He leído varias veces el aplaudido discurso que Benedicto XVI pronunció el sábado en Westminster Hall, ante las 1800 personas más influyentes del Reino Unido. Pienso que es un texto que vale la pena tener presente, pues –dentro de su brevedad y sencillez- ofrece ideas muy sugerentes sobre el papel de las creencias religiosas en la vida política. En la segunda parte de esta entrada, ofrezco una breve síntesis para ayudar, por lo menos, a hacerse una idea del contenido. (Clicar en "continuar leyendo...").
Si uno ha leído ese texto, es grande la sorpresa ante la presentación que hace El País, en una crónica firmada por dos periodistas. Adelanto que soy de los que piensan que el periodismo es interpretación; que la tarea del periodista consiste en dar sentido a lo que ocurre, en explicar lo relevante, etc. El problema es cuando esa interpretación se pasa de rosca. Y eso es, me parece a mí, lo que le ocurre a esa crónica en la que los autores, con frasecitas y apostillas, acaban cayendo en la trampa de creer que son ellos los protagonistas de la crónica.
Ya el título juega algo con la ambigüedad, dejando entrever a un Benedicto XVI poco amigo de la democracia: “El Papa cuestiona las democracias fundadas solo en el consenso social”. Después de calificar al Papa de “anciano seductor” o de señalar su tacto con los anglicano, porque “Benedicto no ha venido al Reino Unido a insultar a sus anfitriones… salvo que sean ateos”, los cronistas ofrecen su clave interpretativa de todo el discurso. El llamamiento del Papa a tener presente el papel de la religión en el debate político es “una manera más o menos sutil de defender los privilegios de la Iglesia y su insistencia en rechazar los derechos de los homosexuales, la igualdad hombre-mujer aunque sea en abierta contradicción con la ley, o la segregación educativa”.
Aconsejo a los autores del texto a que lean al colega de The Guardian, un diario ideologicamente cercano a El País, quien es crítico por "default" con el Papa, pero también dice cosas inteligentes: se atreve incluso a afirmar que el discurso del Papa en Westminster Hall supone "el fin del Imperio Británico" basado en la idea de protestantismo: en estos 400 años, añade, era impensable que un Papa alabara la coherencia de Tomás Moro en el mismo lugar donde fue condenado... En fin, otro nivel.
Síntesis del discurso de Benedicto XVI en Westminster Hall
El Papa observa que la reciente crisis financiera, según una opinión ampliamente compartida, se ha visto agravada por la falta de una base ética en las actividades económicas. También en la vida política se presentan continuamente dilemas morales, añade el Papa. Pero si los principios éticos solo dependen del consenso, el proceso democrático se presenta frágil (añado yo: pues el consenso –como demuestra la historia- es además manipulable por quien tiene el poder económico, político, mediático…).
¿Dónde está, entonces, esa fundamentación? El Papa dice que la tradición católica sostiene que las normas objetivas para una acción justa de gobierno son accesibles a la razón. El papel de la religión en el debate político no consiste, por tanto, en crear esas normas ni mucho menos en ofrecer soluciones políticas, sino en ayudar a la razón a descubrir esos principios morales objetivos (ayudarla, por ejemplo, a ver que la esclavitud es mala, despejando el razonamiento de pasiones, intereses económicos, etc.).
Las distorsiones de la religión, como el sectarismo y el fundamentalismo, muestran que también la razón tiene un papel purificador de la religión (añado yo: tema de fondo del famoso discurso de Ratisbona).
Así pues, concluye el Papa, la religión no es un “problema” que los legisladores deban solucionar, sino una aportaciónn vital al debate nacional. En ese sentido, el Papa expresa su preocupación por la marginación de la religión, especialmente del cristianismo, incluso en naciones que otorgan gran importancia a la tolerancia. Una manifestación es que con la pretensión de suprimir discriminaciones, se acaba discriminando a los creyentes, a quienes se les impide obrar en la vida pública de acuerdo con su conciencia (lo mismo ocurre con las organizaciones de inspiración religiosa). El Papa invita a todos a promocionar el diálogo entre fe y razón en todos los ámbitos de la vida nacional.
Qué buen post Diego. Nuevamente, muchas gracias por tu trabajo.
Publicado por: Milton Pividori | 19/09/2010 en 06:02 p.m.
Diego, excelente post.
Disculpa que fastidie nuevamente con la BBC Mundo, pero acabo de leer un artículo de un tal Robert Pigott, corresponsal de asuntos religiosos, que por lo que leo parece que desconoce qué ha pasado con el tema de la pederastia en los últimos años y además muestra una ignorancia (me parece que invencible) sobre el catolicismo que es, al menos, escalofriante para un reportero de fuentes religiosas.
En fin, te dejo el link con el artículo de marras, para que te solaces en esta persona, que busca desquitarse de Benedicto XVI:
http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/09/100920_papa_reino_unido_visita_conclusiones_pl.shtml
Publicado por: Sergi | 20/09/2010 en 08:13 a.m.