No me esperaba que existiera un premio titulado “Laico del año”. Está promovido por la “Consulta torinese per la laicità nelle istituzioni” y se entrega en el aula magna de la Universidad de Turín. Aquí la expresión “laico” no se refiere a “aquel que no pertenece al clero”, que es su primera acepción (también en italiano), sino a aquel que se inspira en concepciones independientes de la autoridad eclesiástica y de la fe religiosa, por decirlo con el diccionario "Garzanti". Esto se traduce luego con frecuencia –pero no siempre- con una simple palabra: anticlerical.
Pues me entero que ha ganado el premio laico del año (creo que se trata de la primera edición) el profesor Gian Enrico Rusconi, firma habitual del diario La Stampa, en cuyos artículos demuestra que, en su caso, el sinónimo anticlerical tal vez sea bastante atinado. Me pregunto si ahora colgará el diploma de “Laico del año” en la sala de visitas de su despacho con el fin de que tal reconocimiento inspire confianza y seguridad a la gente que vaya a hablar con él, como sucede en las consultas de los dentistas.
Al margen de esa broma maliciosa, me parece encomiable el esfuerzo de algunos por dar consistencia a la “visión laica” del hombre y de la sociedad. Otra manifestación en esa misma dirección es la “Reseña de cine laico” organizada por los mismos promotores del premio (dejo de lado lo aburrido que suena la propuesta, así a secas…). Con tal activismo quizás se procure reagrupar las filas ante los repetidos “cismas laicos” que se observan en nuestro días: una situación que contrasta con la compacta seguridad que se manifestaba hace tan solo unos años en temas tan sensibles como el aborto, por poner un ejemplo.


Estimados amigos:
Me pregunto a esta altura de la película la necesidad de un debate sobre "laicismo" o "visión laica" o "Cisma laico" de la vida. Conozco la versión conocida como "conservadora" o tradicionalista que no concibe el mundo sin que Dios(es decir su presunta Iglesia)sea el centro del universo social y político. Conozco y apoyo también otra visión conocida como "progresista" que concibe el mundo como un conjunto de seres humanos que interactuan entre si y que no todos los seres humanos son cristianos. Por eso se entiende que cada cual es libre de creer y de pertenecer a una determinada entidad o comunidad religiosa conforme sus convicciones personales. Tambien es libre de no pertenecer a ninguna o de no creer. En este ámbito de tolerancia y respeto mutuo plantean la necesidad de separar los asuntos religiosos, aquellos que tienen que ver con la fe, de aquellos otros que no son religiosos y que tienen que ver con la razón.
Una parte de la ICAR apoya la unión de fe y razón con predominio de la fe. otros la separación de fe y razón en igualdad de condiciones. En el primero se aprecia como el Laicismo del Estado se contrapone con las ideas autoritarias o totalitarias de la Iglesia. Es un cancer y hay que eliminarlo.
En Cambio cuando se separa fe y razón, Iglesia y Estado el laicismo es válido para la esfera estatal y la Razón; pero no es válido para la fe e iglesia. Pero esta postura permite tender puentes y crear ámbitos de colaboración sin romper la baraja y sin imponer ideas.
Personalmente soy partidario del estado laico, de la escuela laica y de la total separación Iglesia - Estado. Pero esta separación no significa persecución, ni ataques a la iglesia, al contrario soy partidario de un concordato que mantenga las relaciones bilaterales entre todas las confesiones religiosas y el Estado. Pero sin dar privilegios a una de ellas en concreto.
Creo que el ámbito de la fe es: individuo, familia, parroquia. No es el ámbito público. Creo que es un error tratar de confesionalizar el estado. Las relaciones son siempre mejores con un estado laico. No todos los españoles son católicos, ni todos los católicos censados son tales. Hay más creyentes y no creyentes que no tienen por que pasar por el aro de la confesionalidad del estado. En esto se fundamenta la libertad religiosa y de cultos. En el respeto, en la tolerancia y en la convivencia pacífica.
En España deberíamos librarnos de una vez de los arquetipos ideológicos - Religiosos que pese a popularizarse en los años 30 y 40 hoy no tiene sentido, porque las herencias políticas han dado lugar a ideas y planteamientos políticos muy distintos de aquellos. Debemos acabar con los fantasmas del franquismo y su relación especial con la Iglesia y del comunismo marxista que atacaba a la iglesia. Hoy la derecha mantiene esa relación con la iglesia, pero tiene agenda propia, no se supedita a la doctrina. Hoy la izquierda comunista no ataca a la iglesia, aprende de ella en los sindicatos, la respeta y tolera. Atrás quedaron los quema iglesias anticlericales. Hoy no hay anticlericalismo, sino deseo real de mejorar la iglesia desde perspectivas nuevas.De liberalizarla de ataduras del pasado y de democratizarla favoreciendo la igualdad y la participación.
Publicado por: felix | 08/05/2008 en 08:15 p.m.