Quien siga este blog puede confirmar que soy un admirador del NYTimes, y que considero normal la polémica y la dialéctica cuando se trata de informar sobre la Iglesia católica. Lo que está ocurriendo estos días, sin embargo, me parece que se sale de lo ordinario. Nos encontramos ante la negación de las más elementales reglas profesionales del periodismo. Cuando se afirman con insistencia cosas que no se demuestran, solo cabe preguntarse por las causas de semejante borrachera.
Personalmente, no soy amigo de complot ni de maniobras ocultas. Prefiero una explicación más infantil: el diario de Nueva York se está desquitando de la crítica que le hizo hace unos meses el arzobispo de New York, mons. Timothy Dolan, cuando publicó en su blog un artículo que The New York Times no había querido admitir en sus páginas. En ese texto, Dolan mostraba con ejemplos algunos prejuicios del diario en relación al catolicismo. Esa mala publicidad dio la vuelta al mundo.
Ya lo sé: es una explicación demasiado ingenua.

Lo que me preocupa es que como no eres el único admirador del NYT. Muchos periodistas, tanto malintencionados como bienintencionados, se hicieron eco de las absurdas acusaciones citando al prestigioso periódico. Si un periodista admirado no se atreve a cuestionar a alguien que él admira, estamos en serios problemas, porque los receptores podemos tener poco coraje para cuestionar a quienes admiramos en primera instancia. Y así estamos...
Publicado por: Esteban Pittaro | 27/03/2010 en 03:06 p.m.
Generalmente lo obvio es lo más difícil de descubrir. Así que no me parece una visión ingenua en absoluto; especialmente tratándose de un medio tan "profesional". Es curioso como se pretende desvirtuar a la única figura que ha abordado directamente, de frente, este problema tan escandalosamente frecuente. Y, por cierto, con todo esto de los escándalos de abuso sexual, las declaraciones oficiales, la Carta Pastoral y, ayer, el radical cambio de postura oficial de los Legionarios de Cristo, también tengo una sensación de "borrachera informativa". Felicidades por el sitio.
Publicado por: Flor | 27/03/2010 en 04:05 p.m.
Es triste que The New York times busque supuestas pruebas de encubrimiento contra Benedicto XVI al punto que al descubrir la falsedad de una noticia inmediatamente pase a la otra sin nisiquiera mencionar el enorme trabajo que el papa ha emprendido para sanar las heridas de la pederastia, son unos mercaderes de la información.
Publicado por: Heston | 27/03/2010 en 06:34 p.m.
No te sientas obligado a proclamarte «admirador del NY Times». Tu quoque, Diego. Esa pleitesía y corporativismo de los periodistas, incluso de «los buenos», me confima en mi pesimismo sobre lo que cabe esperar de la profesión en punto a verdad, independencia y honradez intelectual.
Publicado por: Atilano | 27/03/2010 en 09:06 p.m.