Me refiero a como se ha informado de la actitud del Vaticano ante dos asuntos: la propuesta que Francia presentará en la ONU de despenalización en el mundo del delito de homosexualidad, y la convención de la ONU sobre los derechos de los discapacitados. En el primer caso, la postura de la Santa Sede –manifestada en una entrevista periodística por su representante ante las Naciones Unidas, mons. Celestino Migliore-, se ha visto como una oposición a que se suprima la homosexualidad como delito; es decir, el Vaticano quiere que la homosexualidad sea un delito perseguible por la autoridad civil. En el segundo caso, la renuncia a firmar la convención se ha visto como un rechazo del Vaticano hacia los derechos de los discapacitados.
Antes de continuar, me apresuro a subraya que el Vaticano está a favor de la despenalización del delito de homosexualidad y a favor de los derechos de los discapacitados. Y esto lo han repetido sus representantes por activa y por pasiva. Sobre lo que no está de acuerdo es sobre el modo y la “confección cerrada” en la que se incluyen esas dos sanísimas intenciones, que van acompañadas de otras menos compartibles. Como vige el principio del “todo o nada”, la única alternativa es decir que no, aun subrayando los aspectos positivos que se ven obligados a dejar. De ahí que títulos como el que ilustra este post sean no solo falsos, sino grotescos (L'Unità, 2 de diciembre: "Homosexuales perseguidos: el Vaticano aprueba").

estamos totalmente de acuerdo con el Vaticano
Fundacion Chilena de Hipoterapia
Publicado por: ronald wikins | 23/12/2008 en 05:17 p.m.