*Liturgia y sacramentos

Las ventajas de la libre competencia y algo más

JuandiegoSandro Magister se hace eco en Settimo Cielo de unos datos que reporta John Allen sobre el crecimiento del clero en América Latina. Los pongo tal cual, porque me parecen datos significativos, y tal vez poco conocidos, aunque pienso que –como es lógico- cabe matizar el análisis que ofrece.

En Honduras, donde los sacerdotes son poco más de 400, hace veinte años los seminaristas que cursaban teologia eran menos de 40. Hoy son 170. En Bolivia, los candidatos al sacerdocio en 1972 eran 49. Treinta años después ascienden a  714, con un aumento equivalente al 1.357 por ciento. En toda America Latina el aumento de los candidatos al sacerdocio ha sido, en los últimos veinticinco años, del 440 por ciento, según las estadística publicadas por “Religion in Latin America”, editado por el dominico Edward Cleary, del Providence College.

Para la sociología de la religión, añade Allen, este florecimiento de vocaciones está relacionado con el estímulo competitivo que ha supuesto la expansión de los pentecostales y evangélicos. Dice que, por contraste,  durante los siglos de “monopolio” de la Iglesia católica, el catolicismo latinoamericano era poco fervoroso, con poca asistencia a misa, con escasas vocaciones e impulso misionero.

Subraya que también en Texas se está produciendo algo similar: una mayor práctica religiosa entre los 6,4 millones católicos,  gracias al estímulo que ejercen los cinco millones de protestantes y evangélicos, en su mayoría batistas y fervorosos, que viven en el mismo estado.

Revival de la confesión

Mallcolorado

No suele ser frecuente que el sacramento de la confesión sea noticia. Por eso es significativo el largo reportaje que The Wall Street Journal dedicó a la “vuelta” de la confesión. “El pecado nunca pasa de moda, pero la confesión está experimentando un revivial”, dice el subtítulo. En el texto se habla de algunas iniciativas emprendida por diócesis católicas de Estados Unidos para hacer de la confesión una “top priority”.

Se informa, por ejemplo, de que la diócesis de Washington D. C. lanzó en febrero una campaña  para invitar a los católicos a acudir a la confesión durante la Cuaresma (que ya mencionamos aquí). Para ello se usaron cuñas en radio y espacios publicitarios en autobuses, metro y vallas públicas. “La respuesta fue suficientemente fuerte como para que diez parroquias decidieran ampliar los horarios de confesiones”. La diócesis de Orlando editó 190 mil folletos recomendando la confesión. Se relatan algunos testimonios y experiencias como la de tres capuchinos, que confiesan en un centro comercial (el típico mall) de Colorado Springs (Colorado) once horas al día, seis días a la semana (foto).

El artículo se hace eco también del interés de algunas denominaciones protestantes por la confesión. Desde luego, es algo distinto de lo que la doctrina católica entiende por sacramento de la confesión (incluso, a veces, adquiere formas más bien llamativas, como confesión pública en internet, etc.). En todo caso, de la información del diario se deduce que algunos pastores protestantes consideran muy pobre ganar prosélitos solo “con sermones que gustan al oido, café y servicios tipo conciertos de rock, sin mencionar nunca la llamada al arrepentimiento”.

Una incongruencia de "Newsweek"

Dailyplanet

Una práctica muy frecuente es que el periodista, cuando escribe, use expresiones y glosas para distanciarse de lo que afirma una persona. De este modo, el autor del texto muestra que mantiene su autonomía. A veces, se hace para subrayar implícitamente que las afirmaciones de esa persona (una fuente o un entrevistado) pueden ser discutibles. Lo hemos visto millones de veces. Por ejemplo: “El Papa afirmó que Europa necesita lo que él llamó la ‘verdad de la religión’”  (International Herald Tribune, 9 de septiembre). Subrayar “lo que él llamó” es un modo de mostrar esa independencia por parte del periodista (sobre todo en ámbito anglosajón). [No entro ahora en el abuso de esa práctica].

Esto viene a cuento porque me ha sorprendido cómo la revista Newsweek trata una entrevista con una joven a la que en todo momento describe como “sacerdote católico”. Si se lee el texto, se descubre que la agrupación a la que pertenece, el lugar donde ha estudiado y el templo donde presta sus servicios no se pueden definir como católicos, aunque tengan esa denominación en el rótulo. En efecto, según explica la misma interesada, la  “Ecumenical Catholic Commnunion”, que cuenta con ochenta miembros, no reconoce la autoridad del Papa ni buena parte de las enseñanzas del magisterio... pero “ellos se ven a sí mismos como católicos”. 

Si se siguiera la lógica profesional del autor de la entrevista –y de quienes le dieron el visto bueno-, a partir de ahora yo mismo podría colocar en mi tarjeta de visita, debajo de mi nombre, “Premio Nobel”. Y todo periodista que hablara de mí humilde persona tendría que añadir ese dato...  Toda una lección de periodismo.

