Benedicto XVI inaugurará el próximo 13 de mayo la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se celebrará en el Santuario de Nuestra Señora de La Aparecida (patrona de Brasil), situado a 160 kilómetros de San Pablo (Brasil). La reunión, que contará con 266 participantes, entre delegados y peritos, marcará las líneas generales de la acción de la Iglesia en el subcontinente americano, donde viven casi la mitad de los católicos del mundo.
La Conferencia tiene como título “Discípulos y misioneros de Jesucristo. Para que nuestros pueblos en Él tenga vida”. Al título se le añade una cita del evangelio de San Juan, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. El Papa quiso añadir al título que le propusieron dos palabras: “en Él”, para subrayar que el futuro de la Iglesia en América Latina reside en la unión personal de cada uno de los fieles con Jesucristo.
Aunque hay señales positivas, como el crecimiento del número de seminaristas en varios países, en los últimos años ha habido, sin embargo, una disminución de la población católica del diez por ciento. En el documento que se redactó para preparar la asamblea, que es una síntesis de las aportaciones recibidas de las conferencias episcopales, se insiste mucho en la importancia de la catequesis. Distintas personas que participarán en la reunión coinciden en señalar que la solución a los problemas no es sociológica ni de “tácticas de evangelización”, sino de vida cristiana. Cabe esperar, por tanto, una Conferencia marcada por una perpectiva pastoral, que incidirá sin duda en la vida social (presencia de los católicos en la vida pública, políticas sociales de inspiración cristiana, etc.).
En los días que preceden a la Conferencia, estoy convencido de que seremos testigos de la extraordinaria acogida que tendrá Benedicto XVI, que destruirá el estereotipo de que el pueblo latinoamericano no “conecta” con un Papa “intelectual”.
Los comentarios de arriba proceden de una entrevista que hice para Aceprensa a uno de los peritos que participan en la Conferencia, el profesor argentino Mariano Fazio.


Estimados amigos: Aunque he estado fuera en tierras de Santiago de Compostela, he estado atento a los medios de comunicación para ver como transcurría la visita papal a Brasil. Me entristece ver como el Papa desde su posición ataca o al menos minusvalora la importancia que ha tenido o tiene en América Latina la actividad misionera y evangélica de los llamados "Teólogos de la Liberación",muchos de ellos apartados o amonestados por sus escritos y palabras (Sobrino, Casaldiga, Boff, Kung).
Cierto es que ni este papa ni el anterior tenían mucha simpatía a este "colectivo" de teólogos y han tratado siempre de callarlos o silenciarlos. Lo mismo le ha pasado a los franciscanos entre otros amonestados por la curia pontificia. Da la impresion que la Iglesia proyecta la imagen de no querer hacer de la opcion por los pobres su bandera.
La opción por los pobres y marginados implica que el sacerdote, el obispo o el simple laico cristiano se integren plenamente en la sociedad donde van a actuar. Implica que debe haber un dialogo para captar las verdaderas necesidades y encontrar juntos, evangelizadores y evangelizados, una solución duradera. Es un trabajo conjunto y transversal en cuanto a su organización y actividades; es un trabajo en equipo en torno a un proyecto concreto.
Por ello el despojarse de aquello que estorba o es un obstaculo debería ser legítimo y lícito dado que el objetivo no es otro que mejorar las condiciones de estas personas siguiendo la luz y ejemplo de los apóstoles en el evangelio y guiados por el espíritu santo.
La flexibilidad en el canon romano o en las ceremonias, especialmente la eucaristía, son instrumentos para evangelizar, no debe ser confundido con el relativismo ni con la falta de fe, como se suele asegurar desde el Vaticano y desde algunos sectores eclesiales. La Evangelización no es imposición, ni es considerar que el evangelizado deba ser tutelado o considerado inferior o menor de edad que el evangelizador.
La Fe sin obras está muerta y sin Fe no puede haber obras. Son dos caras de la misma moneda que el cristiano debería ver de forma natural y equilibrada. La evangelización es todo: Conocimiento de Dios y ayuda a pie de calle. Una cosa no quita la otra. No se deja de hacer teología porque un cura u obispo vista de paisano, o las ceremonias mezclen las tradiciones locales con el canon eucarístico romano. No se trata de imponer una fe, sino de crear el espacio necesario para que se viva esa fe desde la vocación personal,social o comunitaria.
Publicado por: felix | 12/05/2007 en 01:56 p.m.
Yo he oido a Kung en Radio Canada. Y me da la sensación de que tiene argumentos, incluso ideas para reflexionar, pero relativiza en sus conclusiones.
Publicado por: Rafael | 14/05/2007 en 12:19 a.m.
Estimado Rafael:
He leido mucho y seguido la andadura de H. Kung durante algunos años. No me parece que su visión peque de relativismo dado que - aunque la flexibilidad conlleve relajación de normas - no hay malicia en ello; al contrario es un instrumento más para conseguir un fin, el fin de evangelizar, de acompañar al evangelizado en su mundo, partiendo desde sus ideas primigenias. Es un acompañanmiento al modo de Emaus.
Es quizás una cuestión de metodología menos ortodoxa que en Europa. Somos especialmente institucionalistas y normalistas, fruto de la herencia romana civilizadora. Somos cada vez más institución y menos comunidad. El pensamiento nuestro es predominántemente urbano, como nuestro lenguaje, pero quizás en otras zonas del globo el pensamiento es mas rural, mas personalista en sus relaciones, más improvisado, menos controlador. Quizás debamos buscar otras metodologías. La de teología de la liberación, con sus virtudes o defectos,puede ser una de ellas. No digo con ello que no pueda haber otras, pero esta es otra opción que puede tenerse en cuenta.
Me gusta de Kung su pensamiento y su forma de entender o vivir el cristianismo. Lo veo muy cercano al Evangelio, a la persona de Jesús de Nazaret (sin cuestionar en absoluto su divinidad). Lo veo más como un acercamiento a una hermandad cristiana,a la idea de congregación o de comunidad que se reune en asamblea para decidir juntos sobre los asuntos que les conciernen; es un acercamiento hacia una forma de vida, más que a una participación o "militancia" en una iglesia concreta. Es un pensamiento positivo centrado en el amor fraterno y en la idea de servicio.
Lo que ocurre es que a veces la guerra de audiencias y el auge del sensacionalismo suelen condenar antes de juzgar con garantías, generando estados de opinión a favor o en contra. y en ese debate la teología de la liberación ha sufrido varias andanadas en contra por parte de otros teólogos que tienen otros planteamientos sobre el cristianismo.
Le recomiendo la lectura de: "la Iglesia Católica" de H.Kung en la editorial Mondadori (España) es un buen libro, ameno y que hace pensar y reflexionar.
Publicado por: felix | 14/05/2007 en 07:48 p.m.