fueran obligadas a tramitar adopciones destinadas a parejas gays (petición que fue respaldada por la Iglesia de Inglaterra y por la comunidad islámica de Gran Bretaña). El gobierno ha acordado que las instituciones católicas se deben adecuar a esa norma (Equality Act) en un plazo de veinte meses (y no seis, como pedían algunos ministros).

No excluyo que en esos veinte meses –si prevalece el sentido común- se puedan encontrar otras soluciones, pues a nadie interesa perder el trabajo que realizan las doce agencias católicas, que se verían obligadas a cerrar. Aunque sólo se ocupan de unos doscientos treinta casos al año, el 4 por ciento de los niños adoptados anualmente en Gran Bretaña, todos reconocen que se trata habitualmente de las situaciones más difíciles.

Al informar sobre este debate, buena parte de la prensa ha descrito a una de las protagonistas, la ministra para las Comunidades, Ruth Kelly, como “ferviente católica”, "catolicísima", “ultraconservadora” o con expresiones similares. Daba la impresión de que con esas etiquetas se pretendía subrayar que actuaba como obligada o condicionada por el hecho de ser católica... Es decir, una “papista” al servicio del Vaticano, mientras que las demás partes del debate aparecían como “libres”, pues no se les aplicaban expresiones que hicieran referencia a sus puntos de vista. La realidad es muy distinta. Por citar solo una de las más mencionadas, de Angela Eagle solo se ha dicho que es una "potente parlamentaria", pero -siguiendo la lógica usada con Kelly- habría que haber añadido que se trata de una reconocida militante lesbiana. Como se suele decir, aquí o jugamos todos o rompemos la baraja.

Llámalo voyeurismo

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Espero, por lo menos, que no lo llamen “periodismo de investigación” ni "gran reportaje". La revista italiana L’Espresso publica en su último numero una “exclusiva” de siete páginas realizada por uno que se hace pasar por un penitente y va a confesarse en cinco ciudades distintas de Italia. Naturalmente, el objetivo de toda la operación es demostrar que lo que le dicen los confesores “con mucha frecuencia está en neto contraste con las directivas de Papa Ratzinger”. (Especialmente en aquellos puntos en los que más encendido es el debate ético-político en Italia).

Se ve que la revista está orgullosa del resultado, pues lo convierten en tema de portada. En realidad, la idea no es original –creo que incluso salió un libro hace varios decenios en el que se usaba la misma técnica. Pero siempre ha sido un recurso limitado a publicaciones marginales y de escasa calidad.

Dejo al margen otras consideraciones sobre la ofensa que todo esto supone para millones de creyentes y sobre el respeto democrático que eso merece. Ya de por sí me parece muy triste –desde un punto estrictamente profesional- que una publicación que pretende hacer periodismo acabe usando técnicas voyeurísticas propias de “Gran Hermano” y que encima piense que ha hecho un gran trabajo. Muy mal deben de estar de ideas para llegar a estos extremos. ¿Al poner esto aquí les estoy dando publicidad? No, lo que pretendo es señalar algo que no sólo desprestigia a la publicación que lo hace sino a toda la profesión. Me hace daño a mí.

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[Actualización, 29 de enero] He visto que L’Osservatore Romano critica este artículo y también el secretario de la Conferencia episcopal italiana. Este último añade algo interesante: “nadie en el mundo de la cultura ha levantado su propia voz para condenar un comportamiento de este tipo”.  Parece que nos estamos acostumbrando a esas desigualdades, pero ¿qué hubiera ocurrido si se hubiera hecho algo similar con otras religiones, pongamos por ejemplo el Islam?

En recuerdo de Kapuscinski: "Los cínicos no sirven"

Kapuscinski

No se ocupó directamente de Iglesia y prensa (tema genérico de este blog), pero la visión del periodismo de Ryszard Kapuscinski, fallecido ayer en Varsovia a la edad de 74 años, rezuma respeto a la dignidad humana. Consideraba que ese respeto es una base necesaria para dedicarse al periodismo. Y esa lección sirve para todos.

El gran periodista polaco, conocido por sus libros de reportajes, era implacablemente crítico con algunos modos de hacer muy difundidos hoy. En concreto, con la adulteración que supone sustituir el criterio periodístico con el criterio comercial o de poder. “Los cínicos no sirven para este oficio”, es el título de un librito que recoge algunas intervenciones sobre sus experiencias profesionales. Kapuscinski creía en la verdad y en que no todo da lo mismo.

