*Iglesia y comunicación

¿El Anuario Pontificio "on line"?

Annuario2008Hace unos días, la editorial vaticana presentó la nueva edición -2008- del “Anuario Pontificio”, el libro de 2.511 páginas llenas de datos sobre la estructura de la Iglesia  en todo el mundo. La noticia más interesante esta vez fue que la edición del año próximo podría estar (por fin...) disponible no sólo en papel, sino también en la red, según afirma en una entrevista, publicada en L'Osservatore Romano, el encargado de la edición, mons. Vittorio Formenti,. Salir o no on line es, en realidad,  una decisión “política”, porque no existe ningún problema que lo impida (al contrario, seria mas fácil la actualización).

Entre los datos más significativos de la ultima edición figuran la confirmación del  crecimiento del número de candidatos al sacerdocio (ciento quince mil frente a los sesenta y nueve mil de los años setenta); el hecho de que casi la mitad de los católicos del mundo viven en América (49,8 %); y que el número total de sacerdotes registra un saldo positivo de setecientos (el ultimo año con saldo positivo fue 1998, con solo dieciocho). El Anuario también da cuenta del decrecimiento del número de religiosas y de que la población musulmana en el mundo ronda los 19,2 %, mientras que la católica está en el 17,4% (si bien el primer dato se basa en estimaciones y el segundo en cifras más fiables).

El Anuario comenzó a publicarse en 1839. De la ultima edición se han impreso diez mil ejemplares, que sin duda se agotarán –como suele suceder- con cierta rapidez. Un aspecto que desconocía es que la Santa Sede regala cada año un ejemplar a cada uno de los jefes de Estado y jefes de gobierno de todos los países del mundo.

Los “dementores” del periodismo

DementorsHace unos días estuve en Madrid para participar en una tesis doctoral que tuvo por tema precisamente la información periodística sobre la Iglesia, y en concreto sobre la Iglesia en España. Fue un encuentro muy interesante del que salieron a la luz bastantes ideas. Comento sólo una cosa que me llamó la atención.

La autora del trabajo había entrevistado –para completar la investigación- a varios periodistas españoles que se ocupan de religión en los principales medios de comunicación. Por lo general, se trata de gente sensata, profesionales que hacen lo que pueden y que con frecuencia tienen que combatir en dos frentes: con fuentes un poco reluctantes, por un lado,  y con los prejuicios ideológicos que encuentran en sus propios jefes de redacción, por otro.

Lo que me sorprendió, sin embargo, fue la concepción que el redactor de una importante cadena radiofónica manifestaba a propósito de su actividad profesional. El objetivo de su trabajo como periodista que se ocupa de religión se podría resumir -con sus mismas palabras- en esta castiza expresión: “dar caña” a la Iglesia. Según manifestaba, es preciso eliminar a la Iglesia del espacio público y recluirla donde debe estar, es decir, en la vida privada de sus feligreses. Su modo de abordar la información era coherente con ese planteamiento.

En el fondo, es lo de siempre: ese periodista, aparentemente desinteresado y libertario, acaba imponiendo a los demás sus propios dogmas. Lo peor es que hace pasar sus prejuicios como si fueran información periodística. Por fortuna, es una actitud poco frecuente, pero cuando ves a uno se te hiela la sangre. Son los “dementores” del periodismo.

Tergiversación preventiva

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El cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa para la diócesis de Roma, y durante casi veinte años presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, participó ayer por primera vez en un talk show en una emisora televisiva italiana, “La 7”, antigua "Telemontecarlo". Los temas fueron numerosos, pero se dedicó mucho espacio a la moratoria sobre el aborto propuesta por el diario Il Foglio, cuyo director, Giuliano Ferrara, es precisamente uno de los conductores del programa.

El cardenal Ruini afirmó que el aborto es “intrínsecamente malo: la muerte de un ser humano inocente”, y que el lenguaje con el que se habla de él debe ser “verdadero”, pero “lo más sereno posible”. En este sentido, añadió que no usa nunca “la palabra homicidio”, y nunca ha adoptado una actitud hostil en relación con quien aborta. Al mismo tempo, dijo, es preciso evitar expresiones que ocultan la realidad, del tipo “interrupción voluntaria del embarazo”. Es decir, el cardenal se mostró partidario de llamar a las cosas por su nombre, pero comprendiendo siempre a las personas, que a veces atraviesan situaciones dramáticas.

Curiosamente, las palabras del cardenal fueron calificadas de agresivas por Katia Zanotti, una parlamentaria de "Sinistra Democratica". Ruini, según Zanotti, “expresa juicios violentos e intimidatorio contra las mujeres que recurren al aborto”, según refiere también el diario Corriere della Sera. He vuelto a ver el programa por si se me pasó algo, y nada. No veo dónde está la agresividad de la que habla Zanotti, al contrario. Conclusión: son preocupantes -y muy abundantes- las personas que tergiversan el discurso del adversario. Las razones serán muy variadas, pero en todo caso es un recurso que esconde falta de argumentos.

El Papa y la dimensión antropológica de los medios de comunicación

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Para Benedicto XVI, la función que los medios de comunicación desempeñan hoy en la sociedad no es un aspecto que interesa sólo a los especialistas, sino que es parte integrante de la visión que se ofrece del hombre y de la visión que el hombre tiene de sí mismo. La comunicación, al igual que otros ámbitos como la familia, la vida o la justicia, toca dimensiones esenciales del ser humano y por consiguiente no es indiferente que se entienda y se aplique de un modo o de otro.

Estas ideas están contenidas en el mensaje del Papa para la Jornadas de las Comunicaciones Sociales, difundido el pasado 24 de enero.  Aunque buena parte de la prensa que se hizo eco de este texto lo presentó como un ataque del Papa contra la violencia y la vulgaridad en los medios, en realidad el mensaje va más allá y presenta la novedad de fondo de colocar las cuestiones de comunicación social en una dimensión antropológica. “También en el sector de la comunicación social están en juego dimensiones constitutivas del ser humano y su verdad”, afirma el Papa.

En el breve espacio de dos folios y medio, el Papa ofrece algunas ideas, no un tratado. Dice, por ejemplo, que la “más alta vocación de la comunicación social” es “la búsqueda y la presentación de la verdad sobre el hombre”, y que para esa finalidad es preciso utilizar “todos los lenguajes, cada vez más bellos y refinados, de los que los medios disponen”. El Papa no se limita en su mensaje a “condenar” algunos abusos, sino que ofrece elementos de reflexión. Tocará ahora a los profesionales del sector –y no sólo a ellos- desarrollarlos y traducirlos en categorías de debate y acción. (El primer paso es leerlo, cosa que no hizo, como vimos, el buen Oliviero Toscani).

Los pocos argumentos de Toscani

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Tal vez Oliviero Toscani, el que fuera fotógrafo de Benetton,  piense que el Papa está “contra” la publicidad y por eso él se siente llamado a defender el oficio que le da de comer. El caso es que Toscani hizo unos descompuestos comentarios a propósito del mensaje del Papa para la jornada de las comunicaciones sociales. Se ve a la legua que no ha leído el texto, ni tan siquiera por encima. Es una de esas personas que comenta sin leer, pues “ya sabe” qué es lo que está escrito.

