*Matrimonio & familia

Confusión

Confusion

Son el órgano de un partido político que ha salido vapuleado en las recientes elecciones italianas. A pesar de la alianza con otros grupos radicales, "Refundación Comunista" no ha conseguido nada (tampoco los demás). Está fuera del parlamento, y el shock lo nota también su órgano periodístico, Liberazione. Hay que comprenderlos.

El caso es que con ocasión del viaje del Papa a Estados Unidos y al discurso que pronunciará mañana en la sede de las Naciones Unidas, el diario publica (16 de abril) un artículo titulado: “ONU. La batalla de la Iglesia contra los derechos humanos”. Me esperaba un elenco de acusaciones de cómo la Iglesia (o algún eclesiástico) se ha opuesto al derecho a la vida, a la libertad religiosa, a un trabajo digno, a la educación… o de cómo se ha mostrado a favor de la tortura, etc. Sin embargo, se trata de una descripción de cómo el Vaticano se ha opuesto en la ONU y en las conferencias internacionales a los “derechos de género”.

El diario explica que -"al margen de las bonitas palabras sobre dignidad e igualdad"- el hilo conductor que caracteriza "la actividad del Vaticano en las Naciones Unidas, desde Wojtyla a Ratzinger” es el siguiente:“Limitar los derechos de la mujer, a partir del derecho a la salud, que comprende el derecho a la contracepción, al aborto legal, a la sexualidad libre. Cancelar el concepto de ‘gender’ y dificultar la teoría lésbica porque deconstruyen la naturalidad de los papeles masculino y femenino. Colocar el valor de la feminidad en el ‘corazón de la familia’".  Está claro que el partido, y su diario, defienden todo lo contrario al Vaticano.

Me parece que la situación es propicia para que el “diario comunista” haga autocrítica y piense que tal vez la defensa de tales propuestas hayan influido en su desastre electoral. Si se olvidan de los obreros y se dedican (casi) a presentar como programa electoral la teoría lésbica, no me sorprenden los resultados.

Sin complejos: “Tú eres Alemania”

6955_du_bist_deutschlandLo bueno de tener un blog es que hay gente que te da pistas de asuntos interesantes de los que ni siquiera has oído hablar. Como la campaña  promovida por diversos medios de comunicación de Alemania para fomentar una visión positiva del valor de los hijos. De ello habla Santiago Chiva en esta carta al director publicada en El País, y esta crónica desde Berlín de José Felix Pons, aparecida en La Gaceta de los Negocios.

Además de anuncios impresos, hasta doce diferentes, la campaña tiene también una versión televisiva:  cada día, dos minutos antes de las ocho de la noche, se emite un spot en las televisiones más importantes del país. Aqui se puede ver la versión original alemana de uno de ellos (buena calidad de imagen) y aquí la versión original subtitulada en español (peor calidad de imagen).

Me parece significativo que hayan sido precisamente medios de comunicación quienes hayan tenido esta idea. En estos países de la vieja Europa todavía hay gente que piensa que ofrecer una imagen positiva de la natalidad es algo clerical (solo lo hace la Iglesia) o bien con reminiscencias de “antiguo régimen”. Los promotores de la campaña alemana parecen haber superado esos complejos. 

Alergia al debate

PecesbarbaHe seguido por la prensa y por la televisión italianas la manifestación a favor de la familia que, promovida por el arzobispado, se celebró el domingo 30 de diciembre en Madrid. Lo que me ha sorprendido no ha sido el elevado número de participantes ni el tono amable de la masiva concentración, sino  la reacción un tanto desencajada –por emplear una expresión suave- de autorizados responsables del partido socialista español, del mismo gobierno y del diario El País.

Quizás es que esté ya un poco mal acostumbrado: después de unos cuantos años en Italia, donde existe una democracia mucho más madura que la española (a pesar de algunas caricaturas baratas), me suenan muy chuscas, con poca clase humana, algunas reacciones de políticos ibéricos. Son actitudes que muestran que, en el fondo, son alérgicos al debate e incapaces de soportar una crítica, pues lo consideran como una ofensa personal. Se diría que tan sólo admiten el aplauso.

La interpretación más plausible de ese tono histérico (“estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación anómala”) es que quedan cuatro meses para las elecciones generales y parece ser que algunos datos no son muy alentadores (inflación al máximo histórico desde 1995, aumento del número de parados), por lo que han decidido lanzar una fuerte cortina de humo. No entro en el análisis de esos datos, pues no es el tema de este blog.

Lo que sí me parece digno de nota es cómo Gregorio Peces-Barba (foto), rector de la Universidad Carlos III y mentor intelectual del partido socialista, explica el sustrato de la manifestación: “La reciente encíclica Spe Salvi, de Benedicto XVI, descalifica el mundo moderno, la ilustración y los derechos humanos. Ése es el sustrato de la manifestación convocada por los obispos para condenar avances indudables de carácter social abordados en los últimos años. Curiosamente, los obispos utilizan los derechos que ellos mismos condenan, empezando por el de manifestación, para imponer su verdad excluyente”. Peces-Barba es un grande: resulta difícil introducir tantas falacias en tan poco espacio.

Una publicidad original

Foryourmarriage

La conferencia episcopal de Estados Unidos ha lanzado este verano una campaña para sensibilizar a las personas sobre la importancia de “construir” su matrimonio cada día. Un primer paso ha consistido en la divulgación de cortos publicitarios en los que gente normal responde -con gran espontaneidad- a la pregunta: “¿Qué ha hecho hoy por su matrimonio?” 

