Varios cientos de miles de italianos se concentraron el sábado 12 de mayo en la plaza de san Juan, tradicional escenario romano de las reivindicaciones sindicales, en una insólita manifestación bajo el lema “Más Familia”. Fue el punto culminante y festivo de varios meses de polémicas, políticas y mediáticas, desencadenadas cuando el gobierno presentó un proyecto de ley sobre las parejas de hecho.
El “Family Day” (en inglés) fue convocado por organizaciones de la sociedad civil, al margen de los partidos políticos. Aunque la iniciativa surgió en el ámbito de las asociaciones católicas, sus promotores supieron presentar una convocatoria que iba más allá de las fronteras confesionales. Una de las ideas de fondo de la movilización fue precisamente que la promoción de la familia no es algo confesional, ni tampoco de derechas o de izquierdas.
La manifestación fue todo un éxito popular, a pesar de martilleante campaña de algunos medios por presentarla como una iniciativa clerical. Un ejemplo entre muchos es el titular de L’Unità del 11 de mayo (ver gráfico): “Curas y monjas en la calle, ni tan siquiera en el ‘48” [cuando la Iglesia se movilizó para impedir la victoria del Partido Comunista]. En realidad, curas y monjas se vieron pocos...
La movilización ya ha conseguido al menos un efecto: introducir en la agenda política la conciencia de que Italia es uno de los farolillos rojos de Europa en políticas sociales sobre la familia, que en muchos casos resultan incluso penalizadas. En el plano cultural, se ha puesto sobre el tapete que existe una “fuerza tranquila” anticonformista, de muchos millones de personas, que apuesta por el sentido común –por el dato natural de lo que es una familia- y deja de lado el lugar común de cierta cultura dominante.
(Queda como anécdota una contra-manifestación paralela organizada en otra zona de Roma por el Partido Radical, los Verdes, Refundación Comunista y otros grupos políticos. Según Corriere della Sera, la manifestación se tuvo que retrasar, pues a la hora prevista para el inicio la zona estaba más poblada de turistas que de manifestantes).

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