Pavarotti

Pavarotti

A algunos les ha sorprendido que los funerales de Luciano Pavarotti se celebraran en la catedral de Módena, teniendo en cuenta que el tenor se había divorciado hace pocos años, etc. Se ha explicado que, en la actualidad, la tendencia es no negar los funerales religiosos salvo en aquellos casos en los que haya habido una oposición directa a la doctrina cristiana por parte del interesado. Se añade, además, que resulta muy difícil juzgar lo que ha pasado por el corazón y el alma de una persona en sus últimos momentos. Solo Dios lo sabe.

En el caso concreto de Pavarotti, leo en Avvenire de hoy el testimonio de un sacerdote, Remo Sartori, de 77 años, que le atendió en los últimos meses de vida. Acudió porque le llamaron los familiares, pero enseguida “se cayeron bien”, de modo que las visitas fueron frecuentes. “Me llamaban y yo iba. No sé si era él quien lo pedía, pero la verdad es que se le veía contento y me acogía de buen grado. Puedo testimoniar que creía, que tenía esa fe popular de la gente de aquí”.

El último encuentro fue en agosto, en el hospital, cuando la quimioterapia estaba ya suspendida y las esperanzas eran ya pocas. “Le he dado la unción de los enfermos y les he dicho: llamadme si me necesitáis”. El sacerdote recuerda también que Pavarotti le pedía su bendición durante las visitas. “Me escuchaba con serenidad, se santiguaba y cuando yo rezaba, él rezaba conmigo. Nunca le oí lamentarse por los sufrimientos”.

El nuevo y el viejo misal

Misal

Un conocido me ha preguntado hoy si le podía explicar qué es eso de que vuelve la misa en latín. Ha pasado una semana desde la publicación de la Carta Apostólica “Summorum Pontificum” y parece que en algunos las ideas están un poco confusas. Para los que estén en esa situación me parece que les puede ser útil leer este resumen y comentario. Ahí se explica la decisión del Papa de establecer la posibilidad de celebrar la misa con rito anterior al concilio Vaticano II.

El Papa ha acompañado ese texto con una carta personal dirigida a los obispos, en la que expone las razones de fondo que le han movido a tomar esa medida. Sale al paso de dos temores: pensar que su decisión pueda menoscabar la autoridad del concilio Vaticano II, pues pondría en duda una de sus conclusiones, la reforma litúrgica; y “el temor de que una más amplia posibilidad de uso del Misal de 1962 podría llevar a desórdenes e incluso a divisiones en las comunidades parroquiales”.

En efecto, estos han sido los puntos centrales de las críticas dirigidas contra la decisión del Papa. Sin juzgar las intenciones, lo que más me sorprende es que algunas de esas críticas las dirijan personas que llevan años abogando por el pluralismo dentro de la Iglesia. En el fondo, la decisión del Papa es pluralista: lo normal será celebrar la misa como hasta ahora, pero se ofrece también la posibilidad (que estadísticamente será minoritaria) de usar el misal anterior, que se utilizó casi durante quinientos años y nunca fue abrogado.

Otra línea de crítica subraya que con este decreto papal se reconoce el triunfo de los seguidores del obispo cismático Marcel Lefebvre, que han convertido la misa anterior al Vaticano II en su estandarte. Es cierto que en la intención del Papa está el afán por superar esta fractura. Pero Benedicto XVI conoce demasiado bien el problema (diría que es quien mejor lo conoce) para saber que la ruptura de los lefevbrianos es más profunda. Lo que ha conseguido precisamente es que a partir de ahora no se pueda usar esa liturgia como estandarte de ningún grupo: es de todos.

También era noticia

Corpus

Como otros muchos miles de personas que viven en Roma, el jueves por la tarde asistí a la procesión del Corpus Christi que el Papa presidió por las calles de la Ciudad Eterna, a pesar de ser jornada laboral. El escenario, como es habitual, fue la via Merulana, que une las basílicas de San Juan de Letrán y de Santa María la Mayor. Antes de la procesión, el Papa había celebrado la misa al aire libre en la explanada situada frente a San Juan de Letrán.

El dato más significativo con respecto a otros años, desde mi punto de vista, fue la participación popular. La agencia Apcom habla de unas cien mil personas. Quien conozca Roma y su complejo sistema de transporte urbano en las horas punta de un día laboral sabrá valorar lo que esta cifra significa.

Naturalmente, no esperaba que la misa y la procesión fueran a convertirse en noticias de primera página. Además, la hora de conclusión, pasadas abundantemente las nueve de la noche, no facilita la cobertura informativa. Pero una cosa es eso y otra el silencio absoluto. Es cierto, el Papa no dijo en la homilía nada llamativo o que pudiera interpretarse en clave política; además, todo se desarrolló pacíficamente, sin el menor incidente, ni tan siquiera un desmayo... Pero hubo cien mil personas. Hoy en día eso también es noticia.