Lo que me sorprende es la rabia con la que habla. Me pregunto si es que todavía no ha asimilado que sus (repetitivas) “provocaciones” fotográficas acabaran por cansar, y que nadie le considere el “enfant terrible” que tal vez hubiera deseado ser, sino simplemente uno más del “mainstream”... Me parece, sin embargo, que en este caso la razón de su cólera es simplemente ideológica y se entiende mejor si uno recuerda su militancia en el partido radical italiano.

Pienso que se puede discrepar del contenido de un mensaje del Papa sobre temas de comunicación, en el que se hacen observaciones y análisis sociales que tal vez puedan ser matizables. Pero lo que se espera del que discrepa es que argumente su punto de vista. Y eso es lo que falta aquí: Toscani se limita a comentarios que considera divertidos, pero son simplemente toscos (como en el fondo me cae bien, no los enlazo para hacerle un favor).

[Actualización, 6 febrero] El blog italiano Lasterpaia se hace eco de este post, que reproduce en español con el título: "La Iglesia contra Toscani"... La realidad es mucho más modesta: este blog ha criticado a Toscani por lo que considera una llamativa salida de tono. Ahí acaba todo. No sé si "la Iglesia" (así, en general) está contra Toscani. Posiblemente tenga otras prioridades...

El nuevo L’Osservatore Romano

Papagiornale Todavía es pronto para hacer un balance global, pero las primeras semanas del nuevo L’Osservatore Romano merecen una valoración positiva. El director Gian Maria Vian y el subdirector Carlo di Cicco asumieron la dirección del veterano periódico con el ejemplar del 27 de octubre. Desde entonces, los cambios a mejor son vistosos: diseño más sobrio, mayor atención a los temas culturales de actualidad y a las noticias de ámbito internacional. Al mismo tiempo, la política italiana y romana recibe menos atención (se evita así el riesgo de incluir, como ocurría a veces, comentarios muy opinables sobre la realidad local).

En resumen: más periodismo. La renovación va en la línea de lo que se comentaba aquí a finales de septiembre, sobre todo en lo que se refiere a los temas culturales, donde se advierte un incremento de colaboradores y una temática más amplia.  Los directivos cuentan con potenciar la presencia del diario en la red (todavía muy modesta), piensan reducir el formato (actualmente de tipo asabanado) y ampliar el número de colaboradores de nivel internacional.

A propósito de colaboradores, la prensa italiana comentó hace unos días con cierta sorpresa el hecho de que la profesora Anna Foa, historiadora de religión judía e hija de un dirigente comunista italiano, escribiera un artículo en el diario vaticano. Aunque esa misma profesora colabora desde hace tiempo con Avvenire, el diario de la conferencia episcopal italiana, algunos sostienen que es la primera vez en su historia que el austero diario vaticano acoge la firma de una hebrea para un comentario cultural.

El gusto por la polémica artificial (a sabiendas de que se trata de montaje)

Beatificacion_2Los intentos de politización de la beatificación de los 498 mártires españoles del siglo XX se estrellaron miserablemente contra el centenario muro que rodea el Vaticano. Bien es cierto que algunos siguen con sus soflamas, pero me parece que el tono general de la información ha sido bastante ecuánime.

De rebote, la beatificación ha demostrado uno de los puntos débiles del periodismo italiano: su fácil gusto por la polémica artificial aun a sabiendas de que se trata de una polémica artificial. La historia es muy simple: mientras se celebraba en la plaza de San Pedro la beatificación, un grupo de muy pocas personas se manifestó en contra a las afueras de un iglesia romana. Lucían una pancarta en la que se decía que quien ha matado, torturado y explotado no puede ser beato...  El intento era provocar a los feligreses, tomar fotos y videos para enviarlos a la prensa y crear el “caso”.

Y así ocurrió puntualmente. La mayor parte de los periódicos italianos trae hoy el relato en primera página. Aunque explican que se trataba de cuatro o cinco personas, activista de extrema izquierda, y que los empujones fueron con la policía y no con los feligreses, esos mismos diarios han amplificado el episodio y han convertido a los cuatro activistas en co-protagonistas de la beatificación.  Es una pena porque un profesional del periodismo sabe otorgar a las cosas la proporción que las cosas tienen. Me alegra decir que así lo han hecho los medios españoles, que han informado del asunto pero sin dejarse manipular por sus promotores.

Revival de la confesión

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No suele ser frecuente que el sacramento de la confesión sea noticia. Por eso es significativo el largo reportaje que The Wall Street Journal dedicó a la “vuelta” de la confesión. “El pecado nunca pasa de moda, pero la confesión está experimentando un revivial”, dice el subtítulo. En el texto se habla de algunas iniciativas emprendida por diócesis católicas de Estados Unidos para hacer de la confesión una “top priority”.

Se informa, por ejemplo, de que la diócesis de Washington D. C. lanzó en febrero una campaña  para invitar a los católicos a acudir a la confesión durante la Cuaresma (que ya mencionamos aquí). Para ello se usaron cuñas en radio y espacios publicitarios en autobuses, metro y vallas públicas. “La respuesta fue suficientemente fuerte como para que diez parroquias decidieran ampliar los horarios de confesiones”. La diócesis de Orlando editó 190 mil folletos recomendando la confesión. Se relatan algunos testimonios y experiencias como la de tres capuchinos, que confiesan en un centro comercial (el típico mall) de Colorado Springs (Colorado) once horas al día, seis días a la semana (foto).

El artículo se hace eco también del interés de algunas denominaciones protestantes por la confesión. Desde luego, es algo distinto de lo que la doctrina católica entiende por sacramento de la confesión (incluso, a veces, adquiere formas más bien llamativas, como confesión pública en internet, etc.). En todo caso, de la información del diario se deduce que algunos pastores protestantes consideran muy pobre ganar prosélitos solo “con sermones que gustan al oido, café y servicios tipo conciertos de rock, sin mencionar nunca la llamada al arrepentimiento”.

L’Osservatore Romano cambia

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El diario de la Santa Sede cambia de director, según anticipó hace un par de días el cardenal Bertone,  Secretario de Estado vaticano, durante una visita al rotativo. El profesor Giovanni Maria Vian, catedrático de Filología Patrística en la Universidad La Sapienza, de Roma, sustituirá a Mario Agnes, que ocupa el cargo desde el lejano 1984. Aunque se trata de una sustitución anunciada, el cambio puede ser una ocasión para remozar el diario y –todavía más importante- para replantear la función que debería desarrollar este “cotidiano atípico” nacido en 1861.

Es difícil hablar de este periódico a una persona que no lo conozca. Por eso es interesante la entrevista que Miriam Diez, de Zenit, hizo hace unas semanas a Salvador Aragonés, autor de un trabajo de investigación precisamente sobre “L’Osservatore Romano”. Aragonés describe algunas de las peculiaridades del periódico, pero la entrevista no se adentra en sugerencias para el futuro.

