No sigo mucho el atletismo, pero sé lo suficiente para haber visto cómo Marion Jones ganaba una medalla tras otra, hasta cinco, en las Olimpiadas de Sydney, y para apreciar la belleza y elegancia con que lo hacía. Y después, para seguir sus desaventuras, que concluyeron con la reciente confesión pública de que había mentido y que había ingerido sustancias prohibidas.
No sé si no tenía más remedio que admitir esto. Prefiero no ser cínico y pensar que tal vez tenía otras escapatorias, pero que eligió decir la verdad y pedir públicamente perdón. Según leo a través de GetReligion, la (ex) atleta hizo una declaración escrita en la que admitía su exclusiva responsabilidad, pedía perdón a sus seguidores y anunciaba que se retiraba de su amado deporte.
Pero el texto también decía: “he pedido perdón a Dios todopoderoso...”., como informa –por ejemplo- The Sydney Morning Herald. Curiosamente, esa frase no la recoge ningún diario europeo de los que he leído (El Mundo, Marca, La Vanguardia, Corriere della Sera). No quiero dar más importancia que la que tiene a esa omisión, pero me intriga saber las razones por las que no la mencionan, pues a mi me parece periodísticamente relevante.


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