Se abandona la hipótesis del limbo

Limbo_dante

La Comisión Teológica Internacional, un organismo consultivo de la Santa Sede, acaba de publicar un documento en el que afirma que no hay razones fundadas para pensar que los niños fallecidos sin bautizar no puedan ir al cielo. El texto es el resultado de un atento estudio iniciado en 2004, cuando el cardenal Joseph Ratzinger presidía esta comisión de teólogos, dependiente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Aunque los documentos de la Comisión no forman parte de magisterio de la Iglesia, hay que considerar la reflexión teológica contenida en este documento, cuya publicación ha sido aprobada por el Papa, como una autorizada versión del status quaestionis sobre “La esperanza de salvación para los niños que mueren sin bautizar”.

De momento, el documento –de 41 páginas y firmado por el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe- ha sido publicado sólo en inglés, idioma en el que se ha redactado. Todos los comentarios aparecidos en la prensa internacional dependen del resumen que hizo la agencia Catholic News Service, vinculada a la conferencia episcopal de Estados Unidos.

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"Time" no da respuestas

Pope

Posiblemente, uno de los formatos periodísticos que atraviesan una crisis de identidad  más acentuada son los semanarios de información general.  Se supone que, como rasgo distintivo, deben ofrecer algo más de lo que ya da la prensa diaria. Más análisis y documentación. Pero en muchos casos no es así, pues publican lo mismo que los diarios, pero sin el atenuante del poco tiempo para investigar y escribir.

Una muestra es el último artículo que la revista Time dedica a Benedicto XVI, al hilo del segundo año de pontificado. El texto está construido en torno a cuatro frases tomadas de cuatro fuentes anónimas (“one Rome-based progresive cleric”; “a senior Church official”;  “one Rome-based priest”; “A Vatican official”). La tesis es que los que ingenuamente esperaban “medidas progresistas” del Papa, ya saben que no las habrá. En ese contexto aparece con luz negativa el motu proprio de Benedicto XVI sobre la liberalización de la misa según el rito tridentino, previsto para un próximo futuro.

El problema no es el uso de la fuente anónima (que inevitablemente levanta sospecha en el lector cuando se abusa de ella), sino el hecho de que no se explican los “porqués”, una profundización que cabría esperar de un semanario como Time.  Por ejemplo: ¿porqué es negativo que el Papa no abra los seminarios a candidatos homosexuales?  ¿Es eso poco “progresista”? Es una pena, porque el autor del texto ha demostrado otras veces que es capaz de no dejarse atrapar por el tópico.

China: ola de bautizos, mientras se espera la carta del Papa

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Miles de personas se han bautizado en China durante la vigilia pascual, según informa AsiaNews (italiano - inglés). Lo llamativo del caso, añade la agencia, es que “la ola de conversiones al catolicismo es tal que las comunidades cristianas tienen dificultades para encontrar suficientes madrinas y padrinos para acompañar a los catecúmenos. En la capital es ya casi una tradición que una misma persona haga de madrina o padrino a decenas de bautizados”.

Y a la espera de la carta que el Papa dirigirá dentro de unos días a los católicos chinos, las autoridades políticas continúan obstaculizando la libertad religiosa. Según datos de AsiaNews, en la actualidad se desconoce el paradero de al menos diecisiete obispos “clandestinos” (no reconocidos por la Asociación Patriótica de los Católicos Chinos, el organismo paraestatal encargado de controlar a la Iglesia). Se tienen también datos de veinte sacerdotes arrestados.

Parece ser que la Santa Sede, como gesto de cortesía, enviará la carta del Papa a las autoridades políticas con algún día de antelación, antes de difundirla entre los católicos. Según Bernardo Cervellera, director de AsiaNews, el mensaje del Papa subrayará que la Iglesia en China es una y en su mayor parte fiel al Sucesor de Pedro. El mensaje mostrará indirectamente “el fracaso de la política china, que durante 60 años de comunismo ha intentado suprimir las religiones, sofocarlas o dividirlas”. La vitalidad del catolicismo es tal que en algunas diócesis la media de edad de los sacerdotes ronda los 35 años.

Bautismos de adultos en Francia

Francia

Las cifras son modestas, pero en continuo aumento. Según informa el diario La Croix, 2.708 adultos se bautizarán en el próximo triduo pascual en Francia. En los últimos siete años se ha producido un incremento del quince por ciento. También ha crecido el número de adultos que se preparan para el bautismo (9.453 este año).

El diario católico francés ofrece otros datos estadísticos interesantes para descubrir cuál es el perfil de esos bautizados: por ejemplo, el 70% son mujeres y la mayor parte (59 %) y está en edades comprendidas entre los 20 y 45 años. Por lo que se refiere a la procedencia religiosa, casi la mitad viene de familias de origen cristiano, un 36 % no tenía una religión clara,  mientras que el 5% procede del Islam. Muchos de ellos se plantean el bautizo precisamente a raíz de la preparación bautismal de sus propios hijos.