Entiendo que no es fácil hacer propuestas a un diario tan peculiar, en el que hasta el más mínimo de los comentarios que publica corre el riesgo de ser interpretado como “lo que piensa el Papa”. Desde mi punto de vista, el diario ofrece una cuidada información internacional, pero debería reforzar  lo que ha sido a veces su punto fuerte: la información cultural. Para ello, en mi opinión, debería evitar los frecuentes  “sabanones” (artículos larguísimos) sobre temas muy secundarios o superespecializados, y centrarse más en aquellas cuestiones en las que la doctrina cristiana se confronta con los avatares del mundo y del pensamiento.

Realidad y percepción de la Iglesia

Percepcion

Personalmente, tengo un poco de alergia ante los que ven la comunicación como la solución de todos los males. Y lo digo precisamente porque me dedico a la comunicación. Pienso que, por lo general, las cuestiones son más complejas y que los problemas no están motivados solo por una causa.  (Además, habría que definir qué se entiende por comunicación, pues a veces se usa como cajón de sastre en el que cabe todo). O sea, la comunicación es importante, pero no lo es todo. Esto quiere decir que tampoco hay que caer en el lado opuesto.

Escribe Alberto Gatón en Diario Montañés (vía Análisis Digital) sobre ”Iglesia en España y márquetin”, y lo que afirma se podría aplicar a muchos países: en síntesis, la percepción pública que se tiene de la Iglesia –sobre todo a través de los medios de comunicación- no se corresponde con su peso real, empírico. Y ofrece algunos datos al respecto. Concluye: “España es el único pueblo occidental donde a la Iglesia le falta márquetin, publicar, defender y difundir en los medios de comunicación, intelectuales, académicos y políticos su compromiso en aras del bien común y la justicia social”.

No sé si  realmente España es el único lugar donde ocurren esas cosas, temo que no; además, pienso que se hace mucho, pero con poca visibilidad. En todo caso, el artículo plantea un problema real. Lo único es que evitaría la expresión marketing (o “márquetin”, como la escribe) por sus connotaciones comerciales. Diría que, por un lado, hace falta tomarse seriamente la comunicación institucional en todos los niveles (existen centros universitarios en los que se estudia esto, como el mío). Y por otro, superar el prejuicio  -típicamente español- de considerar que cuando se habla de la Iglesia se está hablando solo de obispos y curas. En realidad, son temas que interesan y afectan a toda la sociedad. Cada vez más.

Una publicidad original

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La conferencia episcopal de Estados Unidos ha lanzado este verano una campaña para sensibilizar a las personas sobre la importancia de “construir” su matrimonio cada día. Un primer paso ha consistido en la divulgación de cortos publicitarios en los que gente normal responde -con gran espontaneidad- a la pregunta: “¿Qué ha hecho hoy por su matrimonio?” 

Las respuestas no son espectaculares, pero esa misma modestia les da un sello de autenticidad: ”le he llevado el bolso a mi mujer”, “le he preparado el desayuno”, “le dejé una nota diciéndole que me gustaba su peinado”... A veces, los entrevistados se quedan sin respuesta y solo repiten: “¿Qué he hecho hoy por mi matrimonio? Ummm, buena pregunta”. Los anuncios se están difundiendo en los espacios gratuitos (de servicio público) que ofrecen cadenas de radio y televisión.

Esos anuncios forman parte de una campaña más amplia, que se explica en For Your Marriage, la página web de la iniciativa. Allí se pueden ver los spots y leer también  algunos consejos prácticos para cada día. El de hoy, por ejemplo, es:  “Tener éxito en el matrimonio depende no tanto de ENCONTRAR la persona adecuada como de SER la persona adecuada. ¿Puedo cambiar algo en mi conducta para hacer nuestro matrimonio más feliz?”.

Nuevo portal de internet en el Vaticano

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El Estado de la Ciudad del Vaticano ha estrenado hoy un portal de internet (www.vaticanstate.va), que complementa al tradicional de la Santa Sede (www.vatican.va). Según ha informado el VIS, la iniciativa nace como respuesta a la presencia cada vez más numerosa de peregrinos y turistas y a la necesidad de responder a las peticiones de información que llegan.

Aparte de ofrecer un recorrido fotográfico por los jardines vaticanos, una de las novedades son las imágenes en vivo que cinco webcam ofrecen de la cúpula de San Pedro (vista desde los jardines vaticanos), la Plaza de San Pedro (vista desde el colonnato), una panorámica de Roma y de la plaza de San Pedro (vista desde la cúpula), la tumba de Juan Pablo II y el palacio del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (visto desde la cúpula). Sin duda, la más interesante es la de la tumba de Juan Pablo II, pues permite comprobar que no se exagera cuando se habla de que la visita un continuo flujo de personas, incluso en las horas más tórridas del verano romano.

La página consta de cinco secciones (Estado y Gobierno, Servicios, Otras instituciones, Monumentos, Tienda) en las que presenta los organismos del Estado del Vaticano, una descripción de los principales monumentos, y los horarios de los servicios públicos. En el futuro, el sitio ofrecerá también la posibilidad de comprar sellos y monedas y otros artículos de la Oficina de publicaciones y reproducciones de los Museos Vaticanos.

Más sobre Iglesia y comunicación (a propósito del iPhone)

Iphone

Lo reconozco: a mí también me gustaría tener ya el iPhone de la Apple. Lo digo para evitar equívocos. Además, admiro a Steve Jobs  desde hace muchos años. Pero una cosa es eso y otra el espectáculo de las colas de gente madurita para comprarlo, y las caras de éxtasis de quienes salen de la tienda con uno en la mano… La Apple ha conseguido despertar una exagerada atención hacia el nuevo producto. Y lo ha hecho, durante seis meses, mostrándolo y no mostrándolo.  Un capolavoro de comunicación y marketing.

Tomo pie de este caso para reflexionar brevemente sobre otra realidad, que no tiene nada que ver ni con la Apple ni con el iPhone. Pienso que la comunicación en la Iglesia –que es el tema de este blog- no tiene que imitar las estrategias del márketing comercial. Pero sí debe tener en cuenta el mundo en que vivimos, que es distintos del de hace veinte años. Debe saber acompañar lo que dice con los medios necesarios para hacerlo más comprensible, sobre todo en aquellos casos en los que eso que dice choca  con  una cierta mentalidad. Insisto: no se trata de vender humo o de caer en trucos de spin doctors. Pero renunciar a usar la cabeza para mejorar la comunicación no es una manifestación de sencillez evangélica. La verdad se impone por sí misma, de acuerdo;  pero es preciso hacerla llegar.

