La noticia de la visita del secretario personal del Papa, mons. Georg Gänsweins, a la joven con problemas psíquicos que provocó la caída del Pontífice en la pasada misa del gallo, hubiera pasado inobservada de no ser por la locuacidad de algunos usuarios de la sección de urgencias del hospital de Subiaco, donde la chica recibe tratamiento médico (voluntario). A pesar de la discreción de la visita, que tuvo lugar el 31 de diciembre, el hecho fue publicado ayer por un diario romano y confirmado hoy con pocas palabras por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
"En la ciudad viven ―o sobreviven― personas invisibles, que de vez en cuando saltan a la primera página de los periódicos o a la televisión, y se las explota hasta el extremo, mientras la noticia y la imagen atraen la atención. Se trata de un mecanismo perverso, al que lamentablemente cuesta resistir. La ciudad primero esconde y luego expone al público. Sin piedad, o con una falsa piedad. En cambio, todo hombre alberga el deseo de ser acogido como persona y considerado una realidad sagrada, porque toda historia humana es una historia sagrada, y requiere el máximo respeto".

Como dato adicional en los inmediatos días posteriores a este incidente lei que Faceboock enviaban notas de ¡felicitación! a esta jóven, estoy de acuerdo en que existen personas anonimas que se hacen noticia de manera repentina para luego volver al anonimato del cual surgieron. Dios quiera que esta jóven puede recuperarse de su desequilibrio el gesto del papa de ocuparse de ella no es noticia pero merece una atención lo mismo que tantas personas que viven en soledad como la protagonista de esta breve historia.
Publicado por: Heston | 05/01/2010 en 06:01 a.m.