Las respuestas no son espectaculares, pero esa misma modestia les da un sello de autenticidad: ”le he llevado el bolso a mi mujer”, “le he preparado el desayuno”, “le dejé una nota diciéndole que me gustaba su peinado”... A veces, los entrevistados se quedan sin respuesta y solo repiten: “¿Qué he hecho hoy por mi matrimonio? Ummm, buena pregunta”. Los anuncios se están difundiendo en los espacios gratuitos (de servicio público) que ofrecen cadenas de radio y televisión.

Esos anuncios forman parte de una campaña más amplia, que se explica en For Your Marriage, la página web de la iniciativa. Allí se pueden ver los spots y leer también  algunos consejos prácticos para cada día. El de hoy, por ejemplo, es:  “Tener éxito en el matrimonio depende no tanto de ENCONTRAR la persona adecuada como de SER la persona adecuada. ¿Puedo cambiar algo en mi conducta para hacer nuestro matrimonio más feliz?”.

La fuerza persuasiva de la normalidad

Bird

De vez en cuando, The New York Times ofrece artículos como este: el relato de una periodista que descubre su embarazo en el “peor momento”, justo cuando con su marido –también periodista- se habían trasladado a otro país para empezar una nueva vida profesional, llena de exigencias, estrecheces y aventura.

“¿Podrán nuestras dos vidas incluir una tercera?", se pregunta la protagonista en el título del artículo. La periodista cuenta sus dudas, temores, las conversaciones con su marido, la cita ya fijada en la clínica de Los Angeles para someterse a un aborto... Y los motivos que le llevaron a cambiar de opinión. Motivos que, en realidad, estaban presentes desde el primer momento, pero que las complicaciones de la vida y lo que consideraba necesidades para construirse una carrera profesional llevaron a oscurecer.

Leyendo el texto se deduce que en esos momentos de duda le sirvieron de poco la retórica abortistas o algunas truculencias contrarias. Le movió la normalidad de otras familias. La evidencia de que el embarazo no es una enfermedad, y de que otra gente como tú también trabaja y tiene hijos. “Han pasado ocho meses (...) y en ese tiempo mi barriga hinflada ha sido más un pasaporte hacia un entero nuevo mundo que un peso (...). Mientras escribo esto, las ropas nuevas de mi hijo se están secando en la terraza, a la espera de su inminente nacimiento. Y estoy deseando ver hacia dónde nos llevará”.

A propósito del "Family Day" italiano

Unita

Varios cientos de miles de italianos se concentraron el sábado 12 de mayo en la plaza de san Juan, tradicional escenario romano de las reivindicaciones sindicales, en una insólita manifestación bajo el lema “Más Familia”.  Fue el punto culminante y festivo de varios meses de polémicas, políticas y mediáticas, desencadenadas cuando el gobierno presentó un proyecto de ley sobre las parejas de hecho.

El “Family Day” (en inglés) fue convocado por organizaciones de la sociedad civil, al margen de los partidos políticos. Aunque la iniciativa surgió en el ámbito de las asociaciones católicas, sus promotores supieron presentar una convocatoria que iba más allá de las fronteras confesionales. Una de las ideas de fondo de la movilización fue precisamente que la promoción de la familia no es algo confesional, ni tampoco de derechas o de izquierdas.

La manifestación fue todo un éxito popular, a pesar de martilleante campaña de algunos medios por presentarla como una iniciativa clerical. Un ejemplo entre muchos es el titular de L’Unità del 11 de mayo (ver gráfico): “Curas y monjas en la calle, ni tan siquiera en el ‘48” [cuando la Iglesia se movilizó para impedir la victoria del Partido Comunista]. En realidad, curas y monjas se vieron pocos...

La movilización ya ha conseguido al menos un efecto: introducir en la agenda política la conciencia de que Italia es uno de los farolillos rojos de Europa en políticas sociales sobre la familia, que en muchos casos resultan incluso penalizadas. En el plano cultural, se ha puesto sobre el tapete que existe una “fuerza tranquila” anticonformista, de muchos millones de personas, que apuesta por el sentido común –por el dato natural de lo que es una familia- y deja de lado el lugar común de cierta cultura dominante.

(Queda como anécdota una contra-manifestación paralela organizada en otra zona de Roma por el Partido Radical, los Verdes, Refundación Comunista y otros grupos políticos. Según Corriere della Sera, la manifestación se tuvo que retrasar, pues a la hora prevista para el inicio la zona estaba más poblada de turistas que de manifestantes).

No hay un “pensamiento único” feminista

Agacinski

En algunos países parece que sólo existe un tipo de feminismo, siempre atento para defender la legislación sobre el aborto, la ideología del “gender” y otras causas de los que se considera “pensamiento progresista”. Lucetta Scaraffia escribe en Corriere della Sera que en realidad los feminismos son muchos, y en ocasiones muy distintos entre sí. Y cita como ejemplo el último libro de la filósofa francesa Sylviane Agacinski (“Engagements”).  (Agacinski está casada con el líder socialista francés Lionel Jospin; en su juventud trabajó con el filósofo Jacques Derrida, de quien tuvo un hijo).

Scaraffia sintetiza así los dos temas principales del libro: “la igualdad de los dos sexos, entendida como idéntica posibilidad de representar a la humanidad, y la idea de que cada uno es su cuerpo, y que este cuerpo no es ni un instrumento ni una mercancía”. La estudiosa francesa se opone con claridad a la hipótesis de la neutralidad sexual, típica de la ideología del “gender”. Existe un género humano que comprende una diferencia interna, que hay que aceptar sin traducirla en un sistema de poder. “No se trata de una afirmación de poco valor, si se piensa que todas las propuestas de reconocimiento de derechos a las parejas homosexuales  se basan en la idea de que la polaridad heterosexual no es fundamento de la cultura y la sociedad, sino una arbitrariedad que hay que cancelar”, comenta Scaraffia.