Decía que “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”.  [Ya sé que la fotografía que ilustra este post es muy mala, pero para mí tiene un valor añadido, pues se la hice mientras firmaba el ejemplar de un libro, durante su última estancia en Roma, el pasado mes de octubre].

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[Actualización, 25 de enero] Colocó un un clip de unos cinco minutos en el que Kapuscinski habla en español sobre el trabajo del reportero.

Eutanasia y ensañamiento ideológico

Rayo

La muerte de Piergiorgio Welby (hace dos días) pone fin a un caso que ha ocupado durante tres meses cientos de páginas de periódicos y horas de emisión en Italia. Un enfermo de distrofia muscular, paralizado pero perfectamente lúcido, conectado a un respirador artificial, que pide ser desconectado y morir. Su dura situación clínica no era peor que la de otros enfermos similares, pero sí su situación anímica, a pesar de los cuidados que durante años le prestó su mujer.

Los expertos dictaminaron que no se trataba de un caso de ensañamiento terapéutico. No era un paciente terminal, pues no existía peligro inminente para la vida,  el enfermo estaba consciente y comunicaba a través de su esposa. De acuerdo con las leyes italianas, un paciente puede pedir la suspensión de un  tratamiento que no desee (otra cosa es la valoración moral de esa decisión); y puede solicitar la terapia adecuada para paliar el dolor causado por esa interrupción. Welby podía haber sido acompañado a una muerte sin sufrimiento en conformidad con la ley vigente. Lo que ocurre es que deseaba una sedación que lo llevara de inmediato a la muerte. Para contentarle no bastaba simplemente con desconectar el respirador.

El caso fue abanderado por el Partido Radical italiano, y de este modo lo que era una tragedia íntima y familiar entró a formar parte del “circo mediático”. Al final, un médico anestesista -ajeno a los que atendían al enfermo- le suministró un “cocktail farmacológico” y le desconectó el respirador, en presencia de algunos familiares y de la plana mayor de los radicales. A éstos les faltó tiempo para dar la noticia de la muerte en su emisora de radio y convocar una rueda de prensa. Era lo que buscaban: una muerte bajo los reflectores, en nombre –eso sí- de la piedad y de los derechos individuales.

Si hubo o no delito en la acción del anestesista (si fueron los fármacos los que provocaron la muerte), lo comprobará la magistratura. Lo que sí está claro es el ensañamiento ideológico que ha rodeado todo este trágico episodio. La sobreexposición del caso estaba destinada a provocar la saturación y a suscitar en la sociedad una respuesta más emotiva que racional a favor de la eutanasia. Si lo han conseguido o no es pronto para decirlo.  A ello hay que añadir una información confusa en la que se ocultaba, a veces deliberadamente, que lo que el paciente pedía del Estado era una acción positiva: darle el empujón necesario para el suicidio. (Ante esos hechos, la diócesis de Roma se vio obligada a tomar una decisión difícil: con sus gestos y sus escritos, Welby se había puesto en una situación que contrastaba con la doctrina católica. Por esa razón, y atendiendo también al clamor del caso, no se celebrarán funerales religiosos).

Un especialista en cuidados paliativos que visitó a Welby en los últimos días, y que rechazó ejecutar lo que al final hicieron otros, comentó con amargura: “quien lleva adelante la batalla por la eutanasia y usa a Welby para hacer brecha, olvida que detrás de todo esto está la soledad y el dolor de un ser humano”. La conclusión no es reglamentar la eutanasia sino preguntarnos qué más podemos hacer por estos enfermos que han perdido las ganas de vivir. 

Fútbol y Vaticano: las bromas del cardenal Bertone descolocan a la prensa

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El comentario bromista del cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, sobre el posible equipo de fútbol del Vaticano ha dado la vuelta al mundo. Y lo que es peor, hay gente que se lo ha tomado en serio (ver aquí  y aquí). Llevo años en el mundo de la comunicación y ya no me sorprende nada. Pero en este caso he de reconocer que me ha deslumbrado la poca “cintura” de algunos de mis colegas... 