Pensaba en esto a raíz de los cambios en el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, que cuenta desde hace unos días con un nuevo presidente, el arzobispo Claudio Maria Celli. Desconozco si a ese nombramiento seguirá algo más. Y pensaba también en  la próxima publicación del “motu proprio” de Benedicto XVI sobre la misa tridentina, una iniciativa que necesita de un apoyo de comunicación e información, que va más allá del simple texto.

Comunicar con razón y sentimiento

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Urge recuperar los códigos comunicativos de los que la Iglesia era maestra tiempo atrás. La argumentación racional es necesaria, pero no basta: vivimos en una época en la que fascina más la apariencia que lo demostrable. Lo afirma Roberto Beretta en un artículo-debate publicado por el diario Avvenire. El periodista italiano subraya que, al menos en Italia, la Iglesia es el baluarte reconocido de la racionalidad, como demuestra la  discusión pública a propósito de temas bioéticos o sobre la familia. Pero sostiene que eso no es suficiente.

Todo hace pensar –afirma Beretta- que la sociedad sea hoy más propensa a dejarse convencer por lo imaginario, lo mitológico, lo emotivo; es decir, por todo lo que es irracional”. Responde a esa tesis el historiador y ensayista Gian Maria Vian, que reconoce es preciso tener en cuenta hoy los ingredientes “irracionales” de la modernidad. Pero añade que esos ingredientes no hay que contraponerlos a "las razones de la razón": la razón no es enemiga del corazón.

Ciertamente, la razón no basta –afirma Vian. O mejor dicho, la misma razón advierte que no es capaz de comprender todo ni de erigirse en principio absoluto. Por eso, la Iglesia nunca ha hablado solo a la razón, sino que ha sabido utilizar otros códigos comunicativos, como el silencio, los símbolos, los gestos, los ritos”. Lo importante, concluye Vian, es no seguir acríticamente los impulsos de la irracionalidad y, al mismo tiempo, defender a la razón de absolutizaciones indebidas.

Abril 2005 desde vatican.va: un "evento internet" sin precedentes

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El domingo 3 de abril de 2005, el día siguiente de la muerte de Juan Pablo II, la página web del Vaticano recibió 98 millones de visitantes; el mismo sábado, la cifra fue de 52 millones. El tráfico en esos días fue tal que el sitio www.vatican.va pasó a ocupar el puesto número once de la clasificación mundial, por encima de lugares como hotmail, Ebay, CNN y Amazon.

Esos datos están contenidos en el libro “Sede Apostolica Vacante. Eventi e celebrazioni, aprile 2005”, que acaba de publicar la Libreria Editrice Vaticana. Se trata de un volumen de 686 páginas que recoge el ritual previsto para la muerte y elección de un Papa, y la descripción pormenorizada de cómo fue efectivamente en el caso del fallecimiento de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI.

El libro ofrece datos inéditos. Por ejemplo, siguiendo en el campo de internet, se informa que la banda de conexión del Vaticano pasó en pocas horas de 30 Mbit/segundo a 566 Mbit/segundo, gracias a diversos acuerdos con providers italianos.  Esta decisión no sólo evitó el colapso, sino que –gracias también a otras medidas- permitió que casi un millón cuatrocientas mil personas pudieran seguir a través de internet la transmisión del funeral de Juan Pablo II, convirtiendo esta celebración en un "evento internet" sin comparaciones en el mundo.

En el relato se subraya la colaboración –día y noche- de muchas empresas especializadas en el sector, y se ofrece alguna muestra del clima que se respiró en aquellos días. “Días después, la sociedad HP [encargada del servicio de asistencia de sistemas] nos comunicó que todo el personal implicado en tal actividad había optado, de modo libre y personal, por ofrecer el propio trabajo a título gratuito por el  Santo Padre”.

Las paradojas de la parroquia madrileña

Preparativos_iglesia_entrevias Se está escribiendo mucho en la prensa española sobre el caso de una parroquia del barrio madrileño de Entrevías. El hecho, en síntesis, es que el arzobispado, con el voto favorable del Consejo Presbiterial, ha decidido suprimir esa parroquia y convertirla en un centro de atención social. La razón es que los tres sacerdotes que atiendían la parroquia no cumplían con lo establecido por la Iglesia, especialmente en cuestiones litúrgicas. Pero como se hacía una amplia labor social, se decidió reconvertir la parroquia precisamente en un centro de atención a los marginados, dependiente de la "Caritas" diocesana. La decisión llegó después de varios años sin resultados satisfactorios.

Lo paradójico del caso es que personas que tienen a gala no compartir nada de lo que propone la Iglesia católica ha tomado postura a favor de los sacerdotes rebeldes, presentándolos como representantes de una “Iglesia de los pobres” enfrentada a la poderosa “Iglesia oficial”. Y ofreciendo sus indicaciones sobre cómo debe ser la liturgia de la Iglesia. Entre los analisis críticos publicados, destaco aquí un artículo de Ignacio Aréchaga en Aceprensa, que muestra las paradojas de este “caso mediático”.
 
“En otra época –concluye Aréchaga- se decía que un español iba siempre detrás de un cura, con un cirio o con un palo. Ahora habría que añadir: o con una cámara de televisión. Pues en este pintoresco episodio los ‘pobres curas’ de la parroquia han tenido a su disposición la riqueza de casi toda la artillería mediática, mientras que el ‘poderoso arzobispado’ apenas encontraba espacio para explicarse. Y a uno le gustaría que la Iglesia fuera más rica en el aspecto informativo”.

El cardenal Bertone y la prensa

Lefigaromagazine

El semanario francés Le Figaro Magazine acaba de poner en su página web la entrevista que realizó al cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado vaticano. Uno de los puntos que me parecen más significativos son sus referencias sus comentarios a cómo es el tratamiento que la prensa otorga a las informaciones sobre la Santa Sede. (También  son interesantes sus referencias al próximo motu proprio -o decreto- con el que Benedicto XVI autorizará la celebración de la misa según el rito de S. Pío V, que traduzco en la segunda parte del post: clicar “Continuar leyendo..”). 

Por lo que se refiere a la prensa, el cardenal Bertone dice textualmente: “los mensaje de la Iglesia son sometidos a una forma de manipulación y de falsificación por parte de un cierto número de medios occidentales. Observo una fijación de algunos periodistas sobre los temas morales, como el aborto o las uniones homosexuales, que desde luego son muy importantes, pero que no sintetizan en absoluto el pensamiento y el obrar de la Iglesia. Es más, cabe constatar el poco eco que tienen en la prensa las actividades sociales y caritativas de millares de organizaciones católicas en el mundo. ¿Por qué ese silencio ensordecedor?”.

Más adelante hace alusión a los ecos y polémicas que siguieron al discurso de Benedicto XVI en Ratisbona: “no comprendo el error de los medios, que en ningún momento ha subrayado que las palabras del Santo Padre no se referían específicamente al Islam, que el tema central de su intervención era la cuestión de poner a Dios en el centro de la vida social, pues una sociedad sin Dios está destinada a la autodestrucción. El pensamiento de Benedicto XVI ha sido ocultado con esmero. Los comentaristas que aislan algunas frases, en una extrapolación engañosa, ejercen su oficio de modo deshonesto”.

