Sin tener otras fuentes, el lector se imagina que el antiguo secretario de tres Papas ha sido acusado de pedofilia y ha tenido que dimitir. El antetítulo especifica que los hechos han ocurrido tras una investigación sobre abusos en la que se ha visto afectada la diócesis. Si uno tiene la paciencia de leer lo que sigue, descubre que el obispo dimitió como consecuencia de las polémicas sobre cómo ha gestionado los casos de “presuntos abusos sexuales sobre menores”. No hay nada de personal, como equívocamente deja entender el título.
Al decir esto, naturalmente, no pretendo quitar un centímetro de importancia a los hechos, a los abusos, en caso de que se confirmen. Lo que digo es que también importa evitar ambigüedades en temas tan delicados. A cada uno lo suyo.

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