La filósofa francesa deduce de ahí algunas consecuencias: la requisitoria contra el alquiler de úteros (“como si la gestación fuera un trabajo artesanal y el mismo niño un producto fabricado sobre el que se puede fijar un precio”, afirma Agacinski); y la idea de que para hacer de padres no basta el amor hacia el hijo: “las reglas de la filiación están construidas sobre la bilateralidad hombre-mujer, y no sobre los sentimientos que los padres podrían tener entre sí”. El papel de padre y madre no tienen sólo una validez psicológica sino que ejerce una importante función simbólica, pues definen el lugar del nuevo nacido entre las generaciones y entre los sexos: definen su puesto en la humanidad.

Víctimas de la "tolerancia ideológica"

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Da la impresión de que son malos tiempos para quienes deciden actuar en conciencia en la plaza pública. La sociedad tolerante no tolera a quien se sale del coro. Sobre este tema se habló en el último congreso de la Academia Pontificia para la Vida. Uno de los relatores, Jean Lafitte, dijo que la sociedad ideológicamente tolerante  “no está dispuesta a tolerar la objeción de conciencia, pues ésta -de algún modo- escapa a su control”.

No es difícil encontrar ejemplos. Uno de ellos lo ofrece el caso del magistrado Andrew McClintock, del que informa la BBC, que se vio obligado a dimitir después de que un tribunal le negara la posibilidad de no intervenir en aquellos casos relacionados con adopción de niños por parejas homosexuales. McClintock (en la foto) afirmó que no podía ir en contra de su conciencia de cristiano y de su conciencia de profesional.

Gran Bretaña reconoce el derecho subjetivo de las parejas homosexuales a la adopción. Y hay agencias y magistrados dispuestos a gestionar esos deseos. Pero ahora se ha dado un paso más: el Estado no admite que haya personas que no se adecuen a esa “ética de Estado”. Ya no se trata de respetar un (discutible) derecho subjetivo, sino de obligar a toda la sociedad a satisfacer esos deseos. Y así una presunta no discriminación se convierte en discriminación. Y todo en nombre de una fantasía ideológica.

....

[Actualización, 7 marzo] Me dice un amigo (de los que no quieren  escribir "comentarios"...) que mejor que "tolerancia ideológica" sería más claro poner: "ideología de la tolerancia". Estoy de acuerdo. El uso del concepto de "tolerancia" no se refiere aquí a la actitud personal de "respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias" (RAE), sino a un uso político: situar todas las ideas al mismo nivel, pero solo aparentemente... pues al final no se tolera a quien se sale de la “verdad oficial”. Es un relativismo hacia las ideas de los demás (las propias son un dogma).

Poder mediático

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En el ángelus del pasado domingo (18 de febrero), Benedicto XVI usó la expresión “poder mediático”. Es la primera vez, que yo sepa, que el Papa emplea ese término. Comentando el evangelio de ese domingo (“Amad a vuestros enemigos...”), Benedicto XVI explicó que Cristo pide responder al mal con el bien. Y añadió que “el amor hacia el enemigo es el núcleo de la ‘revolución cristiana’, una revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático”.

Es una constatación evidente, pero se suele olvidar. Por eso, me ha llamado la atención que el Papa haya mencionado que existe también un poder mediático. Es obvio que en las sociedades actuales, los grandes medios de comunicación son un poder instituido. No son simples observadores de la sociedad, sino instituciones que tienen también sus objetivos, y con frecuencia su "agenda" ideológica y política. Lo recordaba hace unos meses Peter R. Kann, presidente de "Dow Jones", la empresa que edita The Wall Street Journal.

A veces la propia prensa puede actuar como una lobby, otra expresión que usó el Papa en su discurso a los representantes pontificios de los países latinoamericanos (sábado, 17 de febrero: un discurso que curiosamente solo está disponible en su original italiano; ver aquí el resumen de Zenit). No se refería en concreto a la prensa, sino a la familia, “que muestra signos de derrumbamiento bajo las presiones de ‘lobbies’ capaces de incidir negativamente en los procesos legislativos”. Aun así, me parece que en los temas relacionados con la familia los grandes medios mantienen una rara unanimidad: un coro que solo sabe entonar unas notas y olvida que la gama de sonidos es mucho más amplia.

¿Un Papa que hable más de Dios y menos de...?

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Es una constante, al menos en los países latinos,  que cuando no gusta lo que dice el Papa y los obispos a propósito de alguna decisión política que afecta a temas éticos y morales, se les acuse de injerencia. Sin embargo, cuando esas declaraciones gustan se las califica de “sabias palabras”, o algo por el estilo. Otra posibilidad es que los políticos, incluso católicos, muestren su desagrado ante las intervenciones de la jerarquía suspirando por un Papa y una Iglesia que “hablen menos de política y más de Dios”.

Todas esas modalidades se han registrado en la discusión en curso en Italia sobre el proyecto de ley que pretende regular las uniones de hecho (para saber de qué se trata, ver esto que escribí para Aceprensa). En este caso, Sandro Magister llama la atención en su blog sobre lo sorprendente que resulta pedir al Papa que hable de Dios... En realidad, observa Magister, Benedicto XVI no hace otra cosa sino hablar de Dios. Y cita como ejemplo el mensaje del Papa para la Cuaresma 2007, publicado el día anterior a las declaraciones de una ministro (“amo pensar en una Iglesia que se ocupa de las cosas de Dios”).