La importancia del dato es más simbólica que estadística. Pero ahí está.

Misa tridentina y continuidad

Spiov

Escribe Marco Tosatti en La Stampa que el “motu proprio” con el que Benedicto XVI “liberalizará” la misa tridentina se promulgará en las próximas semanas (entre la fiesta de la Anunciación, 25 de marzo, y Pascua). Informa el periodista de que este documento dará la vuelta a la situación actual: ahora los obispos la pueden autorizar o no (después de algunos vericuetos burocráticos); tras el “motu proprio”, se limitaran a controlar. Esto quiere decir que los fieles (un mínimo de treinta) que desean la misa según el rito de S. Pío V la podrán solicitar, teniendo en cuenta algunas condiciones generales de oportunidad. 

Cuando se habla de la misa tridentina es casi obligado referirse a los seguidores de Lefebvre, ya que han hecho de esta liturgia uno de sus caballo de batalla (provocando así en la opinión pública la injusta percepción de que se trata de algo rancio o reaccionario). Según Tosatti, con esta disposición el Papa priva a los lefebvrianos de una de sus “armas”. En el texto se mencionan también las resistencias que esta medida ha provocado dentro de la misma Curia y en el episcopado francés. 

Me parece que el significado de este gesto se comprende mejor después de la publicación de la exhortación apostólica “Sacramentum caritatis”. Entre otras cosas, el Papa explica en ese documento que también la liturgia hay que entenderla con la “hermenéutica de la continuidad”: la reforma litúrgica querida por el concilio Vaticano II hay que leerla en continuidad con la tradición litúrgica de la Iglesia”. Ya en otras ocasiones, siendo cardenal, había señalado la paradoja que suponía “prohibir” un rito que la misma Iglesia había celebrado durante quinientos años.

Un primer vistazo a la exhortación "Sacramentum caritatis"

Eucaristia

El periodista Marco Tosatti publica hoy en La Stampa una anticipación de los contenidos de la exhortación apostólica “Sacramentum caritatis” de Benedicto XVI, que será presentada esta mañana en la Sala de Prensa de la Santa Sede. Este documento es fruto del sínodo de los obispos que se celebró en octubre de 2005. Como conozco la seriedad de este periodista, no dudo en fiarme del contenido de lo que escribe.

Tosatti destaca el llamamiento del Papa a los políticos y legisladores católicos, los cuales “conscientes de su grave responsabilidad social, se deben sentir particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y sostener leyes inspiradas en los valores fundamentales de la naturaleza humana”. El culto, añade el Papa, no es nunca un acto meramente privado, sino que exige el testimonio público de coherencia, y esto es particularmente importante para los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones sobre valores fundamentales “como el respeto y la defensa de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas”.

El periodista advierte que ese es solo uno de la amplia gama de temas que aborda la exhortación: desde la confesión sacramental al celibato apostólico, pasando por nulidades matrimoniales, el canto gregoriano, el uso del latín, la colocación del sagrario en los templos y la misa dominical. Sobre el celibato, por ejemplo, el Papa afirma que Cristo ha vivido su misión en estado de virginidad y que èste es el punto de referencia de la tradición de la Iglesia latina. De ahí que -en unidad con la tradición de la Iglesia, con el concilio Vaticano II y con sus predecesores-, Benedicto XVI confirme explícitamente su obligación para la tradición latina.

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[Actualización] El texto completo de la exhortación está disponible aquí. Aceprensa ofrece un amplio resumen del documento (aquí).

La confesión como noticia

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Hace años, las colas en los confesionarios eran largas y los sacerdotes escuchaban confesiones durante horas. Desde hace tiempo, las parroquias han ido recortando los horarios de confesiones, algunas dejan solo 30 o 45 minutos, o bien piden una cita previa. Los escribe Michelle Boorstein en la crónica que The Washington Post dedica a la campaña para promover la confesión lanzada en esta cuaresma por la archidiócesis de Washington.

La periodista demuestra que se puede tratar en la prensa un tema delicado como el sacramento de la confesión; y que se le puede otorgar interés periodístico sin necesidad de operaciones de mal gusto como la protagonizada recientemente por el semanario italiano L’Espresso. En el texto explica qué significa la confesión e intenta ofrecer algunas razones del porqué de su crisis actual. Cita el testimonio de un joven que acude cada mes a confesarse y el de otra joven que abandonó esa práctica hace diez años.

La campaña de la archidiócesis de Washington busca fomentar la práctica de la confesión de sus 580 mil fieles. Con ese fin, las 140 parroquias de las diócesis ampliarán sus horarios de confesiones. Se han distribuido también cien mil folletos explicativos sobre cómo hacer el examen de conciencia y cómo confesarse. Además, se han usado carteles publicitarios y cuñas radiofónicas en las que se repite el lema “la luz está encendida para ti”. Se refiere a la luz del confesionario, pero también hace eco de la luz que se recibe en el sacramento.

