Descubro con retraso una apostilla que la agencia Reuters hace en una de sus noticias. Se trata de la información sobre la (poco edificante) batalla campal protagonizada hace unas semanas por griegos ortodoxos y armenios en la Santo Sepulcro de Jerusalén. Un episodio realmente bochornoso.
La nota de la agencia explica la situación y añade, para ilustrar al lector, que el Santo Sepulcro es “el lugar en el que muchos creen que está enterrado Jesucristo” y que, por tanto, se trata de “una pieza sagrada para el cristianismo”. La noticia está fechada en Jerusalén.
Me resisto a creer que un periodista que escribe desde Jerusalén no sepa que el Santo Sepulcro es donde estuvo enterrado Jesucristo y donde resucitó al tercer día. Es cierto: afirmar eso tal vez sea comprometer demasiado la independencia del periodista. En ese caso, lo podría haber dicho con ese artificioso afán de objetividad tan típico de la frecuentemente poco objetiva prensa anglosajona: es el lugar donde los cristianos afirman que descansó el cuerpo de Cristo antes de su resurrección.
En todo caso, es importante que el lector sepa que ningún cristiano piensa que el cuerpo de Cristo está enterrado en el Santo Sepulcro. Subrayar eso es ofrecer simplemente información periodística. Documentarse sobre este tema no parece tan complejo...

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