Las ventajas de la libre competencia y algo más
Sandro Magister se hace eco en Settimo Cielo de unos datos que reporta John Allen sobre el crecimiento del clero en América Latina. Los pongo tal cual, porque me parecen datos significativos, y tal vez poco conocidos, aunque pienso que –como es lógico- cabe matizar el análisis que ofrece.
En Honduras, donde los sacerdotes son poco más de 400, hace veinte años los seminaristas que cursaban teologia eran menos de 40. Hoy son 170. En Bolivia, los candidatos al sacerdocio en 1972 eran 49. Treinta años después ascienden a 714, con un aumento equivalente al 1.357 por ciento. En toda America Latina el aumento de los candidatos al sacerdocio ha sido, en los últimos veinticinco años, del 440 por ciento, según las estadística publicadas por “Religion in Latin America”, editado por el dominico Edward Cleary, del Providence College.
Para la sociología de la religión, añade Allen, este florecimiento de vocaciones está relacionado con el estímulo competitivo que ha supuesto la expansión de los pentecostales y evangélicos. Dice que, por contraste, durante los siglos de “monopolio” de la Iglesia católica, el catolicismo latinoamericano era poco fervoroso, con poca asistencia a misa, con escasas vocaciones e impulso misionero.
Subraya que también en Texas se está produciendo algo similar: una mayor práctica religiosa entre los 6,4 millones católicos, gracias al estímulo que ejercen los cinco millones de protestantes y evangélicos, en su mayoría batistas y fervorosos, que viven en el mismo estado.





















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