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La confesión como noticia

Jpiiconfesion

Hace años, las colas en los confesionarios eran largas y los sacerdotes escuchaban confesiones durante horas. Desde hace tiempo, las parroquias han ido recortando los horarios de confesiones, algunas dejan solo 30 o 45 minutos, o bien piden una cita previa. Los escribe Michelle Boorstein en la crónica que The Washington Post dedica a la campaña para promover la confesión lanzada en esta cuaresma por la archidiócesis de Washington.

La periodista demuestra que se puede tratar en la prensa un tema delicado como el sacramento de la confesión; y que se le puede otorgar interés periodístico sin necesidad de operaciones de mal gusto como la protagonizada recientemente por el semanario italiano L’Espresso. En el texto explica qué significa la confesión e intenta ofrecer algunas razones del porqué de su crisis actual. Cita el testimonio de un joven que acude cada mes a confesarse y el de otra joven que abandonó esa práctica hace diez años.

La campaña de la archidiócesis de Washington busca fomentar la práctica de la confesión de sus 580 mil fieles. Con ese fin, las 140 parroquias de las diócesis ampliarán sus horarios de confesiones. Se han distribuido también cien mil folletos explicativos sobre cómo hacer el examen de conciencia y cómo confesarse. Además, se han usado carteles publicitarios y cuñas radiofónicas en las que se repite el lema “la luz está encendida para ti”. Se refiere a la luz del confesionario, pero también hace eco de la luz que se recibe en el sacramento.

"La Stampa" y don Stanislao: un amplio y triste plagio

Journalist

Giacomo Galeazzi escribe en La Stampa (22 de febrero) un texto que se podría convertir en un buen ejemplo de periodismo irresponsable, digno de ser estudiado en las facultades de comunicación. Reproduce las acusaciones contra el cardenal Stanislao Dziwisz (el que fuera secretario de Juan Pablo II y ahora arzobispo de Cracovia), lanzadas el mes pasado por el diario regional polaco Glos Wielkopolski. En Polonia, esas acusaciones fueron duramente criticadas por el resto de la prensa como clamorosa muestra de falta de profesionalidad. Y fueron olvidadas el mismo día. Ahora, el diario turinés las presenta de nuevo, con llamada en primera página y amplio espacio interno. Naturalmente, ni tan siquiera menciona que se trata de un amplio (y triste) plagio, con algún añadido.

La Stampa titula en primera página: “’Don Stanislao cubrió a los pedófilos’”. Lo escribe entrecomillado, como si citara a alguien que lanza tan grave acusación. En páginas interiores titula: “El secreto de Stanislao” y como subtítulo: “El cardenal acusado de haber callado los abusos sexuales de los sacerdotes polacos”. El problema es que si se lee el texto, se repite lo de que “es acusado”, pero no se dice por quién, dónde, cuándo, y de qué exactamente. Todo el texto es una colección de “sería”, “habría”, “resultaría”... tan abundante que harían enrojecer a cualquier estudiante de primero de periodismo.

El ansia de “scoop” de un periodista para ganarse el prestigio dentro del propio periódico no es un buen consejero. La credibilidad no se consigue con fuegos artificiales, aunque parezcan rentables a corto plazo. Pero como la actividad periodística es una actividad compartida, llama la atención que un texto así haya superado los filtros profesionales que se suponen existen en un diario de la seriedad de La Stampa.  Si una acusación similar se hubiera lanzado contra el director de una empresa, temo que ya tendrían a los abogados llamando a la puerta. (Tal vez La Stampa ya se avergüenza, pues me ha resultado imposible conseguir el link al artículo original).

[Actualización, 27 de febrero] En realidad, el link ya está disponible aquí (gracias, Giovanni), asi que nada de arrepentimientos.

El Papa sobre la comunicación: elegir (y producir) lo bueno, bello y verdadero

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El mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se refiere este año a la relación entre niños, medios de comunicación y educación.  Creo que se trata de un texto –de solo dos folios- muy adecuado para suscitar la reflexión y el debate.

El punto que me parece más destacable es el tono positivo del mensaje:  el Papa dice que es necesario educar para saber elegir lo excelente, para saber elegir “deliberadamente” lo que es bueno, verdadero y bello. En definitiva, para no asumir pasivamente lo que nos den.

El Papa no habla de censuras, sino de libertad y responsabilidad. Y pide a la industria que no caiga en la perversión de exaltar la violencia, los comportamientos antisociales o la trivialización del sexo, menos aún en programas y videojuegos dirigidos a niños y adolescentes.  “¿Cómo se podría explicar ese ‘entretenimiento’ a los innumerables jóvenes inocentes que son víctimas realmente de la violencia, la explotación y el abuso?" [El diccionario de la RAE define pervertir como "viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto”].

[Ese tono positivo del mensaje está ausente de algunos titulares que he visto: “Al Papa no le gustan los videojuegos”, leo en una página web... Me parece mejor este otro: “La belleza salvará a los medios: palabra de Benedicto XVI"].

Los prejuicios de los hijos del '68

Kiosko

La huelga de la prensa italiana impide que se desarrolle el debate sobre la presencia de los católicos en la cultura y en los medios de comunicación, al que se hacía referencia en el post precedente. No, ningún complot: la huelga estaba prevista (aunque ya no me acordaba). Menos mal que el diario Avvenire, propiedad de la conferencia episcopal italiana, le dedicó ayer dos interesantes páginas... Como temo que cuando la prensa vuelva a los kioscos, el día 27 de diciembre, ya nadie se acordará de la cuestión, al menos dejo constancia de esas reacciones.

El hilo conductor de los comentarios y entrevistas publicados por Avvenire, ilustrado con ejemplos y casos concretos, es este: existe una dificultad objetiva para que los mayores medios de comunicación italianos ofrezcan con ecuanimidad el punto de vista cristiano, especialmente en temas éticos. Es lo que algunos llaman “censura preventiva”. Al mismo tiempo, se subraya la vitalidad y apertura mental de la cultura católica en Italia (por ejemplo, afirma el profesor Vittorio Possenti, “el filósofo católico conoce el pensamiento agnóstico y ateo, pero es muy raro que suceda lo contrario”).

Con respecto a los temas religiosos preferidos por la “prensa laica”, un experimentado periodista -Gaspare Barbellini Amidei- afirma: “con frecuencia, prefieren limitarse a los milagros, o presuntos tales, a los sentimientos religiosos intensos, a un cierto catolicismo ‘extremo’, que se lee de un tirón y no desconcierta a los laicistas con las armas de la razón, además de con las armas de la fe”. Concluyo con  las observaciones de otro periodista, Giuseppe Baiocchi: “no hace falta hacer periodismo católico, sino que el católico debe ser buen periodista. Es decir, la condición de creyente no es una razón para el privilegio ni para la condena. Sin embargo, en el mundo periodístico y cultural se ha difundido un profundo prejuicio anticristiano desde que los líderes del ’68 han escalado el vértice de la información en Italia”.

