Es difícil no hablar del terremoto que ha afectado en la madrugada del lunes santo a parte de la región italiana de los Abruzos y que nos despertó con un sobresalto a los que vivimos en Roma. En el momento de escribir estas líneas, el número de fallecidos es de 211. Personalmente, no tengo ninguna experiencia más que contar. Un colega que es, además, blogger amigo y se encontraba en la zona afectada, relata su experiencia de los primeros momentos, aunque es algo que –dice- “
prefiero no describir, ni recordar”.
Según refiere Andrea Tornielli en
Il Giornale, también el Papa se despertó por el temblor. Cuando por la mañana fue informado de la magnitud del desastre, envió un telegrama para expresar su participación en el dolor, garantizar sus oraciones, especialmente por los niños, y animar a los supervivientes y a cuantos trabajan en las tareas de rescate.
Entre tanta desgracia, me ha llamado la atención una pequeña
noticia marginal: según escribe el diario romano
Il Messaggero (link con
recorte en pdf), también el Vaticano envió sus propios medios para colaborar con los trabajos de rescate: tres vehiculos y ocho hombres del Servicio de bomberos vaticano, al mando de un ingeniero, marcharon a primera hora de ayer rumbo a L’Aquila. Están prestando sus servicios en la localidad de Onna, el pueblo más afectado. Desde allí han explicado a
Radio Vaticano el sentido de su presencia:
"Siempre, cuando hay una emergencia, la Santa Sede lleva enseguida su ayuda en nombre del Santo Padre, a través de varias estructuras como Cor Unum, la Caritas. En este caso, me parece que junto a una ayuda material y económica se ha dado también una ayuda profesional, con la presencia de los bomberos expertos en la búsqueda y en la ayuda a las poblaciones que sufren".
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El 1º Domingo de Mayo celebraremos el Día internacional de los Separados - Divorciados en Nueva Unión, y aunque quizás no sea un hecho trascendente ni vaya a cambiar el curso de la historia, queremos compartirlo e invitar a que se sumen.
Quienes vivimos disfrutando de la nueva oportunidad que nos dio la vida, a pesar de no tener acceso a la eucaristía nos sentimos indisolublemente ligados a la Iglesia en virtud de nuestro bautismo y cargamos nuestra cruz en la convicción de la eterna misericordia.
Todas las opiniones son respetables, pero nosotros asumimos las limitaciones que la Iglesia nos impone y seguimos adelante con nuestra fe, viviendo la alegría que nos da la resurrección, con esperanza que quizás algún día, nuestra situación pueda ser considerada de un modo algo diferente.
Mundy
labarca@ymail.com
www.labarcaglobal.blogspot.com
Publicado por: Mundy | 08/04/2009 en 01:31 p.m.