René Girard y los nuevos ateos
Aunque pueda sorprender, la caída de la Unión Soviética y de los regimenes satélites provoco también cambios en el Vaticano. La Santa Sede tuvo que cerrar concretamente el Consejo Pontificio para el dialogo con los no creyentes, pues al desplomarse la URSS desaparecieron con ella las instituciones ateas con las que dialogar (como la academia soviética de las ciencias, etc.). Otra cosa es que tal dialogo fuera, en realidad, más formal que sustancial.
Así, los ateos de profesión desaparecieron del panorama publico. La situación, sin embargo, ha cambiado en los últimos anos. La figura del ateo comprometido ha vuelto a levantar la cabeza. Pero esta vez no viene de la mano del marxismo leninismo sino del mercado. Se trata de autores que han conseguido notoriedad por el hecho de profesarse ateos y han vendido y firmado libros en grandes almacenes. Michael Onfray, Piergiorgio Odifreddi, Richard Dawkins…. se han convertido no solo en misioneros del “desbautizo”, sino en “celebrities” que nunca faltan en los “talk shows”.
Me preguntaba sobre la razón de este fenómeno y encuentro unas palabras esclarecedoras de René Girard (que es el personaje de la foto) publicadas en Il Foglio (13 de abril). Aunque es un poco largo, copio el párrafo: “en los últimos años, por efecto del choque entre mundo musulmán y occidente cristiano, hemos empezado a entender que la fe en la desaparición de la religión ha disminuido. Es más, se ha hundido. La actitud progresista moderna se basaba en la desaparición de la religión. Por este motivo, la irreligión reacciona ahora de modo enérgico con una serie de libros inspirados en el ateismo militante. No añaden nada al positivismo cientista del ochocientos, sino que son una protesta contra la toma de conciencia de que la religión ciertamente no ha desaparecido (como pretendía hace dos siglos Augusto Compte). Convencidos de que solo la ciencia es real, los ateos militantes esperaban que la ciencia destruyera la religión. Descubren, sin embargo, que la religión no solo no ha tramontado sino que vuelve a estar viva en el discurso público”.




























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