El periodista Magdi Allam, experto en cuestiones árabes y musulmanas en Corriere della Sera, y él mismo de religión musulmana, ha lanzado hoy desde la páginas de este diario una propuesta: convocar una manifestación en Roma, el próximo 30 de junio, en defensa de los cristianos perseguidos en el mundo musulmán. No sé qué acogida tendrá esta idea (temo que poca, ojalá me equivoque). En todo caso, es una llamada de atención para salir de la indiferencia.
“Salvemos a los cristianos de Oriente Medio. Estamos asistiendo de un modo inaceptablemente pávido e irresponsable a la persecución y al éxodo masivo de centenares de miles de cristianos, que son los verdaderos autóctonos de la región”, escribe. Y enumera cómo están las cosas no sólo en las orillas del Mediterráneo, sino también en Irak, Sudán y otros países.
La amargura de la soledad fue expresada por el obispo auxiliar de Bagdad, Shlemon Warduni, en unas declaraciones recogidas por Avvenire: “los cristianos no están haciendo nada, mientras aquí se muere, se sufren secuestros, se obliga a la conversión al islam, a pagar para tener protección o a ceder a las propias hijas a delincuentes para evitar represalias o tener que emigrar, dejando el trabajo de una vida. De Estados Unidos y Europa, sólo silencio. Nadie nos ha mostrado solidaridad cuando fue asesinado el sacerdote Ragheed Ganni. Sólo el Papa nos ha enviado un telegrama y ha alzado su voz para hacer conocer la tragedia de los cristianos iraquíes”.
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[Actualización, 20 de junio]: la convocatoria ha encontrado cierto eco. La manifestación se celebrará el 4 de julio en la plaza de los Santos Apóstoles de Roma.


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