Para Benedicto XVI, la función que los medios de comunicación desempeñan hoy en la sociedad no es un aspecto que interesa sólo a los especialistas, sino que es parte integrante de la visión que se ofrece del hombre y de la visión que el hombre tiene de sí mismo. La comunicación, al igual que otros ámbitos como la familia, la vida o la justicia, toca dimensiones esenciales del ser humano y por consiguiente no es indiferente que se entienda y se aplique de un modo o de otro.
Estas ideas están contenidas en el mensaje del Papa para la Jornadas de las Comunicaciones Sociales, difundido el pasado 24 de enero. Aunque buena parte de la prensa que se hizo eco de este texto lo presentó como un ataque del Papa contra la violencia y la vulgaridad en los medios, en realidad el mensaje va más allá y presenta la novedad de fondo de colocar las cuestiones de comunicación social en una dimensión antropológica. “También en el sector de la comunicación social están en juego dimensiones constitutivas del ser humano y su verdad”, afirma el Papa.
En el breve espacio de dos folios y medio, el Papa ofrece algunas ideas, no un tratado. Dice, por ejemplo, que la “más alta vocación de la comunicación social” es “la búsqueda y la presentación de la verdad sobre el hombre”, y que para esa finalidad es preciso utilizar “todos los lenguajes, cada vez más bellos y refinados, de los que los medios disponen”. El Papa no se limita en su mensaje a “condenar” algunos abusos, sino que ofrece elementos de reflexión. Tocará ahora a los profesionales del sector –y no sólo a ellos- desarrollarlos y traducirlos en categorías de debate y acción. (El primer paso es leerlo, cosa que no hizo, como vimos, el buen Oliviero Toscani).


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