A veces se critica a la Santa Sede y a sus representantes por ser demasiado serios y lúgubres, pero resulta que cuando –como es el caso- se hace un comentario simpático, en ambiente pre-navideño, se lo toma al pie de la letra. ¿En qué cabeza cabe un equipo de fútbol de primera división lleno de curas brasileños...?  ¿Los católicos se sentirían obligado en conciencia a ser “tifosos” de este equipo? ¿Las ofertas y donativos de los fieles se encauzarían a garantizar buenos fichajes?

Mi conclusión es que, sin buscarlo, el cardenal ha tomado el pelo a cierta prensa amiga de “scoop” a toda costa, y ha mostrado que “el rey está desnudo”. Desde luego, no todos han picado: es interesante leer lo que escribe en su blog Luigi Accattoli, corresponsal en el Vaticano de Corriere della Sera. La noticia era simpática, pero considerada como noticia simpática que hace sonreír. No me extrañaría que ahora, los que fueron pillados en fuera de juego digan que en realidad el Vaticano... ha cambiado de opinión y ya no creará su equipo.

Títulos y estereotipos

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Hace unos días, me llamó la atención cómo El Mundo titulaba una noticia sobre la proyección de la película “Nativity” en el Vaticano:

LA ACTRIZ QUE INTERPRETA A LA VIRGEN EN ‘NATIVIDAD’ SE QUEDA EMBARAZADA Y EL VATICANO NO LA INVITA AL ESTRENO

Que crueles estos monseñores, piensa con todo derecho el lector. Además, en los tiempos que corren (podría seguir pensando), quedarse embarazada e ir adelante casi debería ser premiado en vez de castigado...

Si el lector tiene la paciencia de leer el texto, resulta que esa no invitación es un “rumor” y que se acredita como más plausible que haya sido “la propia actriz la que ha declinado acudir al estreno porque, estando como está en encinta, no desea correr el más mínimo riesgo ni someterse a las fatigas de un larguísimo viaje de avión [vive en Nueva Zelanda, las antípodas de Roma]”.

Los títulos de las noticias suelen ser expresivos de la línea editorial del diario. Desde luego, tampoco hay que exagerar, pues a veces se colocan con más superficialidad que intención. En algunas ocasiones, incluso se diría que quien los escribe (el jefe de sección, el redactor jefe, etc.) ni tan siquiera se ha leído la noticia. En todo caso, muestran la “cultura dominante” en el diario. En este ejemplo, el título refleja una imagen de Iglesia intransigente, puritana y antipática. Incluso cuando la conclusión del texto es más bien otra: se prefiere el propio estereotipo.

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[Actualización, 12 de diciembre] Otro título, tomado de la prensa de hoy, transmite una impresión parecida, de la que carece le texto. En este caso, la del Vaticano como poco transparente:

EL VATICANO DEJA VER EL SARCÓFAGO DE PABLO, PERO NO EL CONTENIDO
(El País, necesaria la suscripción)

La impresión que recibe el lector es que el Vaticano –tal vez por temor o por mantener el secreto- impide que la gente tenga acceso a la sepultura de S. Pablo, que se acaba de recuperar. La realidad, sin embargo, es que el sarcófago está cerrado, no se ha abierto...

Los títulos de otros diarios españoles están exentos de ese sabor prohibitivo: “Más cerca del apóstol Pablo” (La Vanguardia); “El Vaticano saca parcialmente a la luz el humilde sarcófago de san Pablo” (ABC); “Los arqueólogos del Vaticano anuncian el hallazgo del sepulcro de San Pablo” (El Mundo).

Errores de prensa: "ninguno es perfecto"

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Todos nos equivocamos, pero la diferencia es que cuando se trata de un periodista, los errores se publican y los ven todos. Es lo que le ha ocurrido al anónimo redactor de una noticia de la agencia Associated Press (vía Get Religion), en la que se informa de las excavaciones que se están realizando en la Basílica de San Pablo Extramuros. La noticia es sumamente interesante, pues los trabajos han sacado a la luz el sarcófago que contiene los restos de San Pablo.

Explicando estos hechos, la nota de la agencia norteamericana define en un inciso a San Pablo como “el primer Papa de la Iglesia Católica Romana”. Afirmar esto en una noticia fechada en Roma resulta un poco sorprendente: la Basílica de San Pedro está ahí y la figura del Papa, sucesor de San Pedro (el primer Papa) es tema obligado para los periodistas en Roma. 

