Boffo y Feltri mantuvieron un almuerzo aclaratorio (se supone) hace unas semanas. Feltri, que es un viejo zorro, lanzó a continuación la idea de que el “documento” que publicó se lo había dado una fuente fiable del Vaticano... Y como en una corrida de toros, la prensa entró al trapo. Ahora, todos los comentarios giran en torno a presuntas “puñaladas” entre facciones vaticanas. Son páginas llenas de “escenarios” y “reconstrucciones” en las que no se cita ningún dato, ninguna fuente, ningún hecho que tenga que ver con el asunto.
No soy tan ingenuo de pensar que el el Vaticano todos son ángeles. No, son seres humanos, y como tales hay visiones y sensibilidades diversas. Pero es que aquí estamos a otro nivel. Las viejas historias de intrigas en los “cortili” romanos, con personajes de capa y espada que se diluyen en la oscuridad y venenos escondidos en los anillos, son -en comparación- un cuento de niños. El espectáculo periodístico es deprimente. No hace falta la crisis para hundir al periodismo. Y mientras tanto, supongo que Feltri (en la foto) se estará frotando las manos, pues ahora se habla poco de su penoso comportamiento profesional y mucho de escenarios a lo Dan Brown.
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[Actualización] Hoy (9 de febrero) publica la Secretaria de Estado una nota sobre el tema. No se puede decir que hayan sido muy rápidos, pero más vale tarde que nunca. Clica abajo para leer el texto de la nota.
Este es el texto de la nota:
"Desde el 23 de enero se están multiplicando, sobre todo en muchos medios de comunicación italianos, noticias y reconstrucciones relativas a los hechos ligados con la dimisión del director del diario católico italiano "Avvenire", con la evidente intención de demostrar una implicación en el caso de "L'Osservatore Romano", llegando a insinuar incluso la responsabilidad del cardenal Secretario de Estado. Esas noticias y reconstrucciones carecen de fundamento alguno.
"En particular, es falso que los responsables de la Gendarmería vaticana o el director de "L'Osservatore Romano" hayan transmitido documentos que hayan originado la dimisión, el 3 de septiembre, del director de "Avvenire"; es falso que el director de "L'Osservatore Romano" haya dado - o en cualquier caso transmitido o avalado en forma alguna- informaciones sobre estos documentos y es falso que haya escrito bajo seudónimo o haya inspirado artículos en otras cabeceras".
"Resulta claro en vista de la multiplicación de las argumentaciones y de las hipótesis mas descabelladas -repetidas en los medios de comunicación con una consonancia realmente singular- que todo se basa en convicciones sin fundamento con la intención de atribuir al director de "L'Osservatore Romano", de forma gratuita y calumniosa, una acción inmotivada, irrazonable y malvada. Todo ello está dando lugar a una campaña difamatoria contra la Santa Sede, que salpica al mismo Pontífice Romano".
"El Santo Padre, Benedicto XVI, que ha estado siempre informado, deplora estos ataques injustos e injuriosos, renueva la plena confianza a sus colaboradores y reza para que aquellos que se preocupan realmente por el bien de la Iglesia hagan todo cuanto está en su poder para que se afirmen la verdad y la justicia".

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