Es significativa la crónica que John Allen escribe para el
National Catholic Reporter sobre el
viaje del Papa a África, dominado (entre nosotros) por la polémica del preservativo. Ha sido la historia de dos viajes, afirma, porque una cosa es lo que ha publicado la prensa internacional y otra lo que han experimentado los africanos. Para la primera ha sido el viaje del condón; para los segundos, una celebración del catolicismo africano.
Allen subraya algunas interesantes repercusiones políticas del viaje, especialmente después del fuerte llamamiento del Papa contra la corrupción y abusos de poder... Pero es una historia que la prensa occidental se ha perdido porque estaba demasiado ocupada con el otro tema. De hecho, poco se ha hablado de los problemas que el Papa ha abordado en sus
dieciséis discursos, donde ha animado a luchar contra la pobreza, contra una economía inhumana, en defensa de la dignidad de la mujer, de la educación y el desarrollo. El silencio de los burócratas ha resultado particularmente sonoro (los burócratas de Bruselas o de París, o los del Fondo Monetario Internacional: esos que no representan a nadie y pretenden dar lecciones a pesar de no haber salido nunca de sus despachos).
También Andrea Tornielli usa la
metáfora de los dos viajes. El real, con la impresionante corriente de simpatía que ha suscitado el Papa, y el mediático-virtual: nunca como ahora, escribe, se ha notado tanta diferencia entre ambos viajes. Y pocas veces como ahora, añado yo, ha sido tan útil seguir un evento a través de la Red, que se ha demostrado mucho menos alineada a lo política y aburridamente correcto que muchos medios famosos (que hoy, por desgracia, son una sombra de lo que eran).
Si el papa no hubiera hablado sobre los preservativos no existiria el más minimo interes por su ultima visita a Africa, y no porque esta no tubiese su importancia su mensaje a mujeres, jovenes y personas en general eran un llamado a la esperanza ha abrir sus vidas a Cristo y construir el Reino de Dios nada de esto parece tener valos para la gran prensa.
Publicado por: Pbro Eduardo Santodomingo | 25/03/2009 en 04:28 p.m.