Llámalo voyeurismo

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Espero, por lo menos, que no lo llamen “periodismo de investigación” ni "gran reportaje". La revista italiana L’Espresso publica en su último numero una “exclusiva” de siete páginas realizada por uno que se hace pasar por un penitente y va a confesarse en cinco ciudades distintas de Italia. Naturalmente, el objetivo de toda la operación es demostrar que lo que le dicen los confesores “con mucha frecuencia está en neto contraste con las directivas de Papa Ratzinger”. (Especialmente en aquellos puntos en los que más encendido es el debate ético-político en Italia).

Se ve que la revista está orgullosa del resultado, pues lo convierten en tema de portada. En realidad, la idea no es original –creo que incluso salió un libro hace varios decenios en el que se usaba la misma técnica. Pero siempre ha sido un recurso limitado a publicaciones marginales y de escasa calidad.

Dejo al margen otras consideraciones sobre la ofensa que todo esto supone para millones de creyentes y sobre el respeto democrático que eso merece. Ya de por sí me parece muy triste –desde un punto estrictamente profesional- que una publicación que pretende hacer periodismo acabe usando técnicas voyeurísticas propias de “Gran Hermano” y que encima piense que ha hecho un gran trabajo. Muy mal deben de estar de ideas para llegar a estos extremos. ¿Al poner esto aquí les estoy dando publicidad? No, lo que pretendo es señalar algo que no sólo desprestigia a la publicación que lo hace sino a toda la profesión. Me hace daño a mí.

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[Actualización, 29 de enero] He visto que L’Osservatore Romano critica este artículo y también el secretario de la Conferencia episcopal italiana. Este último añade algo interesante: “nadie en el mundo de la cultura ha levantado su propia voz para condenar un comportamiento de este tipo”.  Parece que nos estamos acostumbrando a esas desigualdades, pero ¿qué hubiera ocurrido si se hubiera hecho algo similar con otras religiones, pongamos por ejemplo el Islam?

Intelectuales y misa tridentina

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Los diarios Le Figaro e Il Foglio, de Francia e Italia, respectivamente, se han hecho portavoces en los últimos días de un llamamiento de apoyo a la [supuesta, pero aún no publicada] decisión de Benedicto XVI de permitir que la llamada misa tridentina se pueda celebrar sin restricciones en toda la Iglesia. El llamamiento, cuyo primer firmante es el filósofo René Girard, subraya que “la antigua misa en latín, según el misal de san Pío V, es un gran patrimonio de nuestra cultura que es preciso salvar y redescubrir”.

En los últimos días han aparecido informaciones interesante, y desconocidas, sobre este mismo tema. Por ejemplo: en 1982, seis años antes de la excomunión del arzobispo Marcel Lefebvre (por haber ordenado obispos sin el consentimiento del Papa), los jefes de los seis dicasterios más importantes de la Curia Romana mantuvieron una reunión para estudiar la situación de la misa tridentina. La conclusión unánime fue que “el misal romano, en la forma en la que ha sido usado antes de 1969 [año de la reforma litúrgica que siguió al concilio Vaticano II], debe ser admitido por la Santa Sede en toda la Iglesia para las misas celebradas en latín”. Por razones varias, Juan Pablo II adoptó una vía intermedia: concedió el indulto para celebrar la misa tridentina y dejó a cada obispo la libertad de aplicarlo o no.

La noticia de aquella reunión del 16 de noviembre de 1982 la ofreció hace unos días Le Figaro (12 de diciembre). El diario francés precisa que los participantes en la reunión fueron los cardenales Joseph Ratzinger (Doctrina de la Fe), Agostino Casaroli (Secretario de Estado), Sebastiano Baggio (Obispos), Silvio Oddi (Clero) y William W. Baum (Educación Católica), así como el entonces arzobispo Giuseppe Casoria (Culto Divino).

También se han recordado los llamamientos “en defensa de la misa de san Pío V” que hicieron a Pablo VI (en 1966 y 1971) personalidades del mundo de la cultura como José Luís Borges, Giorgio De Chirico, Julien Green, Evelyn Waugh, Salvador de Madariaga, Andrés Segovia, Graham Green, María Zambrano, Francois Mauriac y otros muchos. Para ellos, y para los de ahora, “el valor cultural y espiritual de la antigua liturgia latina es un patrimonio de todos, como lo es la Capilla Sixtina”. (El cuadro es s. Pío V visto por El Greco).

Francia: los amargos frutos de la “hermenéutica de la discontinuidad"

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Según informa Le Figaro (27 de octubre),  el posible decreto del Papa sobre la misa tridentina (del que todavía no se sabe nada, pero se supone que ampliará las posibilidades de celebrar con ese rito) está provocando malestar entre los obispos de Francia. Este dato permite completar el cuadro de lo que se decía en el post precedente (a propósito de la fosilización del concepto de tradición que mantienen los seguidores de Lefebvre).