Ninguno es perfecto, cabría comentar. Además, supongo que la agencia habrá corregido ese error que superó los diversos filtros a los que se someten las noticias. A propósito de las excavaciones arqueológicas, el lunes se celebrará una rueda de prensa en el Vaticano para explicar el alcance y significado del descubrimiento.

La amenaza de Al Qaeda: cuestión de títulos

Versionimpresa

Versiononline

La delirante amenaza de Al Qaeda -en la que afirma que el Papa fue a Turquía para la “preparación de una campaña cruzada contra el Islam”-, ha sido el tema de muchas primeras páginas en la prensa de hoy, pero por lo general se ha dado espacio a los verdaderos contenidos de la visita, dejando en un segundo plano la propaganda terrorista.

Por eso, me ha llamado la atención el diverso modo en que el diario El Mundo ha titulado esta información en su versión impresa y en su versión on line:

“Al Qaeda denuncia la ‘cruzada’ del Pontífice” (versión impresa)
“Al Qaeda dice que el viaje del Papa forma parte de una cruzada” (versión on line)

Del primer titular está ausente el distanciamiento que se espera de un periódico al informa de tal arrebato, a pesar de que “cruzada” se coloque entre comillas. De la lectura del titular se transmite la impresión de que no se cuestona la “denuncia”. Además, conceder a Al Qaeda la facultad de “denunciar” es dotarla de una dignidad y un estatuto de los que carece, por definición, un grupo terrorista. En el segundo título ese distanciamiento es evidente.

Es muy probable que el espacio disponible condicionara la elección de las palabras del primer caso. Aún así, cabrían otros títulos breves: “Al Qaeda califica de ‘cruzada’ el viaje del Papa” / “Para Al Qaeda, el viaje del Papa es una ‘cruzada’”.  Posiblemente, este hecho no tenga mayor trascendencia, pero pienso que vale la pena ser quisquilloso con la propaganda originada por los grupos terroristas.

Turquía: la noticia fue el fracaso de la marcha

Protesta

Los periodistas sabemos que a veces es más significativo lo que no ocurre que lo que ocurre (en realidad, no hace falta ser periodista para saber esto).  En este sentido, es interesante comprobar dónde los periodicos pusieron el énfasis al informar de la manifestación anti-Papa que se celebró ayer en Estambul. Para abreviar, menciono sólo diarios de España e Italia.

Por lo general, la prensa española se centró en el hecho de la multitudinaria protesta contra la visita, como indican estos dos titulares de hoy:

“EL PAPA NO ES BIENVENIDO”
Miles de personas se manifiestan en Estambul contra la visita de Benedicto XVI a Turquía
(El País)

Ratzinger en tierra islámica / Malestar entre la comunidad turca
UNA MULTITUDINARIA PROTESTA PRECEDE LA VISITA DE BENEDICTO XVI A TURQUÍA
(El Periódico)

La prensa italiana, por el contrario, destaca el fracaso de la manifestación, en la que los convocantes -tal como venían anunciando desde hace varias semanas- pensaban reunir un millón de personas. Según la policia asistieron solo veinte mil. Algunos ejemplos de titulares:

NAUFRAGA LA PROTESTA ANTI-PAPA
Pocos integristas en la calle en Estambul. Mañana comienza la visita
(La Stampa)

FRACASA LA MARCHA CONTRA LA VISITA
(Corriere della Sera)

TURQUÍA, POCOS CONTRA EL PAPA
(La Repubblica)

Pienso que en este caso, la noticia estaba en el fracaso de una manifestación organizada -para consumo de los medios occidentales (con pancartas en inglés...)-, por un partido minoritario (ronda el 2%) que busca visibilidad de cara a las elecciones del próximo mes de marzo. Con esto no quiero decir que la visita vaya a ser un paseo, pero me parece que es injusto con Turquía presentarla con tonos casi apocalípticos.

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[Actualización, 28 de noviembre] Un amigo me dice por e-mail que en realidad El País ya dice en el primer parágrafo del reportaje que en la manifestación hubo solo de 15 a 20 mil personas, cuando esperaban un millón. Es cierto: precisamente por eso resulta muy llamativo el título, que se concentra solo en lo de "multitudinaria", olvidando el contexto. Como los títulos los pone la redacción del periódico, esa elección es todavía más significativa pues se trata de una opción editorial.