Esta mañana se celebraron en la Basílica de san Anselmo de Roma los funerales por Orazio Petrosillo, el corresponsal en el Vaticano del diario romano Il Messaggero. Orazio falleció el pasado día once, como consecuencia de un ictus que padeció en julio del año pasado, mientras cubria la información de la estancia de Benedicto XVI en el Valle de Aosta.
Por desgracia, las clases me impidieron ir al funeral, pero no quiero dejar pasar la ocasión de recordar aquí a un colega bueno, en el sentido más pleno de la palabra. Luigi Accattoli, “vaticanista” del Corriere della Sera, lo recuerda en su blog como un amigo exuberante, con una increible capacidad de trabajo y siempre disponible.
Desde luego, su pasión por el periodismo era contagiosa y también sus deseos de saber y comprender, cada vez mejor, los temas de los que trataba (algo que le llevó en los últimos años a empezar la tesis doctoral en teología). Junto a la oración, el recuerdo de un profesional cabal.

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