Así pues, habría que mencionar ahora las culpas que los abusos postconciliares tuvieron y tienen (por rechazo) en la difusión de la visión tradicionalista lefebvriana. No es un secreto que un buen número de los obispos franceses (y no solo ellos) que gobernaron durante los años que siguieron al Vaticano II presentaron el concilio como una ruptura con lo anterior. Es la interpretación de la "hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura", de la que hablaba –rechazándola- Benedicto XVI en su primer discurso a la Curia Romana. Pensar que con el Vaticano II la Iglesia parte de cero es otro modo de eliminar el concepto católico de tradición.

Los frutos se están recogiendo ahora: si no me equivoco, la asistencia a misa de los católicos franceses ronda el cinco por ciento (aunque no sea esa la única causa). El dinamismo de la Iglesia se ha resentido: según publica La Croix (25 de octubre), en los últimos treinta años, se han creado en la Francia metropolitana tantos lugares de culto musulmán como iglesias en el último siglo: en torno a dos mil (desde luego, tampoco es esa la única causa).

El problema añadido es que estos casi veinte años de cisma han creado en los seguidores de Lefebvre una mentalidad de ghetto. Se les suele asociar con todo lo que significa la derecha pura y dura en el campo político, social y cultural. En realidad, ellos mismos han hecho poco para evitarlo (más bien al contrario). Es probable que parte de los recelos actuales contra la “liberalización” del rito tridentino haya que adjudicárselos también a esa percepción negativa, y no sólo a las cuestiones litúrgicas.

El fosilizado concepto de tradición de los lefebvrianos

Quien pensara que con la “liberalización” de la misa en rito tridentino –que el Papa, según parece, podría decretar en los próximos meses- los lefebvrianos darían su brazo a torcer, conoce poco la mentalidad lefebvriana. En efecto, según informa L’Indipendente (26 de octubre, referencia no disponible on line),  en el último número de la revista de los seguidores de Lefebvre en Italia se incluye una invectiva contra Benedicto XVI. La conclusión es que el mismo Papado ha demostrado ser “una institución en avanzado estado de descomposición”.

El problema no es la misa tridentina, sino el concepto de tradición del que se hacen portadores los lefebvrianos. Lo explica muy bien hoy, a propósito de otro tema, el escritor y ensayista italiano Claudio Magris en el Corriere della Sera. “Un autentico tradicionalista acoge toda la tradición, tanto el concilio Vaticano II, como el I y el de Trento. Puede y debe condenar las culpas mundanas de la Iglesia, pero debe aceptar íntegramente su magisterio, aunque puede sentirse personalmente más cercano a unos momentos que a otros, y apreciar más a Juan XXIII que a Pío XII, o al revés”. 

Lefebvre

Citando al ensayista y poeta italiano Rodolfo Quatrelli, sostiene Magris que la tradición “es negada y vilipendiada por los tradicionalistas [como los lefebvrianos] que miran al pasado y solo al pasado, como si el espíritu cristiano-católico su hubiera agotado en los primeros siglos de vida de la Iglesia y no tuviera después nada que decir, sino solo repetirse”. La tradición, por el contrario, es “la creatividad espiritual de la Iglesia que no pierde jamás su frescura original y su vitalidad, sino que la acrecienta de continuo, sin negar nada del pasado pero abriéndose al presente y al futuro. De este modo, responde siempre a las nuevas exigencias de la historia del hombre, insertándolas e integrándolas en su unidad y en su continuidad”. Magris es un “laico” que da una lección de teología católica a los que se consideran a sí mismos –con arrogancia manifiesta- los primeros de la clase.

¿Es el latín conservador?

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El Papa podría firmar antes de navidad un “motu proprio” para liberalizar el uso de la misa tridentina de los actuales meandros burocráticos, según explica meticulosamente Marco Tosatti en La Stampa. El corresponsal en el Vaticano del diario torinés precisa que no se trata de “autorizar la misa en latín”, pues esta se puede celebrar sin problemas con el rito nacido tras el concilio Vaticano II: lo específico del posible decreto pontificio es facilitar que se pueda celebrar -con más amplitud que ahora- la misa que sigue el rito liturgico anterior al Vaticano II (que es en latín, pero no el único posible en latín).

Esta precisación es útil porque en numerosas informaciones se da a entender que lo que se “libera” es el latín. A la pobre lengua muerta se le atribuyen además connotaciones tradicionalistas. “Recuperando la misa en latín –afirma The Times-, el Papa Benedicto está mostrando que sus simpatías están del lado de los conservadores en la Iglesia católica”.  ¿Es el latín de derechas? Si así fuera, plantearía algunos problemas porque son en latín los lemas de la Unión Europea (“In varietate concordia“) y de Estados Unidos (“E pluribus unum”). Para evitar discusiones linguísticas, Suiza se sigue llamando oficialmente con el nombre latino: “Confederatio Helvetica” (de ahí el CH de las matrículas de los coches)... e incluso los libros de Harry Potter se traducen al latin.

