La presunta conversión al cristianismo, en el lecho de muerte, de Antonio Gramsci (1891-1937), fundador del Partido Comunista Italiano, ha ocupado numerosas páginas de la prensa italiana en la última semana. En realidad, no existen documentos que certifiquen tal conversión, sino varios relatos -de hace unos decenios- que fueron rememorados por el arzobispo Luigi de Magistris, penitenciero emérito de la Santa Sede, en el curso de la presentación del primer catálogo internacional de estampas de santos.
He hecho una síntesis de esos datos publicados ahora por la prensa, y de otros más antiguos que se han desempolvado en estos días, en este artículo de Aceprensa (se necesita suscripción: aquí está el texto, pdf). Mi conclusión es que, a parte de esos indicios, en realidad, nunca sabremos lo que pasó por el alma de Antonio Gramsci en sus últimos momentos.
Sin embargo, lo que sí parece evidente es que el fundador del Partido Comunista Italiano, que llegaría a ser el más importante de occidente, no era un militante anticlerical. Su actitud ante la religión católica era bastante distinta del radicalismo que hoy se muestra más en boga.

Bueee,
Acá también ha habido políticos incluso ultra comunistas y ultra izquierdistas... que nunca dejaron de peregrinar a la Virgen de Chapi.
La misericordia de Dios es infinita.
Gracias y bendiciones
Publicado por: JORGE | 04/12/2008 en 06:40 p.m.