En estas semanas hemos leído de todo a propósito del “
error de relaciones públicas” del Vaticano sobre el caso Williamson, el obispo lefebvriano negacionista del Holocausto al que Benedicto XVI levantó la excomunión, junto a los otros tres obispos ordenados ilegítimamente por Lefebvre. Lo que hasta ahora no había leído es lo siguiente: el hecho de que el Papa no supiera que Williamson era negacionista es una
nueva muestra de la falibilidad papal. Lo escribe la especialista en religión del londinense
The Times, Ruth Gledhill, quien por su
background anglicano parece especialmente sensible a la cuestión de la infalibilidad del Papa.
La crónica toma pie del relato de que los obispos italianos “quieren” que durante cuaresma "dejemos de comunicarnos" a través de
Twitter y otros servicios similares. Dicho así, suena muy dramático, pero en realidad la cosa es más sencilla: a algún obispo se le ocurrió, como una nueva expresión del “ayuno” cuaresmal, proponer un uso moderado de esos medios durante ese periodo. Eso es todo. La cronista, sin embargo, no percibe ese matiz y toma pie de eso para decir que, por el contrario, “si el Papa y sus obispos hubieran estado al tanto de los medios de la época moderna, se hubieran enviado sin parar mensajes sobre el obispo Williamson y no hubieran cometido ese catastrófico error –prueba, en caso de que fuera necesario, de la falibilidad papal”.
Es interesante cómo entiende esta periodista (y no es la única) el concepto de infalibilidad papal. Para la doctrina católica, el Papa es infalible cuando declara “ex catedra” que una afirmación que concierne a la fe y a la moral pertenece al depósito de la Revelación. La misma propiedad la poseen los concilios ecuménicos, en unión con el Papa, y las enseñanzas del magisterio ordinario y universal. Sin embargo, el uso de la expresión “infalibilidad” que se hace en esta crónica es equivalente a que “el Papa lo sabe todo”. Puede parecer chistoso, pero esa visión implica considerar a los católicos como una panda de pardillos, pues se creen que su jefe es una especie de Mago Merlín con una bola de cristal.
[La cronista podría haber evitado ese error si hubiera usado los medios de comunicación que más adelante critica al Vaticano de no usar. En la
página web del Vaticano, en efecto, está disponible el "Catecismo de la Iglesia Católica" (nn. 891, 2035) y la "Lumen Gentium", del Vaticano II (n. 25), documentos donde se explica qué quiere decir infalibilidad. El buscador que aparece en la página inicial facilita la localización de los pasajes pertinenes].
Estupenda entrada. Y un comentario final para troncharse. Gracias.
Publicado por: Todoerabueno | 04/03/2009 en 07:06 p.m.
Los medios exageran las críticas al Vaticano. La realidad ya es suficientemente extraña: ¿cómo se puede creer que un ser humano es infalible siquiera en algún momento de su vida? O que una reunión de seres humanos concluya algo infalible. Supongo que lo que subyace es que los medios sí que creen que eso puede suceder... salvo que sea el Vaticano, claro.
Publicado por: A.B. | 05/03/2009 en 11:14 a.m.