Católicos en la cultura y en la comunicación, ¿dónde estáis?

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No tiene desperdicio el artículo que el profesor Ernesto Galli della Loggia (en la foto), uno de los más autorizados comentaristas de la prensa italiana, escribe en Corriere della Sera. La síntesis podría ser esta: en Italia, el punto de vista católico en el mundo de la  cultura y de la comunicación está muy poco representado, no se corresponde con el país real. Además, la voz católica en el debate público la asume habitualmente la jerarquía, con lo que se transmite una idea de antipática ingerencia externa en asuntos del país. Esta situación no es fruto de un complot anticatólico, sino -sobre todo- de la ausencia de los católicos en esas esferas. Más aún, de la extrema reluctancia de los católicos por manifestar públicamente –en el propio trabajo- sus convicciones personales (al contrario de los demás, que las mencionan vengan o no a cuento).

El articulista se refiere a la situación italiana, pero es evidente que el razonamiento se puede aplicar a otros muchos países. Tal vez el aspecto más italiano es que aquí la presencia católica es tradicionalmente fuerte en el ámbito político, lo que a su vez provoca una fuerte politización de la voz católica en el debate público.

El artículo provocará sin duda una cierta controversia y llegarán matizaciones de un lado y de otro.  Personalmente, me parece que disminuye el peso de los prejuicios anticatólicos presentes en los mayores medios. El mismo título del texto -"Una sociedad sin católicos"- (puesto por la redacción del diario), niega lo que sostiene el autor: haberlos, haylos, y diría que la presencia social de los católicos en Italia es particularmente fuerte. Lo que ocurre es que son poco visibles... y en parte a causa de periódicos como el propio Corriere della Sera, cuya línea editorial en temas éticos y morales se acerca cada vez más a la del minúscolo Partido Radical.

De todas formas, es muy significativo que sea un intelectual “laico” como Galli della Loggia quien haga esas observaciones. En buena parte coinciden con lo que el Magisterio de la Iglesia lleva años diciendo, especialmente tras el concilio Vaticano II: el papel de los laicos católicos consiste en vivificar cristianamente las estructuras temporales. Hay gente que todavía no se ha enterado y piensa que de lo que se trata es de conseguir mayores cuotas de poder clerical. La ventaja de los católicos -comprobada empíricamente- es que saben hacer autocrítica (lo que se llama examen de conciencia). Y pienso que una "provocación" como la de Galli della Loggia es muy útil en este sentido.

Fútbol y Vaticano: las bromas del cardenal Bertone descolocan a la prensa

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El comentario bromista del cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, sobre el posible equipo de fútbol del Vaticano ha dado la vuelta al mundo. Y lo que es peor, hay gente que se lo ha tomado en serio (ver aquí  y aquí). Llevo años en el mundo de la comunicación y ya no me sorprende nada. Pero en este caso he de reconocer que me ha deslumbrado la poca “cintura” de algunos de mis colegas... 

A veces se critica a la Santa Sede y a sus representantes por ser demasiado serios y lúgubres, pero resulta que cuando –como es el caso- se hace un comentario simpático, en ambiente pre-navideño, se lo toma al pie de la letra. ¿En qué cabeza cabe un equipo de fútbol de primera división lleno de curas brasileños...?  ¿Los católicos se sentirían obligado en conciencia a ser “tifosos” de este equipo? ¿Las ofertas y donativos de los fieles se encauzarían a garantizar buenos fichajes?

Mi conclusión es que, sin buscarlo, el cardenal ha tomado el pelo a cierta prensa amiga de “scoop” a toda costa, y ha mostrado que “el rey está desnudo”. Desde luego, no todos han picado: es interesante leer lo que escribe en su blog Luigi Accattoli, corresponsal en el Vaticano de Corriere della Sera. La noticia era simpática, pero considerada como noticia simpática que hace sonreír. No me extrañaría que ahora, los que fueron pillados en fuera de juego digan que en realidad el Vaticano... ha cambiado de opinión y ya no creará su equipo.

Benedicto XVI y los obispos suizos: cuando un discurso no pronunciado es noticia

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Benedicto XVI y la Curia Romana está manteniendo un encuentro de tres días con los obispos suizos, para analizar la respuesta a la delicada situación pastoral del país. La reunión estaba prevista para los primeros meses de 2005, pero el agravarse del estado de salud de Juan Pablo II obligó a posponerla. Por fin el encuentro tuvo lugar: ayer, el Papa concelebró la misa con ellos, les dirigió una homilía en alemán (sin texto escrito), y más tarde -al comienzo de los trabajos propiamente dichos-, pronunció un discurso en alemán (el Papa tampoco tenía un texto escrito, sino que iba siguiendo unas anotaciones de un cuaderno). Cuando no hay un texto escrito, lo que se hace es transcribir las palabras del Papa (se graban todas sus intervenciones) y se difunden a continuación: naturalmente, es una operación que lleva su tiempo.

Algo funcionó mal ayer, pues la Secretaría de Estado pasó a la oficina de prensa el “texto del discurso del Papa” a los obispos suizos apenas pocos minutos después de que fuera pronunciado.  El error se descubrió a primera hora de la tarde y hubo que dar marcha atrás (incluido el “stop the press” a L’Osservatore Romano, que ya lo estaba imprimiendo: una orden que no suele ser habitual). Lo que había ocurrido es que se difundió el borrador de discurso que la misma Secretaría de Estado había preparado para Juan Pablo II, quien no tuvo tiempo ni siquiera de revisarlo.

La prensa italiana se hace hoy abundante eco de la “gaffe”. En algunos casos, se pregunta -para consumo de los amantes de intrigas-, si no hay “algo más” detrás de este episodio... “El papa apócrifo. Nuovo enigma”, titula Liberazione (“giornale comunista”); “El anatema del Papa se convierte en un enigma”, titula Il Giornale.  La realidad es mucho más modesta: falta de coordinación. Y las causas tal vez haya que buscarlas en una situación incluso doméstica: el actual Secretario de Estado, cardenal Bertone,  tiene sus oficinas en la Torre Giovannea, distante del Palacio Apostólico, pues el antiguo Secretario de Estado, cardenal Sodano, aún no ha abandonado los locales (a la espera de que terminen las remodelaciones de su nuevo apartamento). Con ese ir y venir de documentos de un edificio a otro no es imposible que algo se traspapelara...

El ex “portavoce”, columnista

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El enigma por el que algunos se preguntaban ha sido desvelado en parte. Joaquín Navarro-Valls, director de la oficina de prensa de la Santa Sede durante casi veintidós años, debuta como columnista. Su primer artículo en esa veste lo publica hoy el diario italiano La Repubblica, pero imagino que se trata de una “sindicación”, así que posiblemente aparecerá también en otros diarios.

