Quien no se contenta es porque no quiere. El diario
L’Unità titula uno de los textos que dedica a la visita del Papa a la zona afectada por el reciente terremoto en Italia con estas palabras: “Pero Ratzinger no consigue ‘calentar’ los corazones en las tiendopolis” (se necesita suscripción). El punto central es el comentario de decepción de dos ancianas que esperaban la bendición del Papa, pero Benedicto XVI –que pasaba en coche- estaba girado hacia el otro lado justo en ese momento... Otro de los testimonios recogidos por la cronista del “diario fundado por Antonio Gramsci” es de otra persona que se queja que la visita del Papa ha bloqueado todo.
Tal vez ese título es el tributo que hay que pagar para no parecer “papistas”. En realidad, la visita ha mostrado el auténtico rostro del Papa, como el mismo diario subraya en otros textos dedicados a encuentro de Benedicto XVI con la gente. Un servicio de seguridad más ligero que de costumbre permitió que ese contacto del Papa con muchos de los afectados fuera más directo.
Vale la pena subrayar que la visita tuvo lugar cuando decidieron los técnicos, una vez resueltos los principales problemas logísticos. Si se hubiera realizado antes, como tal vez deseaban algunos impacientes por "mejorar la imagen del Papa", la presencia de Benedicto XVI hubiera tenido sí, un mayor impacto mediático, pero hubiera servido de poco a la gente, pues habría complicado todavía más las cosas. Me parece a mí que en unas circunstancias en la que no pocos políticos buscaban hacerse la foto entre los escombros, el gesto del Papa muestra que le interesan más las personas que una presunta "popularidad".
Desde luego, no se puede decir que Ratzinger pretenda ser muy popular.
Publicado por: A.B. | 30/04/2009 en 10:01 a.m.
Esa es buena.
Publicado por: dc | 30/04/2009 en 05:34 p.m.