Giovanni Sartori es un conocido politólogo, experto en sistemas electorales, que a sus 84 años parece que no le importa decir lo que de verdad piensa. Y lo que piensa es realmente sorprendente en un teórico de la democracia liberal: el gobierno chino debe usar los “medios coercitivos” para controlar los nacimientos.
“La coerción”, subraya, por si no hubiera quedado suficientemente claro. “Medidas más severas, aumentar las multas, si no son suficientes, en una cantidad proporcional a la renta. Y aumentar los controles”. En esas declaraciones, que publica el diario La Stampa del 14 de mayo (no disponible on line), explica que como los nacimientos proceden en su mayor parte de la China rural, donde el nivel de educación es muy bajo, “es más pragmático imaginar la coerción”.
De momento, no he visto reacciones a tales declaraciones, que no sé cómo calificar: ¿racistas, nazistas, maoístas...? Tal vez simplemente paranoicas, dicho con todo el respeto hacia el profesor. Tal vez porque sabe mucho de sistemas electorales, quizás Sartori ha terminado pensando que las personas (los demás) son también simples números. El teórico de la democracia liberal parece que hace ahora apología de la dictadura, sentado cómodamente en su apartamento de Manhattan. Deseo que sean sólo achaques de la edad.


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