Magister subraya que el Papa habla con frecuencia de la vida y de la familia. Y que existe una profunda coherencia entre lo que predica sobre Dios y lo que dice de la familia y del hombre. Si se elimina el primer elemento, se hace imposible la comprensión –y la crítica fundada- del segundo. También lo hace en este mensaje de cuaresma, cuando afirma: “contemplar ‘al que traspasaron’ [a Cristo en la cruz] nos llevará a abrir el corazón a los demás reconociendo las heridas infligidas a la dignidad del ser humano; nos llevará, particularmente, a luchar contra toda forma de desprecio de la vida”. 

El poder persuasivo de los símbolos

YvonneknibiehlerLa historiadora y conocida figura del feminismo francés, Yvonne Knibiehler, afirma en una entrevista publicada por Le Monde  que “el feminismo debe en primer lugar repensar la maternidad: todo lo demás le será dado por añadidura". A sus 84 años, dice que nunca fue de las feministas que consideraban la maternidad como un obstáculo. "Aun apoyando las luchas de las militantes sobre la sexualidad, el control de la fertilidad, el poder o el trabajo, estaba persuadida de que la maternidad seguirá siendo una cuestión capital de la identidad femenina”.

Defensora del aborto, Knibiehler sostiene -sin embargo- que “no se dice suficientemente a las mujeres que se trata de una prueba física y moral. Mientras que el aborto siga siendo para las mujeres un símbolo de liberación, lo sufrirán sin protestar, por desagradable que sea. Y lo mismo ocurre con la contracepción”. Añade también que los productos que necesitan las mujeres para controlar su fecundidad "son fabricados por multinacionales dirigidas por hombres, que se preocupan mucho más de sus beneficios que de la liberación de las mujeres”.

Me ha parecido interesante su reflexión sobre el valor del aborto y de la contracepción como símbolos de liberación. Es uno de esos casos en los que el símbolo puede llegar a ejercer una atracción en determinadas personas cuando se contempla en abstracto, pero cuando se aplica al caso concreto da lugar a una realidad muy distinta. De ahí -pienso yo- la importancia de reforzar el valor simbólico de realidades humanas que reflejan lo bueno, lo bello, lo verdadero...

Presente y futuro: síntomas de una sociedad al revés

Scruton

Es una constante histórica que las personas trabajen para conseguir un futuro mejor. En la actualidad, sin embargo, hay muchos síntomas que demuestran lo contrario: lo que se busca es un presente mejor (o considerado como tal), aun a costa de los daños que ello pueda provocar en el futuro. Lo dice de modo muy eficaz el escritor y filósofo Roger Scruton, a propósito de la polémica británica sobre la obligatoriedad para las agencias católicas de facilitar la adopción de niños a las parejas homosexuales:

“Suponer que la adopción es exclusivamente una cuestión de ‘derechos’ de los posibles padres muestra la inversión moral que está infectando a la sociedad moderna. En vez de mirar a la familia como el modo en que la generación actual se sacrifica por la siguiente, se nos pide crear familias en las que la generación siguiente se sacrifica por el placer de la actual”.

El escritor británico afirma que “el propósito de la adopción no es agradar a los padres adoptivos, sino ayudar al niño”. Y como la única ayuda que puede ser ofrecida es proporcionarles una familia verdadera, no es mayor discriminación excluir a las parejas gays que excluir las relaciones incestuosas. “Por una fantasía ideológica, se nos está pidiendo pasar por alto todo lo que sabemos sobre la fragilidad de las uniones homosexuales, sobre las necesidades psicologicas de los niños, y sobre las normas que todavía prevalecen en nuestras escuelas y comunidades”.

Fue Platón quien precisó que “los homosexuales, al igual que los heterosexuales, deben aprender el camino del sacrificio. Que no son los deseos del momento los que deben gobernarlos, sino los intereses a largo plazo de la comunidad. Y no es inverosímil pensar que esos intereses a largo plazo son probablemente mejor protegidos por la religión que por las ideologías políticas que gobiernan el partido laborista”.

Contexto y exageración

Viento_1No es una enfermedad exclusiva de la prensa italiana, pero sí muy frecuente. Se trata de la costumbre de usar declaraciones realizadas en un contexto determinado y aplicarlas a otro. No es extraño que la víctima de esa alegre atribución sea el Papa. En este caso, se refiere a unas palabras contenidas en su discurso al nuevo embajador de Colombia ante la Santa Sede. Como es habitual, el Papa dedicó unas frases en las que expresaba su preocupación por las leyes que afectan a la familia (hoy hizo otro tanto al recibir al nuevo embajador de Costa Rica; y también se riefirió a ello en la audiencia a los miembros de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de París).

Con una rara unanimidad, síntoma de gregarismo, toda la prensa italiana destaca hoy en primera página esas palabras, pero las presenta como si el Papa estuviera hablando de Italia y a los políticos italianos. La razón es que el gobierno italiano acaba de aprobar un polémico proyecto de ley que regula las uniones de hecho (denominadas ‘Dico’). De este modo, el discurso al embajador colombiano se ha transformado en titulares como los siguientes (tomados de las versiones impresas):

“Parejas de hecho: el Papa contra la ley” (Corriere della Sera)
“Sobre los ‘Dico’, el Papa al contraataque” (La Stampa)

“Uniones civiles, la Iglesia al ataque. El Papa ‘preocupado’” (La Repubblica)
“El Papa advierte a Prodi [primer ministro]: estoy preocupado” (Il Giornale)
“Benedicto anatema. “Estoy preocupado”. El Papa contra los Dico” (Libero)
“El Papa a los parlamentario: parad esa ley” (L’Unità)
“El Papa contra los Dico: ‘preocupantes’” (Il Sole 24 Ore)
“Parejas de hecho. El grito del Papa” (Il Tempo)

Es evidente que el Papa no puede estar contento con un proyecto de ley como el que ha aprobado el gobierno italiano. No es el caso de explicar ahora las razones. Lo sorprendente es el tono de beligerancia que la prensa italiana ha dado a las palabras que el Papa ha dirigido al... embajador colombiano, presentándolas -sin más- como una respuesta textual dirigida a los políticos italianos. (En algunos casos se precisa –en el texto de la información- cuál es el origen de esas palabras del Papa, pero no en los titulares, que es lo único que leen muchos lectores).

