Veo que la revista Foreign Policy incluye a Benedicto XVI en la lista de sus “Top 100 Global Thinkers”, concretamente en el número 17. La verdad es que –me parece- se trata de un elenco de “pensadores” tan arbitrario como el de las cien personalidades “más influyentes”, elaborado por la revista Time, donde no figura el Papa ni el año pasado ni tampoco este año.
El texto concluye subrayando que a pesar de traspiés iniciales con los musulmanes y del enfado con que algunos han visto su actitud de abrir las puertas de la Iglesia a los anglicanos descontentos, “el Papa ha trabajado duro por el diálogo interreligioso”. La semblanza es muy matizable, pero pienso que acierta en destacar el esfuerzo del Papa por el diálogo con otras religiones (empezando con el Islam) y entre los mismos cristianos. En el primer caso, sin caer en discusiones estériles, sino trabajando en el plano cultural y social; y en el segundo, poniendo como punto de referencia la fidelidad a Cristo y no la tiranía de las modas.









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