“No me puedo creer lo humanas que son las películas últimamente. Unos cuantos de los mejores film de este año, a la vez que rechazan totalmente el egoísmo y narcisismo de los últimos cuarenta años, apuestan por una tranquila y heroica virtud, que consiste en cumplir con tu obligación y poner a los demás por delante de ti”.
Si no procediera de una atenta observadora de las tendencias de Hollywood, donde trabaja desde hace ya unos años, este comentario de Barbara Nicolosi me sonaría solo a expresión de buenos deseos. Pero parece, en efecto, que el cine (un termómetro que suele anticipar lo que luego será un sentir más o menos general) va en esa dirección. O por lo menos, hay nuevas direcciones que van tomando cuerpo. “Naturalmente –añade Nicolosi- hay todavía mucho cinismo sangriento, pero la novedad es que hay también una tendencia contraria”.
“El cinismo parece haberse convertido en un anti-trend en medio de sencillas historias en las que la fe y el amor incondicional de los amigos y la familia son los verdaderos bienes indiscutibles”. Menciona como ejemplo las películas “Waitress”, “Juno”, “August Rush”, “Dan in Real Life” y “Lars and the Real Girl” (que es la que comenta).

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