Se da la paradoja de que la prensa suele criticar lo que considera ingerencias de la Iglesia en la vida política. Pero luego resulta que la misma prensa construye ingerencias y las ofrece incluso con un tono crispado y violento. Comprendo que es una forma de animar el debate, pero me parece que no es el mejor modo de hacer periodismo.

La familia patológica en busca del “Oscar”

Oscar

¿Casualidad o tendencia? El hecho, escribe Juan Orellana en Aceprensa, es que “si repasamos la lista de películas nominadas a los Oscar 2007, encontramos una serie de títulos que representan una tendencia creciente en los últimos años: convertir a la familia media convencional americana en el objeto de crítica o en protagonista de desmedidos dramas afectivo-sexuales”.
 
Según este critico de cine, que ilustra su observación con diversos títulos, “el leitmotiv de estas películas consiste en afirmar que bajo la apariencia de la familia feliz americana se esconden un sinfín de disfunciones y patologías que hacen poco recomendable el matrimonio tradicional”.

Orellana está de acuerdo con que en la vivencia de la propia familia están las raíces de muchas conductas negativas. “Pero eso, que es un dato de la experiencia, adquiere un tinte ideológico en muchos de estos films. Un tinte que viene a subrayar que el origen de muchas situaciones problemáticas –disfunciones sexuales, racismo, violencia, inadaptación,…– está precisamente en la institución familar como tal, considerada por muchos fruto acabado de una terrible combinación de cristianismo, machismo y normativismo”.

Por fortuna, “algunas de estas películas dejan ver que la cuestión radica no en la naturaleza de la familia, sino en la ‘traición’ a su vocación, y muchos personajes tratan a tientas de recuperar dimensiones esenciales de la familia, aunque sea de forma parcial”.

Benedicto XVI y los novios

Udienza3 En su mensaje a los jóvenes con motivo de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, Benedicto XVI  afirma que es preciso superar el prejuicio de que el cristianismo consiste en prohibiciones. Ya había aludido a esto otras veces.  En este caso, lo refiere al amor humano, cuando invita a los novios a descubrir su proyecto de amor “libres del difundido prejuicio de que el cristianismo, con sus mandamientos y prohibiciones, ponga obstáculos a la alegría del amor e impida en particular disfrutar plenamente la felicidad que el hombre y la mujer buscan en su amor recíproco”.

Resultan especialmente pedagógicas y nada triviales sus palabras sobre el sentido del noviazgo: “un tiempo de espera y de preparación, que hay que vivir en la castidad de los gestos y de las palabras. Esto permite madurar en el amor, en el cuidado y en la atención hacia el otro; ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto del otro, características del verdadero amor, que no busca en primer lugar la propia satisfacción ni el propio bienestar”.

Los diarios que se hace eco de este mensaje (con algunas excepciones, como La Razón) se han centrado en la frase sobre la castidad, como si se tratara de un aspecto aislado. Lo que el Papa ofrece es un pequeño “manual de instrucciones” con el que quiere revivir la fe en que “el amor es posible”.  Al fin y al cabo, ese es el tema de miles de poesías y de canciones. Un buen tema, y no sólo para el día de San Valentín.

Etiquetas: para todos o para nadie

Tonyblair

El gobierno de Tony Blair ha decidido no acoger el derecho a la objeción de conciencia de las agencias católicas dedicadas a las adopciones de niños. La Iglesia católica había pedido, en efecto, que sus instituciones no fueran obligadas a tramitar adopciones destinadas a parejas gays (petición que fue respaldada por la Iglesia de Inglaterra y por la comunidad islámica de Gran Bretaña). El gobierno ha acordado que las instituciones católicas se deben adecuar a esa norma (Equality Act) en un plazo de veinte meses (y no seis, como pedían algunos ministros).

No excluyo que en esos veinte meses –si prevalece el sentido común- se puedan encontrar otras soluciones, pues a nadie interesa perder el trabajo que realizan las doce agencias católicas, que se verían obligadas a cerrar. Aunque sólo se ocupan de unos doscientos treinta casos al año, el 4 por ciento de los niños adoptados anualmente en Gran Bretaña, todos reconocen que se trata habitualmente de las situaciones más difíciles.

Al informar sobre este debate, buena parte de la prensa ha descrito a una de las protagonistas, la ministra para las Comunidades, Ruth Kelly, como “ferviente católica”, "catolicísima", “ultraconservadora” o con expresiones similares. Daba la impresión de que con esas etiquetas se pretendía subrayar que actuaba como obligada o condicionada por el hecho de ser católica... Es decir, una “papista” al servicio del Vaticano, mientras que las demás partes del debate aparecían como “libres”, pues no se les aplicaban expresiones que hicieran referencia a sus puntos de vista. La realidad es muy distinta. Por citar solo una de las más mencionadas, de Angela Eagle solo se ha dicho que es una "potente parlamentaria", pero -siguiendo la lógica usada con Kelly- habría que haber añadido que se trata de una reconocida militante lesbiana. Como se suele decir, aquí o jugamos todos o rompemos la baraja.

