En un texto publicado hoy por The Times se vuelve a especular sobre la posible entrada de Tony Blair en la Iglesia católica, un tema que aparece con cierta periodicidad en la prensa británica desde hace unos diez años. A pesar de que la crónica está firmada por tres periodistas, la información real es más bien escasa.
Los autores dicen que “recibir a Mr. Blair en su redil sería un triunfo para la Iglesia católica, que especialmente en las últimas dos décadas ha recobrado su autoconfianza, tras los siglos de persecución que siguieron a la Reforma”. Pero lo que me ha llamado la atención es lo que dice una fuente (anónima): que Blair es un católico “de deseo” y que no necesita una conversión formal. Añade, concretamente, que es “un católico ecuménico. Un católico liberal. Y en cuanto a su vida privada, un católico romano”.
Entiendo que se use la expresión “católico romano” como distinción del “anglo católico”, perteneciente a la Iglesia alta dentro del anglicanismo, tradicionalmente más cercana a Roma. Pero en el contexto en el que se usa aquí da la impresión de que existen como tres grados: el “católico ecuménico” (no sé lo que significa), el “católico liberal” (supongo que gente que discrepa sobre algunas enseñanzas del Magisterio, especialmente en el ámbito de la vida pública) y el “católico romano” (que sería el católico full time). No tenía idea de la existencia de estas distinciones, que hasta ahora me parecían reservadas a los tipos de cerveza, o incluso a la "Coca-Cola".


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