Es difícil juzgar sin tener todos los datos. Pero como el tema es público, hay que limitarse a lo que ha salido en público. Me refiero a un cierto clima “mediático” que se ha creado en las últimas semanas con el que se está amplificando un presunto “caos” del Vaticano, “su pérdida de prestigio”, etc. a propósito de la gestión del “caso Williamson” y del nombramiento (abortado) del sacerdote Gerhard Maria Wagner como obispo auxiliar de Linz, en Austria (quien renunció, antes de la ordenación episcopal, por la polémica que se creó a propósito de unas declaraciones suyas sobre el huracán Katrina como castigo de Dios, etc.). Ha habido errores, pero sería equivocado relacionar lo dos temas o sacar una teoría de dos episodios.
Una cosa es la transparencia, la disponibilidad, el saber que la comunicación juega un papel esencial en las relaciones humanas, también en la Iglesia, etc. Y otra muy distinta es actuar para (supuestamente) quedar bien ante la prensa o (pretender) salir airoso ante la presión “mediática”. Decía que es difícil juzgar sin tener todos los datos, pero esa es la molesta impresión que me han dado algunas actuaciones eclesiásticas de las últimas semanas, en las que unos –más o menos sutilmente- culpaban a otros para quedar bien ante la galería.

Todo indica mala comunicación, y deseos de quedar bien con algunos grupos que como sabemos se complacen en atacar al Santo Padre lo primero debe ser remediado ahora lo segundo es motivo de reflexión para esos Srs. Cardenales que acusan al papa por las declaraciones de tal cual Obispo o Sacerdote. No le hagamos es juego a las manipulaciones mediaticas. Que en Europa la tienen tomada con el Santo Padre.
Publicado por: Pbro. Eduardo Santodomingo | 19/02/2009 en 07:12 p.m.
El equipo del Papa también ha echado la culpa a otros. Lombardi ha responsabilizado a Darío Castrillón. “Sin duda las personas que han gestionado la cuestión no sabían la gravedad de las posiciones de Williamson. Lo cierto es que el Papa las ignoraba”.
Aquí me parece que todos se quitan el muerto de encima. Le gustará al Papa o no, pero al final el responsable es él. No le han elegido sólo para escribir libros.
Publicado por: A.B. | 20/02/2009 en 01:33 p.m.
Si, A.B., el Papa se pasa el día escribiendo novelas...
Publicado por: Olga | 21/02/2009 en 08:28 p.m.