Como muchos otros europeos, nutro una cierta alergia hacia la “Europa de Bruselas”, es decir la Europa meramente burocrática que pretende organizar la vida de los demás según los criterios de una minoría. Es sintomático, en efecto, que cuando se han sometido a votación popular cuestiones importantes sobre el proceso de unificación europea, la respuesta de la gente haya sido contraria a las propuestas de los burócratas de Bruselas. El último caso ha sido Irlanda.
Uno de los aspectos más antipáticos de la “Europa de Bruselas” es el insistente empeño de algunas instituciones comunitarias por ofrecer un modelo de hombre, de familia, de vida, de relaciones, de sociedad... que suele coincidir con lo radical-chic y contraponerse a la visión cristiana. Pero lo más molesto es el carácter coercitivo que suele acompañar la difusión de esas decisiones: todos deben doblegarse a esa visión ideológica de unos cuantos. En nombre de Europa: “lo exige Europa”, se suele decir con no poca dosis de cinismo.
A este tema se refiere la profesora Marta Cartabia, de la Universidad Milano-Bicocca, cuando habla en Il Giornale (11 de junio) del “colonialismo jurisdiccional”: los tribunales europeos están invadiendo con sus sentencias los ámbitos que atañen a las constituciones nacionales. Y esto ocurre especialmente en temas como el derecho de familia, que teóricamente (por el Tratado de Lisboa) quedan fuera de sus competencias, pero entran por la ventana. No sólo en forma de sentencias sino también de normas antidiscriminación (por ejemplo, considerar discriminatorio el hecho de que los homosexuales no puedan casarse o adoptar niños). Tal vez ha llegado el momento de despertar en Europa un sentimiento anticolonialista...

Europa historicamente ha tenido periodos de fuerte presencia de otras religiones. En el campo del cristianismo han surgido infinidad de iglesias distintas en Europa. Hablar de la Europa Cristiana es una falsedad al menos desde la perspectiva histórica profesional. Si se persigue el sueño de una Europa de raices cristianas ¿A que Iglesia le correspondería fijar esas raices: A la católica, a las reformadas o evangelicas, a la iglesia de Inglaterra, a las iglesias ortodoxas, a cual, todas ellas han aportado su granito de arena?
Por otra parte hay estados actuales en Europa que son musulmanes y que aspiran a entrar en la UE como Turquia y Bosnia. ¿Vamos a rechazarlos porque son musulmanes? ¿Con que derecho lo haríamos, si las normas de entrada en la UE son las mismas para todos los estados independientemente de la fe de sus ciudadanos? Si creemos y vamos hacia la construccion europea desde todos los ambitos: Economico, cultural , social. Negar un derecho recogido en la Carta de los derechos humanos, no sólo es ir contra el espiritu europeo, es violentar los cimientos de la democracia que consagra la libertad religiosa y de cultos.
En Europa conviven personas que profesan diferentes creencias y que forman parte de comunidades religiosas diversas. El Pluralismo religioso asegura la convivencia. Precisamente por la falta de pluralismo religioso, unida a otras causas, fueron origen de las grandes guerras europeas a lo largo de la historia.
Publicado por: Felix | 05/09/2008 en 09:26 p.m.
Maestra jubilada todo mi vida fue y es en san nicolas a gladys la conocemos de todo la vida y la verdad que no le creo .aqui en san nicolas hay mucha gente que piensa lo mismo que yo,creo que con al padre perez hay un muy buen negocio..
http://edubloggerargento.ning.com/video/video/show?id=933125%3AVideo%3A54401
Publicado por: Maria Delia Arias Quiroga | 04/11/2008 en 09:23 p.m.