“No soy un santo, solo un padre”

Times

Simon Barnes, redactor jefe de deportes del diario The Times, ha escrito un libro en el que relata sus expericiencias de padre de Eddie, un niño de cinco años con síndrome de Down. Descubro -a través de Aceprensa- que el diario londinense ha publicado un fragmento de ese magnífico testimonio. Barnes explica que no “tiene” un hijo con síndrome de Down, sino que “es” padre de Eddie. “Hay una gran diferencia entre las dos cosas”.

Cuando se ama a un hijo, todo es diferente: “la verdad es que nada que tiene que ver con el amor resulta tan terríblemente difícil cuando te pones a ello. Nada parece una exigencia imposible de tiempo, de recursos, de paciencia, de carácter, de habilidades: no porque seas un santo, sino por la sencilla razón de que te las arreglas para hacerlo como puedes”. “No soy más que un padre que juega lo mejor que puede las cartas que le han tocado. Algunas cosas son arduas, otras fáciles, algunas son divertidas, otras un aburrimiento (...). Pero no las puedes separar en categorías: es el continuo y complejo asunto de ser padre”.

“La casualidad ha reunido a tres personas en mi cocina: mi mujer, que tiene algo de sangre gitana; Eddie; y un amigo judío. Y me he dado cuenta de que, con Hitler, los tres habrían sido mandados a los hornos. Pero las personas con síndrome de Down, ni más ni menos que los gitanos o los judíos, no son algo que deba ser erradicado de la faz de la tierra. El síndrome de Down no es el fin del mundo. De hecho, para mi fue el comienzo del mío”.

El modelo de familia de "El País"

Popespain

El diario madrileño El País ha dedicado dos editoriales a la visita a España de Benedicto XVI, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias. No está mal, si se piensa que la estancia duró apenas 26 horas y que en la misa final hubo “muchos, pero no tantos” (según titula una de sus informaciones del evento). Aunque otros diarios han dedicado también una extraordinaria atención a la presencia del Papa en Valencia, limito este comentario al diario madrileño, en cuanto que reconocido portavoz de la posición del gobierno de Rodríguez Zapatero.

En esos dos editoriales (del 8 de julio y 10 de julio) hay algunos elementos interesantes. Destaco estos:

-una abierta alabanza hacia el Papa y un duro ataque a los obispos españoles, que no han entendido todavía que vivimos en una sociedad pluralista y que no pueden imponer a los demás sus propias creencias. Tal vez la alabanza al Papa sea en buena medida instrumental, para contraponerlo a los obispos.

-el afán por circunscribir lo que es el matrimonio entre hombre y mujer (tal como lo ha practicado, lo practica y lo practicará la inmensa mayoría del género humano, al margen de la raza y la religión) a una cuestión católica. A ese matrimonio se le define como “matrimonio tradicional” o como el “modelo católico de matrimonio”.  Es decir, sería una opción entre otros muchas: una opción incluso minoritaria, a juzgar por el modo en que se refieren a ella.

-exégesis de la acción del gobierno en “sus leyes de corte social”, que se mencionan de modo aséptico como “las bodas gays y a la agilización de los trámites de divorcio”. (Bodas gays y matrimonio homosexual está siempre escrito sin comillas, para acentuar su carácter de plena aceptación y normalidad.  Sí usan comillas, sin embargo, cuando describen que  “la visita tuvo como estandarte la defensa sin ambages del matrimonio “indisoluble” entre hombre y mujer”).

Lo que no dicen esos editoriales es que el periódico hace tiempo que no se dedica simplemente a informar, sino que ha tomado partido en lo que considera una importante batalla ideológica. No es que existan simplemente “otros modelos de matrimonio, además del católico”, sino que El País los apoya y abandera con un entusiasmo y una constancia que hacen palidecer al catequista más celante. En esta misma página hemos citado algunos ejemplos recientes (ver aquí y aquí). Desde luego, nadie impide a un periódico que batalle por esas causas. El problema es que juega la baza de aparecer como un observador imparcial cuando en realidad es uno de los sujetos más activos en esa batalla ideológica.

Una custodia de los perros emblemática

Perros

La homosexualidad parece un tema periodístico obligado, al menos para algunas cabeceras. El País (26 de junio) vuelve a dedicar un amplio espacio, con tonos de admiración, a lo que –de seguir así- podría convertirse en una sección fija del periódico: “familias homosexuales”. Ya no se trata de proponer que se superen las discriminaciones injustas, sino de presentar lo homosexual como modelo de vida. Un marciano que se guiara solo por las informaciones del diario madrileño, llegaría a la conclusión de que lo característico de las "otras" familias es... la violencia doméstica.

Pero como los cuentos de hadas no existen, en esos mismos días la prensa se hizo abundante eco del primer “divorcio homosexual” en España. Se trata de una pareja que decidió romper el vínculo que, acogiéndose a la reforma del Código Civil español promovida por Rodríguez Zapatero, había contraido unos pocos meses antes. Las informaciones subrayaban que uno de los puntos de discusión entre los contrayentes separados fue la lucha por adjudicarse la custodia de los perros que poseía la pareja.

Este detalle no pasó oculto a algunos observadores. Escribe, en efecto, Il Foglio (27 de junio): “con todo el respeto por las personas, no se puede evitar -al menos- la sorpresa  por el hecho de que al centro de la controversia esté la cuestión de la custodia de los perros, que parece sustituir a la controversia de la custodia de los hijos, típica de las causas de divorcio de las parejas heterosexuales”.  Ahora entiendo mejor porque un homosexual declarado como Gianni Vattimo se mostrara contrario al "matrimonio homosexual".

