Acabo de salir de una semana full time dedicada a la cobertura periodística del pontificado de Benedicto XVI. Ha sido un seminario profesional, celebrado en Roma, con un número reducido de periodistas (menos de cincuenta), procedentes de diez países. Ya he visto que algunos de los participantes han hablado de esto en sus blogs (por ejemplo, la religion editor de The Times lo menciona a propósito del arte).
A pesar de que he colaborado en su organización, no pretendo resumir aquí los contenidos del seminario “The Church Up Close. Covering Catholicism in the Age of Benedict XVI” (sería muy largo). Lo que me interesa destacar ahora es este dato: existen profesionales del periodismo de medios informativos relevantes (como The New York Times, que también participaba) dispuestos a pagar para oir hablar con cierta profundidad y competencia sobre qué es la Iglesia y cuál es la perspectiva católica en temas que interesan a la sociedad.
Creo sinceramente que esta manifestación de interés profesional en la cobertura informativa de la Iglesia católica es una noticia muy positiva para el periodismo: hay gente que invierte recursos y tiempo en su actualización profesional. El otro aspecto que me ha llamado la atención es que los representantes de la Santa Sede que han participado en unas y otras sesiones eran personas jóvenes, competentes y abiertas a la discusión, la crítica y el diálogo. Una imagen muy lejana del estereotipado “monsignore” rancio...

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