Reconozco que ha tomado una decisión “coraggiosa”, pues supongo que no faltarán quienes interpreten sus puntos de vista personales -sobre cuestiones candentes- como lo-que-en-el-fondo piensa el Vaticano, o algo así. O, al contrario, quienes le reprochen que aprovecha su notoriedad “vaticana” para colocar sus ideas. No haber caído en esas trampas es una muestra muy laical de libertad.

Me parece que el núcleo de este primer artículo es poner en evidencia lo incoherente que resulta poseer una visión ética “sectorial”, es decir –por ejemplo- defender la vida en unos casos y no en otros. “Una visión ética sectorial, construida como manchas de leopardo, se parece a una persona que dice la verdad sólo de vez en cuando, pero quiere ser creída siempre”.  Toma como pie de su argumentación el debate que ha precedido las próximas elecciones parciales norteamericanas, y muestra que en ambos sectores del espectro político está presente esta visión ética sectorial.

Profesionales de la BBC reconocen sus prejuicios, pero ven difícil cambiar

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Leo a través de Get Religion una noticia publicada por The Daily Mail (21 de octubre) en la que se informa de una “reunión secreta” mantenida el mes pasado por profesionales de peso de la BBC. El “meeting” fue coordinado por la veterana Sue Lawley. Durante la sesión, según narra el políticamente conservador tabloid británico, “ejecutivos de la BBC admitieron que la corporación está dominada por homosexuales, así como por gente de minorías étnicas; promueve deliberadamente el multiculturalismo, es anti-Americana, anti-rural y más sensible a los sentimientos de los musulmanes que de los cristianos”.  (Y se ejemplifica con algunos casos).

Aunque parezca mentira, me parece una buena noticia. Es un consuelo saber que no hemos visto fantasmas cuando, por ejemplo, hemos criticado a la prestigiosa cadena británica por la cobertura informativa que realizó del discurso de Benedicto XVI en la universidad de Ratisbona (mencionando -entre otras cosas- que había fuertes reacciones entre los musulmanes... incluso antes de que las hubiera, alimentado así el odio); o cuando subrayamos que el reciente reportaje del programa “Panorama”, en el que se implicaba a Benedicto XVI en la ocultación de crímenes sexuales, carecía de los mínimos requisitos profesionales.

Así pues, es muy útil saber que los propios profesionales que trabajan allí tienen la misma percepción. El problema es cómo superar esos prejuicios. Aquí el panorama es más negativo. Añade el diario londinense: “Un veterano ejecutivo de la BBC afirmó: [durante la reunión] ‘hubo una amplia admisión de que tal vez hemos ido demasiado lejos en la línea de lo políticamente correcto. Por desgracia, buena parte de ello está tan incrustado en la cultura de la BBC que es realmente difícil cambiarlo’”. Supongo que ese espíritu de “resignación” sería implanteable si el problema fueran los números rojos: seguro que harían algo. Alguien les tendría que decir que el prejuicio como sistema equivale a “números rojos” profesionales.

Lost in translation (sólo en tres idiomas el discurso de Ratisbona)

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Llama la atención que no exista todavía –a fecha de hoy- una versión oficial en español del discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona. Se trata de un texto importante, que ha levantado además tanta polvareda. Sorprende también que no exista una versión oficial en árabe, lengua madre de millones de musulmanes que podrían disponer así de una traducción adecuada de lo que dijo el Papa.

Pensaba que tras las anotaciones hechas por Benedicto XVI a ese discurso (notas en las que precisa aún más el contenido de sus palabras), los organismos competentes de la Santa Sede no durarían en proporcionar esas traducciones. Pero se ha cumplido un mes y el texto está solo en alemán, inglés e italiano. [Aquí está la versión en español realizada por Aciprensa].

Supongo que habrá una explicación para esas lagunas. No creo, de todas formas, que se deba a la falta de gente capaz para hacerlas. Me parece que se trata, sobre todo, de una cuestión de mentalidad: se diría que se traduce para los archivos o los anuarios, pero se echa de menos una mayor tempestividad para hacer frente a las necesidades de información (y no solo periodística). Es una pena.

Textos y pretextos. ¿Un error de “relaciones públicas”?

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Ahora que la tormenta (parece) que ha pasado, se puede reflexionar con más calma sobre si en la polémica surgida por la referencia del Papa al Islam, en su discurso en la Universidad de Ratisbona, hubo o no un “error de relaciones públicas”, como algunos sugieren (con más o menos matices). De lo que se trata aquí es de reflexionar sobre Iglesia y comunicación, que es el tema de fondo de este blog.

Más que de relaciones públicas, es preferible hablar en sentido más amplio de comunicación institucional, que incluye los modos y medios a través de los cuales una institución presenta su propia identidad ante determinados públicos, entre los que se incluyen los medios de comunicación. Su objetivo no es “quedar bien” a toda costa sino conseguir que se transparente lo que uno verdaderamente es (en este sentido, la polémica no es -por definición- negativa). Para conseguirlo, es necesario tener en cuenta las características, condicionamientos, virtudes, defectos, mecanismos, prejuicios, tics, etc. del entorno específico en el que se ejerce (en este caso, de los medios de comunicación). De lo contrario, se corre el riesgo de que el mensaje que se quiere transmitir llegue alterado a causa de “efectos colaterales” e incluso de “fuego amigo”.

Desde una perspectiva formal, pienso que al discurso del Papa hubiera bastado añadir que la famosa cita del diálogo entre Manuel II Paleólogo y el erudito persa “no refleja su pensamiento” para evitar polémicas artificales. En realidad, ese distanciamiento del Papa se observa en el propio texto, cuando dice que Paleólogo formula la pregunta “de manera sorprendentemente brusca”: pero entiendo que es un matiz que capta la audiencia académica ante la que estaba hablando, pero no los titulares de los periódicos (ni la "maquinaria" periodística, con sus condicionamientos, mecanismos, prejuicios, tics...).

Dicho esto, un sano realismo impone no caer en la ingenuidad de pensar que todas las polémicas se habrían evitado añadiendo esas precisaciones. Leyendo muchas de las críticas dirigidas al Papa en estos días se llega a la conclusión de que, en efecto, sus palabras han sido tan solo un pretexto, y no me refiero sólo al radicalismo musulmán sino a nuestra prensa occidental (botón de muestra). A pesar de todo, cabe señalar un efecto inesperado: el discurso de Ratisbona se está convirtiendo -gracias a la red- en el texto más leído de Benedicto XVI.

De portavoz a director de la oficina de prensa

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Tenía pendiente escribir algo más sobre la nueva configuración de la comunicación en la Santa Sede. No es que haya ahora muchos más datos que en julio, cuando se produjo el recambio en la Oficina de Información. Lo que ocurre es que me lo ha recordado un artículo del Catholic News Service, titulado "Cambio de estilo en la ‘Sala Stampa’: del torero al matemático discreto". Su autor, John Thavis, subraya en sustancia que en sus primeras actuaciones el nuevo director de la oficina de prensa está quitando personalismo al cargo.

