Una audiencia privada con Benedicto XVI fue el punto culminante de la primera visita a Roma del nuevo “ministro de asuntos exteriores” del Patriarcado Ortodoxo de Moscú, Hilarion de Volokolamsk. El arzobispo ortodoxo, respondiendo a algunas preguntas de la prensa, hizo una declaraciones que me han parecido particularmente significativas. Aquí va el párrafo:
“Apoyamos al Papa incluso cuando sus valientes declaraciones suscitan reacciones negativas por parte de algunos políticos o personalidades públicas, o son criticadas y a veces malinterpretadas por parte de algunos medios de comunicación. Consideramos que el jefe de la mayor iglesia cristiana no deba estar pendiente de ser políticamente correcto, ni se deba adaptar a la mentalidad dominante o buscar ser aceptado. Creemos, por el contrario, que tenga el deber de testimoniar la verdad. Por tanto, le apoyamos incluso cuando sus palabras encuentran oposición”.
Decía que me han llamado la atención porque declaraciones de ese tipo (y cuesta decirlo, pero es verdad) no las subscribirían todos los obispos católicos. Ese clima de cordialidad y cercanía estaba presente en una entrevista con el arzobispo católico de Moscú, mons. Paolo Pezzi, publicada el domingo pasado en Corriere della Sera (pdf). Según mons. Pezzi, “el milagro [de la unidad] es posible; es más, nunca ha estado tan cerca”. Con esos datos, me parece que conviene estar particularmente atentos a la próxima reunión de diálogo católico-ortodoxa (que tendrá lugar en Chipre el próximo octubre) y a la marcha de los preparativos para la futura celebración de un sínodo pan-ortodoxo (algo que no se consigió realizar en todo el siglo XX).
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[26.X.09] En palabras del cardenal Kasper, la reunión de Chipre se concluyó con un acuerdo sobre el hecho de que el primado del obispo de Roma, en el primer milenio, no fue solo un primado de honor, sino algo más. Definir exactamente ese "algo más, esa forma de autoridad, será tema de las siguientes reuniones.

Despues de leer estas declaraciones pienso que el milagro de la unidad es posible, existen puntos de encuentro que nos unen solo un sectario rechazaría la unidad creo que estamos cada vez más cerca.
Publicado por: Chalrton | 19/09/2009 en 08:07 p.m.
Gracias por avisar... Con estas buenas referencias estaremos todos más atentos.
Publicado por: Angi Burt | 20/09/2009 en 05:35 p.m.
Que buena noticia, es hora de terminar con el Gran Cisma
Publicado por: Rafael Bertinat | 23/09/2009 en 02:42 a.m.
Doy gracias a Dios por esta noticia. Y sigo rezando para que esa valentía y fidelidad al papa y su magisterio, así cómo la trascendental experiencia de ser hermanos en Cristo, por el conocimiento mutuo y el mutuo amor, se extienda, también, entre los distintos movimientos y carismas, obispos, sacerdotes, laicos, ordenes y asociaciones de la Iglesia de Roma.
Publicado por: José A. Pérez de la Serna | 10/10/2009 en 08:09 p.m.
Resulta curioso hablar de "acercamiento" con los ortodoxos al hilo de la reciente decisión para abrir la puerta al sector conservador de la Iglesia de Inglaterra (El progresista le da alergia al vaticano) y presumiblemente del retorno de la Iglesia(cismática)tradicionalista de mons. Lefebvre. Nos e como va a compatibilizar el sentido ecumenico grecortodoxo con el institucionalismo tradicionalista del vaticano.
Yo siempre he pensado que la unidad eclesial debería plantearse desde el respeto a la diversidad de formas de vivir, ver y sentir la religión cristiana.Todos somos hijos de Dios y a veces se nos olvida que Dios no hace distinciones entre sus hijos. Apuesto más por una convivencia respetuosa y pacífica entre las diferentes iglesias, sin que ninguna se imponga a las demás.
Antes de la escisión o cisma de la Iglesia Católica Romana (fue la Iglesia de Roma la que se separó y provocó el cisma) de las iglesias llamadas hoy Ortodoxas todas convivían en paz y los patriarcas se reunían de igual a igual en sínodos, donde trataban (lo siguen haciendo el resto de iglesias cristianas, menos la Católica)asuntos que les eran comunes. Ninguno era el primado de todas las iglesias, sino únicamente de su Iglesia particular. Todo se trataba de comun acuerdo.
Por ello pienso que hoy la Iglesia debería: Estar como miembro de pleno derecho en el Congreso Internacional de las Iglesias (Hoy está como observador únicamente); Plantear cuestiones dentro del marco de la cooperación, coordinación y colaboración con las distintas Iglesias (No imponer sus ideas a los demás, respetar las ideas de los demás); Entender Ecumenismo como unidad en la fe y en las actividades misioneras o pastorales, respetando la diversidad de culturas, instituciones y tradiciones cristianas; no tratar de meter en la Iglesia Católica al resto de Iglesias, es una falta de respeto, una acción monstruosa y una humillación impropia del pensamiento cristiano. Abandonemos de una vez la idea de crear una megaiglesia católica. No y mil veces no. Una sola fe y muchas iglesias unidas en la fe. La Iglesia Católica no es la única iglesia existente y dudo de su caracter de "verdadera" a la luz de su penoso comportamiento "ecumenico".
Publicado por: félix | 26/10/2009 en 02:09 p.m.
Vale, Félix.
Publicado por: Javi | 26/10/2009 en 05:37 p.m.