Confusión
Son el órgano de un partido político que ha salido vapuleado en las recientes elecciones italianas. A pesar de la alianza con otros grupos radicales, "Refundación Comunista" no ha conseguido nada (tampoco los demás). Está fuera del parlamento, y el shock lo nota también su órgano periodístico, Liberazione. Hay que comprenderlos.
El caso es que con ocasión del viaje del Papa a Estados Unidos y al discurso que pronunciará mañana en la sede de las Naciones Unidas, el diario publica (16 de abril) un artículo titulado: “ONU. La batalla de la Iglesia contra los derechos humanos”. Me esperaba un elenco de acusaciones de cómo la Iglesia (o algún eclesiástico) se ha opuesto al derecho a la vida, a la libertad religiosa, a un trabajo digno, a la educación… o de cómo se ha mostrado a favor de la tortura, etc. Sin embargo, se trata de una descripción de cómo el Vaticano se ha opuesto en la ONU y en las conferencias internacionales a los “derechos de género”.
El diario explica que -"al margen de las bonitas palabras sobre dignidad e igualdad"- el hilo conductor que caracteriza "la actividad del Vaticano en las Naciones Unidas, desde Wojtyla a Ratzinger” es el siguiente:“Limitar los derechos de la mujer, a partir del derecho a la salud, que comprende el derecho a la contracepción, al aborto legal, a la sexualidad libre. Cancelar el concepto de ‘gender’ y dificultar la teoría lésbica porque deconstruyen la naturalidad de los papeles masculino y femenino. Colocar el valor de la feminidad en el ‘corazón de la familia’". Está claro que el partido, y su diario, defienden todo lo contrario al Vaticano.
Me parece que la situación es propicia para que el “diario comunista” haga autocrítica y piense que tal vez la defensa de tales propuestas hayan influido en su desastre electoral. Si se olvidan de los obreros y se dedican (casi) a presentar como programa electoral la teoría lésbica, no me sorprenden los resultados.