Hagiografía de familias felices: "mirad lo normales que somos"

Maschera

Los reportajes sobre los problemas de la familia suelen ser hoy un inventario de conflictos: matrimonios que se rompen, violencia doméstica, falta de comunicación entre marido y mujer, tensión entre trabajo y familia, adolescentes alérgicos a la autoridad, obesidad infantil... Pero si uno quiere encontrar un oasis de felicidad familiar nada mejor que buscar reportajes sobre familias de mujeres lesbianas...

Así comienza Ignacio Aréchaga su comentario en Aceprensa sobre el amplio reportaje “Mamá y mamá”  (once páginas profusamente ilustradas) que El País Dominical (14 de mayo) dedica a las uniones homosexuales femeninas con hijos (naturales o adoptados). Ya la misma entradilla del texto sitúa en un plano de simpatía este “modelo”, en contraste con el “modelo tradicional” (una familia “extensa, patriarcal y autoritaria”).

En las esperas de los aeropuertos, durante un reciente viaje, he aprovechado para leer el reportaje y, en efecto, lo que más llama la atención es lo perfecto que es todo en esas uniones lesbianas, incluidos los niños.  Como ha observado Nicoletta Tiliacos, que también comenta este reportaje en las páginas de Il Foglio (17 de mayo), “el término más evocado, la palabra clave que rebota de una historia a otra es normalidad. Pero, al final, tanto énfasis obtiene el efecto contrario... Todo parece una máscara con sonrisas demasiado forzadas y demasiadas ganas de decir: mirad lo normales que somos...” 

Dos pesos, dos medidas

Gafas

Benedicto XVI invitó hace unos días a “los políticos y legisladores a salvaguardar los derechos de la familia”. Advirtió que en nuestra “época no faltan quienes buscan una nueva definición del matrimonio para legalizar uniones homosexuales, atribuyéndoles incluso el derecho de adopción de hijos”. Dicho por un Papa no parecen palabras particularmente agresivas ni una muestra de intromisión en cuestiones políticas. Benedicto XVI hablaba de antropología y ética a los participantes en un congreso internacional sobre matrimonio y familia.

Pero todo depende del momento político. Como en Italia (por fin) se está formando gobierno, después de la  modesta victoria de la coalición de centro izquierda, unos y otros han usado las palabras del Papa en su propio beneficio. El centro derecha dice que la Iglesia “está preocupada por el gobierno de centro izquierda”, mientras que el centro izquierda sostiene que existe “una ingerencia cada vez más frecuente de la jerarquía eclesiástica” e incluso que “el Papa quiere hacer caer el gobierno”. Aunque esas afirmaciones proceden de figuras de segundo plano de ambos lados, la polémica tuvo cierto eco en la prensa.

Pero lo que llama la atención es que en esos mismos días el cardenal italiano Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, volvió a insistir públicamente en que el gobierno italiano debería conceder una amnistía. A pesar de que se trataba de una ingerencia mucho más clara (una genérica referencia a la "clemencia"), en este caso nadie se rasgó las vestiduras ni se habló de intromisión de la Iglesia en cuestiones políticas. Es más, cuanto más a la izquierda más favor encontraron las palabras “claras y llenas de sabiduría” del purpurado (ver el diario Liberazione, órgano de Refundación Comunista). Resumen: se vuelve a comprobar que, en general, se habla de ingerencia política de la Iglesia cuando la afirmación criticada no coincide con los propios gustos.

Un polígamo simpático

Biglove

La cadena de televisión por cable HBO ha comenzado a emitir una nueva serie de televisión, al parecer muy bien confeccionada e interpretada. Se titula "Big Love". La novedad es que se trata de la vida y aventuras de un polígamo: el simpático propietario de unos almacenes, sus tres mujeres y sus siete hijos.

Según escribe Mollie Ziegler en Get Religion, en la vida real y en las noticias periodísticas los polígamos son conocidos -sobre todo- como acusados de cometer violencias sexuales al interno del grupo familiar. En la serie, sin embargo, el cuadro es muy positivo y atractivo. El espectador se identifica con ellos y quiere que resuelvan sus problemas.

La serie tiene también una subtrama religiosa, con la presencia de una secta desgajada de los Mormones (hay que anotar que aunque se les asocia habitualmente con la poligamia, los Mormones rechazaron esta práctica en 1890).  Pero el tema de fondo es cultural y plantea al menos dos cuestiones: ¿podría ser "Big Love" un primer eslabón en un proceso de aceptación social de la poligamia? ¿Si se acepta el matrimonio homosexual qué argumentos hay para oponerse a la poligamia?

"La destrucción de las palabras es algo muy hermoso"

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El Boletín Oficial del Estado, en España, acaba de publicar una orden del Ministerio de justicia sobre la "imprescindible adaptación terminológica" que se practicará en los registros civiles de matrimonio y familia. El cambio es una consecuencia de la reciente modificación del Código civil en materia de derecho a contraer matrimonio, que permite que éste "sea celebrado entre personas del mismo o distinto sexo, con plenitud e igualdad de derechos y obligaciones cualquiera que sea su composición".

De este modo, "para certificar la inscripción de los matrimonios contraidos por personas del mismo sexo" se sustituirá la expresión "marido" y "mujer" por la de "cónyuge A" y "cónyuge B"... La expresión "padre" se sustituirá por la de "progenitor A" y la expresión "madre" por la de "progenitor B". (clicar gráficos para ampliar).