La confusión viene, desde luego, por las preferencias de los tradicionalistas de Lefebvre  por la misa tridentina y el latín. Pero hay que recordar que las divergencias no se limitan a la cuestión litúrgica, tal vez el aspecto más conocido, sino que radican en la mentalidad de fondo. Para los seguidores de Lefebvre, los problemas internos de la Iglesia no se deben a una equivocada aplicación del Vaticano II, sino que el obstáculo es el mismo concilio, especialmente lo relacionado con la libertad religiosa, el ecumenismo y la reforma litúrgica. Tal vez la dificultad para aceptar las enseñanzas del Vaticano II proceden, en buena medida, de que tienden a interpretar la tradición de la Iglesia identificándola con alguna de sus manifestaciones históricas.

Noticias mínimas. El teléfono y la oración

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Desde luego, hay temas más importantes. Pero hace unos días me llamó la atención el resalto con que la prensa italiana se hacía eco de la iniciativa de un párroco romano. En síntesis, la idea de Alberto Pacini, rector de la basílica de Santa Anastasia, consiste en organizar una adoración continua en la capílla del Santísimo del templo. Un amplio grupo de voluntarios –entre los que hay hombres y mujeres, ancianos y jóvenes- cubren las 24 horas del día y los siete días de la semana.  Allí siempre hay alguien. 

La novedad es que ha instituido también un número de teléfono al que las personas que lo deseen pueden llamar pidiendo que se rece por determinadas intenciones.  Cuando no hay nadie atendiendo el teléfono, el mensaje queda grabado y a la primera oportunidad la intención se escribe en una especie de libro de registro, que está sobre un mesita colocada al fondo de la capilla.

Comenta la periodista de La Stampa: “alguno lo ha llamado ya el call center de la fe. Es facil ironizar, pero se trata de una inciativa muy seria, pensada sobre todo para los que no pueden ir a la iglesia: ancianos que no pueden caminar, enfermos, personas que tienen simplemente la necesidad de sentirse escuchados (llaman a decenas y siempre encuentra a alguien que responde)”. Una noticia como ésta (que publicaron los principales diarios) confirma que es posible hablar en la prensa de temas profundos como la oración y la adoración al Santísimo... En este caso, el "enganche" fue desde luego la asociación de ideas con un "call center". (La fotografía es del tablón de anuncios en el que están marcados los turnos: fui curioso y comprobé que todo era verdad).

Confesiones en la playa

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En el hemisferio norte estamos en verano y ya se sabe que en esta época del año proliferan las noticias ligeras. Entre ellas, no faltan las de las vacaciones de los famosos, con su buena  dosis de frivolidad. Por eso mismo, me ha llamado más la atención una información que publica La Repubblica (24 de julio), que yo no había visto hasta que me la hizo notar un amigo. Se trata del relato de cómo un sacerdote, don Vito, acompañado por otras personas del movimiento “Pro Sanctitate”, ha montado un “kiosco” en una ciudad playera italiana, Pescara, en el que ofrece adoración a la eucaristía y confesión.


Reproduzco un párrafo del texto: “Ocurren cosas extrañas en la noche de Pescara. Kilómetros de pizzerías, salas de juegos, trattorías y pub con la música a toda mecha y después, de repente, aquellas antorchas y aquel cura vestido de cura. Hay quien se pasa el helado de la mano derecha a la izquierda para santiguarse. Quien se para de golpe y dice ‘mamma mia’ y se vuelve para atrás. Hay quien se acerca poco a poco, mira al sacerdote y a la Eucaristía, y pregunta: ‘Pero, ¿son de verdad?’ Un pequeño altavoz asegura a los que dudan: ‘Padre nuestro. Ave María’. Y entonces hay quien se para y se arrodilla. Otros acuden a don Vito para la confesión. ‘Hay quien sigue adelante –dice el sacerdote- pero después, como roído por remordimiento, vuelve hacia atrás. Me dice que no sabe si quiere confesarse o no, de momento quiere hablar. Después, casi todos piden el perdón de los pecados.’”


No sé hasta qué punto el relato está novelado o no. Tampoco sé si la iniciativa del sacerdote es tan exitosa como aparece en la información. En todo caso, lo que más me llama la atención es cómo un tema tan exquisitamente religioso (aquí no hay política, ni poder, ni polémica, sino confesion y eucaristia) puede aparecer con naturalidad en las páginas de un periódico “laico”.  Y además, resultar interesante.

Medjugorje, 25 años después

Medjugorje  Hace unos días se cumplieron veinticinco años desde la fecha (25 de junio de 1981) en la que un grupo de seis jóvenes de Medjugorje comenzaron a ser testigos –según su propio testimonio- de apariciones diarias de la Virgen. Dice Andrea Tornielli en Il Giornale (24 de junio), uno de los pocos diarios que se hizo eco del aniversario, que tal vez el aspecto más sorprendente es la duración de este fenómeno: un tiempo más que suficiente para que un supuesto engaño hubiera salido a flote.

