Si no fuera un tema tan serio, cabría
decir: el espectáculo continúa... El problema de la pederastia es real, pero el afán de algunos por implicar directamente al Papa, además de burdo, tiene reflejos cómicos.
Refiere hoy La Repubblica (edición de papel) del verbal de la reunión de la diócesis de Munich, del 15 de mayo de 1980, en la que se decidió -en presencia del entonces arzobispo Joseph Ratzinger- acoger la petición de la diócesis de Essen para hospedar al sacerdote Hullerman, culpable de abusos sobre menores, para que pudiera someterse a tratamiento psiquiátrico en Munich.
Hasta aquí ninguna novedad: la misma diócesis informó de ello hace ya más de una semana. De este episodio trataba el New York Times de ayer. Recuerdo, para quien no esté al corriente, que ese sacerdote repitió sus fechorías años después, cuando Ratzinger estaba ya en Roma. Se vuelve a sacar a la luz este episodio con la intención de culpar al actual Papa de haber permitido que ese sacerdote realizara actividad pastoral, punto negado tajantemente por la diócesis y no demostrado por los documentos mencionados.
En su afán por novelar esta historia, el clima de la reunión y de mostrar lo bien documentado que está, el periodista de La Repubblica subraya que en esa reunión estuvo ausente “por casualidad, entre otros, su actual secretario Gänswein”. Quién sabe -se pregunta el lector al llegar a este punto- si también el actual secretario del Papa estaba al corriente de lo que pasaba...
La respuesta la ofrece otro periodista, Andrea Tornielli, quien comentado este artículo de La Repubblica, afirma: “Me permito sugerir otro particular, para contribuir a la reconstrucción tan detallada del evento. Tal vez don Georg Gänswein no se encontraba presente porque estaba todavía en el seminario de la diócesis de Freiburg im Breisgau, en la región de Baden Württemberg (se ordenó sacerdote de aquella diócesis en 1984); tal vez tampoco estaba presente porque se convirtió en secretario del cardenal Joseph Ratzinger en el año 2003, es decir, 23 años después de que se celebrara aquella reunión en la que 'por casualidad' no participó”.
Resumen: se está intentando salpicar al Papa por medio de este tipo de “indicios”, “pruebas”, “pistas”... Pero no quiero cebarme con La Repubblica. Un mal día lo tiene cualquiera.

Great!
Publicado por: Ricardo | 27/03/2010 en 06:36 p.m.
Lo peor de todo es que no se retracctan de sus errores sino que inmediatamente empiezan a buscar un dato una supuesta fuente donde puedan emprender de nuevo su campaña.
Publicado por: Heston | 27/03/2010 en 06:37 p.m.
LOOOOOOL Por supuesto que tiene tintes cómicos; pero yo diría que aderezados con tragedia. Esto me parece más un juego al "yo lo ví primero" que a un verdadero deseo de atacar, más un afán por vender que otra cosa.
Publicado por: Flor | 27/03/2010 en 10:14 p.m.
Le dejo este enlace a un artículo aparecido hoy en La Vanguardia, en la línea de lo que comenta usted en este magnífico blog.
http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20100329/53899161078/espinas-de-semana-santa.html
Publicado por: Pablo | 29/03/2010 en 04:00 p.m.
Diego, disculpa que insista en el tema, pero me parece importante. No sé si le has hecho seguimiento, pero la BBC en español, bbcmundo.com, le tiene montada toda una campaña al Papa. Hoy, por ejemplo, reportan de las intenciones suizas de crear una base de datos de curas pederastas. La idea de fondo que dejan es que estando el Papa "presuntamente" implicado en ocultar pederastas, los suizos están buscando los medios para evitar que desde las altas esferas se encubra este crimen.
Publicado por: Sergi | 29/03/2010 en 05:54 p.m.