Es inevitable que tal disposición (ver texto completo en el BOE) no me haya producido un escalofrío. Recuerda demasiado a la tarea del "Ministerio de la Verdad" y a sus esfuerzos por construir la neolengua, magistralmente descritos por George Orwell en su obra "1984". Cambiar las palabras para cambiar el mundo. Un pasaje de la novela ayuda a refrescar la memoria sobre esta inquietante actividad:

-¿Cómo va el Diccionario? -preguntó Winston, levantando la voz para vencer el ruido.
-Va despacio -contestó Syme-. Estoy con los adjetivos. Es fascinante. [...]
-La undécima edición es la definitiva -dijo-. Estamos dando al lenguaje su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable otra cosa. Cuando hayamos terminado, la gente como tú tendrá que volver a aprenderlo. Me parece que crees que nuestra tarea fundamental es inventar nuevas palabras. Pues nada de eso. Estamos destruyendo palabras, cantidades ingentes, cientos de ellas cada día. Estamos dejando el lenguaje en los huesos. La undécima edición no contendrá ni una sola palabra que pueda quedarse anticuada antes del 2050. [...] La destrucción de las palabras es algo muy hermoso.

Sentencias y nulidades

Marriage

El diario británico The Guardian ofrecía hace unos días una presentación entusiasta del discurso que Benedicto XVI pronunció ante el Tribunal de la Rota Romana. Será por la falta de conocimiento del italiano, o tal vez por otras razones, el caso es que me parece que el entusiasmo surge por un equívoco. Se identifica la petición del Papa a la Rota de que las sentencias sobre los procesos de nulidad “lleguen en tiempos razonables” con que las nulidades lleguen con rapidez. (Otra cosa distinta es que la gran mayoría de las sentencias sean después afirmativas, reconozcan la nulidad).

El diario introduce la información indicando que se trata de un “dramatic break” con el pasado. Como se puede ver leyendo el discurso, el Papa no da ningún giro, pues dice las mismas cosas que ya había afirmado Juan Pablo II en múltiples ocasiones: que los procesos se basan en la búsqueda de la verdad, en este caso acerca de la validez o invalidez del matrimonio. Y que la preocupación pastoral no puede separarse del amor a la verdad, pues sería un "servicio engañoso". Sugiere que esa preocupación pastoral hay que ejercitarla mejorando, por ejemplo, la preparación al matrimonio y ayudando a los matrimonios con problemas a reconciliarse.

Para The Guardian, se trata de la segunda vez que el Papa muestra fuertes tendencias liberales -“strong liberal leaning”-, confundiendo así a sus críticos y ofreciendo el otro lado de su imagen severa. El diario afirma que la primera muestra fue la encíclica “Deus caristas est”, recibida con "asombro y alivio" por "senior Catholics" (¿cómo se traduce esto: "católicos adultos"?).

Los obispos italianos y el matrimonio mixto

Aún a costa de ser malinterpretada por cuantos predican la “multiculturalidad” como valor supremo, la conferencia episcopal italiana alertó la semana pasada sobre los riesgos de los matrimonios mixtos entre católicos y musulmanes, un fenómeno que ha crecido en la última década con la inmigración. Los obispos afirman en una nota pastoral que “la experiencia madurada en estos años induce a desaconsejar, o al menos a no alentar, este tipo de matrimonios”.

Los obispos subrayan que a las dificultades que encuentra cualquier otro matrimonio se añaden, en esos casos, “las profundas divergencias culturales y religiosas”. Esos problemas se agudizan más todavía si el lugar de residencia elegido tras la boda es un país musulmán y si la parte católica es la mujer.

Las dificultades dependen de cómo el cónyuge y su familia de origen interpreten la ley coránica, que plantea una neta disparidad jurídica entre el hombre y la mujer, hace del varón el centro del hogar, le permite la poligamia y le concede el derecho a divorciarse. Además, no admite el derecho a la libertad religiosa (por ejemplo, el marido no musulmán que esposa una musulmana está obligado –al menos, en teoría- a hacer una profesión de fe irrevocable).

Political correctness

Romeojuilieta La oficina municipal del registro civil de Liverpool ha cambiado los cuadros que decoran sus dependencias. Se pretende evitar que las parejas gays que acudirán a registrar su unión se puedan ofender a la vista de pinturas de Romeo y Julieta, o de otros temas que representan el amor entre un hombre y una mujer. Mejor colocar paisajes, que son más neutros, afirma Janet Taubman, una empleada del registro, al Daily Telegraph.

Temo que la political correctness está llegando hasta extremos ridículos. Romeo se puede quedar, pero la pobre Julieta tiene que marcharse.

Un lapsus de Vattimo

Cds210905Gianni Vattino, padre del “pensiero debole”, concede una entrevista al Corriere della Sera (21 de septiembre) en la que aconseja a los homosexuales como él que “no se casen sino que hagan el amor”.  El filósofo defiende la trasgresión de la vida gay y dice que subirse al carro del matrimonio sería matarla.

Pero lo más interesante de la entrevista, desde mi punto de vista, es cómo responde a la pregunta de que él mismo fue tentado por el matrimonio cuando era joven:  “Sí, pero con una mujer. Sentía el reclamo del completamiento humano: me gustaba la idea de una familia de verdad, con suegras y sobrinos...” (el recorte recoge su respuesta: clicar para ampliarlo).

“Completezza umana", "una famiglia vera”... Después de tanta retórica vacía sobre la “familia homosexual”, pienso que era hora de volver al sentido común. Contrariamente a lo que digo en el título,  en el fondo Vattimo no ha tenido un lapsus.  Ha dicho en voz alta lo que piensan todos cuando dejan de lado la máscara ideológica.

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