Este va a ser, posiblemente, uno de los cambios esenciales: Joaquín Navarro-Valls actuaba de hecho como portavoz del Papa (aunque, en rigor, esa figura nunca ha existido); todo parece indicar que Federico Lombardi actuará como director de la Oficina de Información. Cada caso refleja el diferente estilo de ambos pontífices: Juan Pablo II amaba los gestos y dejaba espacio (a veces amplio) a la interpretación, mientras que Benedicto XVI tiene el don de la concisión y la claridad y no necesita de ulteriores explicaciones.

Lo que no sé es cómo funcionará a largo plazo el hecho de que una misma persona sea el responsable máximo de la Oficina de Prensa y, al mismo tiempo, de Radio Vaticano y del Centro Televisivo Vaticano. A parte de la mole de trabajo que supone (en efecto, según refiere Thavis, el nuevo director afirma que no tiene tiempo ni para leer la reseña de prensa), parece obvio que se trata de funciones distintas. Si lo que se desea es una mayor coordinación entre esas instituciones, pienso que se puede favorecer por otros medios. En todo caso, admito que la mía es una opinión motivada por gustos personales (no puedo evitar, por ejemplo, que esa unificación me recuerde a los antiguos ministerios de propaganda...).

Iglesia y comunicación: algunas ideas clave

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La agencia Zenit ha publicado una entrevista con Juan Manuel Mora, que regresa a la Universidad de Navarra después de quince años en la dirección de comunicación del Opus Dei en Roma. Me parece que el texto no tiene desperdicio (gracias, Miriam) para los que se interesan en las cuestiones de comunicación institucional en general y de la Iglesia en particular. Destaco algunos párrafos.

Sobre los aspectos comunicativos que le parecen más interesante del Papa Benedicto XVI, Mora subraya tres puntos: “el primer rasgo es la claridad de su mensaje. Razona de modo cristalino, no tiene miedo a plantearse todas las preguntas, y encuentra respuestas comprensibles. El segundo es el enfoque positivo. Como acaba de explicar él mismo hace unos días a algunos periodistas alemanes [ver aquí la transcripción de la entrevista], la Iglesia tiene un mensaje atractivo que proponer, no se reduce a un conjunto de prohibiciones. Comunicar el mensaje cristiano no equivale a condenar errores, sino a presentar propuestas en positivo. Y por último, su estilo amable y suave. El interlocutor del Papa se sabe siempre respetado. Estos tres aspectos configuran un modo excelente de comunicar”.

Por lo que se refiere a la comunicación de la Iglesia, su impresión es que estamos asistiendo al comienzo de algo nuevo. “Cada vez hay más personas que sienten un gran amor a la Iglesia y que a la vez cuentan con un profundo conocimiento del mundo de la comunicación. Profesionales que han entendido que el mensaje religioso y la excelencia profesional no están reñidas, y promueven agencias de noticias, productoras de cine o de televisión, editoriales, y todo tipo de iniciativas.
Me parece observar un nuevo estilo, positivo y abierto”.

En cuanto a cómo responder ante polémicas, como las que han incidido sobre el Opus Dei concretamente a propósito de “El Cógido Da Vinci”, Juan Manuel Mora sintetiza su experiencia en dos ideas: “la primera, que la reacción ante una ofensa debe ser siempre una reacción respetuosa. No se puede responder a una descortesía con una descortesía. Es importante mantener siempre los principios que definen la propia identidad. Y la segunda, que es preciso trabajar mucho y con paciencia. Decía Juan Pablo II que la labor de la Iglesia se nota en «los tiempos largos». En comunicación, los cambios importantes suelen ser lentos.  El resumen podría ser: paciencia, respeto, y trabajo, mucho trabajo”.

La sugerencia (indirecta) del Papa a productores de cine y televisión

Entrevista

El sitio web de Deutsche Welle Television ofrece la transcripción completa de la entrevista conjunta que Benedicto XVI concedió el pasado 5 de agosto a la propia Deutsche Welle, a la Bayerischer Rundfunk y a la ZDF, junto con el programa alemán de Radio Vaticano. La versión española del texto contiene varias incongruencias, pero con buena voluntad se entiende bien (¿por qué las traducciones al español son habitualmente las peores?).

Como siempre, las  respuestas de Benedicto XVI son claras e incisivas.  Su estilo es distinto al de su predecesor. Juan Pablo II prefería la aproximación a los temas por circulos concéntricos, mientras que el Papa actual entra directamente al núcleo de la cuestión. Una de las ideas centrales surge a propósito de la pregunta sobre el tono positivo que caracterizaron sus intervenciones en Valencia, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias:

“Tengo que decir que tuve solamente dos ocasiones de veinte minutos para hablar. Teniendo tan poco tiempo no se puede abarcar todo. En primer lugar, tenemos que saber qué es lo que queremos decir. El cristianismo, el catolicismo, no es un cúmulo de prohibiciones, sino una opción positiva. Y es muy importante que esto se vea nuevamente, ya que hoy esta conciencia ha desaparecido casi completamente. (...). [Las "prohibiciones"] quedan más claras si antes hemos explicado lo positivo”.

En sus palabras hay también una sugerencia oculta para productores cinematográficos y televisivos. Al referirse a la actualidad de las figuras de algunos santos, el Papa dice que sus vidas se pueden divulgar no solo a a través de la catequesis y la predicación, sino que “quizá se podrían presentar también a través de una película. Puedo imaginarme películas muy hermosas. Sólo conozco muy bien a los Padres de la Iglesia: imagino una película sobre Agustín, o una sobre la figura de Gregorio Nacianceno y su continuo escapar de las responsabilidades cada vez mayores que le venían asignadas… Hay que estudiar: no existen sólo situaciones desagradables en torno a las cuales hablan tantas películas nuestras, sino que hay figuras maravillosas de la historia, que no son para nada aburridas, y que son de gran actualidad”.

Navarro-Valls: profesionalidad e intuición

Papaprensa

Pocas figuras del Vaticano han tenido en los últimos años un perfil periodístico tan marcado como Joaquín Navarro-Valls, que concluyó hoy veintidós años de servicio a la Santa Sede. Con la salida de escena del “portavoce” concluye una época que ha supuesto un giro copernicano en los modos con que la Santa Sede aborda lo que hoy se denomina comunicación institucional.

Desde mi punto de vista y por lo que he podido observar en primera persona, la tarea de Navarro-Valls al frente de la Oficina de Prensa de la Santa Sede se puede resumir en dos característica: profesionalidad (una cualidad a veces ausente en ciertos ambientes eclesiásticos, en los que se piensa que basta con ser clérigo para saber hacer las cosas) e intuición (era necesario plantear iniciativas que no se habían planteado antes, descubrir vías inexploradas para hacer resonar la voz del Papa). 

Estoy convencido de que los mayores quebraderos de cabeza no se los (hemos) proporcionado los medios de comunicación sino algunas estructuras internas vaticanas, víctimas de ciertas inercias del pasado. El “portavoce”, sin embargo, siempre contó con el apoyo del Papa. De hecho, su figura es