Sobre Medjugorje (ver página oficial) se han escrito muchas cosas, a veces contradictorias. Lo cierto es que se calcula que son treinta y cinco millones los peregrinos que han visitado ese (hasta entonces) desconocido rincón de Herzegovina. Sobre la autenticidad o no de las apariciones la Iglesia no se ha pronunciado oficialmente. El criterio de fondo que ha guiado la actitud de la Santa Sede ha sido poner el acento en la atención espiritual de los pegregrinos, evitando equívocos y mediando en el conflicto latente entre los franciscanos que dirigen el santuario y el obispo local, que no cree en las apariciones.

De los seis jóvenes -hoy ya personas maduras- tres siguen recibiendo visiones cada día y los otros tres una vez al año.  Según el director de la italiana "Radio Maria", Livio Fanzaga, el mensaje central de las apariciones es la conversión. "El verdadero motivo para creer en Medjugorje -dice a Il Giornale- son los frutos extraordinarios. Un pueblecito desconocido y perdido se ha convertido desde hace un cuarto de siglo en un faro para toda la humanidad. Hay un florecer de piedad mariana y eucarística. La gente va y vuelve contenta".

Confesión y tolerancia: dos buenas citas

Newspaper

El neurólogo y psiquiatra Torsten Wiesel, premio Nobel de Medicina, declara a Lluís Amiguet en una entrevista publicada en La Vanguardia (27 de abril) que “la confesión católica es un invento genial”. La referencia completa es la siguiente:

- ¿Tiene usted algún consejito de higiene mental?
- A menudo la gran diferencia en nuestras vidas la marca el modo en que nos tratamos a nosotros mismos.
- ¿En qué sentido?
- Creo que demasiadas veces somos demasiado severos juzgándonos. Cuando fracase admítalo en seguida, pero dese en seguida también otra oportunidad. En ese sentido, sin entrar a juzgar su trascendencia espiritual, la confesión católica es un invento genial: un gran instrumento de higiene mental.

Refiriéndose a la imagen dura que a veces puede ofrecer la Iglesia en sus juicios morales, Francesco Agnoli comenta en Il Foglio (27 de abril) lo siguiente:

“Como ha escrito alguien, ‘la Iglesia es por principio intransigente porque cree; pero en la práctica es tolerante, porque ama’. Mientra que el mundo, con frecuencia, es tolerante por principio porque no cree, e intransigente en la práctica porque no ama. ¿Quien está contra el aborto? En buena parte, los católicos. ¿Quien ayuda, cada día, a centenares de mujeres que tienen necesidad de apoyo no solo para dar a luz sino para superar el dolor del post-aborto? Los mismos católicos mencionados antes”.

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Roma. Un recuerdo de abril 2005

  • En los días anteriores y posteriores a la muerte de Juan Pablo II, la ciudad de Roma se volcó literalmente con quien durante 26 años había sido su obispo. Cientos de miles de personas de otras localidades y países viajaron a la Ciudad Eterna para rendir un último saludo al Papa. Y para celebrar después la elección de Benedicto XVI. El clima de Roma durante abril de 2005 permanece en la memoria de cuantos tuvimos la fortuna de vivirlo personalmente. Quien no estuvo presente se contagió del ambiente gracias a la labor de los medios de comunicación. Esta colección fotográfica pretende reavivar -aunque sea desordenadamente- aquellos momentos inolvidables. [Vuelve a www.laiglesiaenlaprensa.com]

Primeras páginas de la muerte de Juan Pablo II

  • Providence
    La muerte de Juan Pablo II ha sido uno de los acontecimientos de la historia que ha provocado un mayor impacto en los en los medios de comunicación. Una muestra son las primeras páginas con las que periódicos y revistas de todo el mundo informaron del fallecimiento del Papa. Se recoge a continuación una colección de CIENTO DIECISEIS portadas: la mayoría corresponden al día siguiente de la muerte; otras, hacen referencia al mismo día o los días sucesivos. En todas se trasluce el afecto hacia una persona que durante 26 años todos consideraban el líder moral de la humanidad. (clicar las miniaturas para ampliarlas). Vuelve a www.laiglesiaenlaprensa.com

Asi le vieron

  • Honolulu
    Viñetas que dibujantes de varios países dedicaron a Juan Pablo II en los días que siguieron a su fallecimiento (clicar la miniatura para ampliarla) Vuelve a www.laiglesiaenlaprensa.com

Portadas Newsmagazines

  • Esquire
    Selección de algunas de las portadas que "Time" y otras revistas de información general de varios países dedicaron a Juan Pablo II a lo largo de su pontificado. Vuelve a www.laiglesiaenlaprensa.com

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