Miles de personas se han bautizado en China durante la vigilia pascual, según informa AsiaNews (italiano - inglés). Lo llamativo del caso, añade la agencia, es que “la ola de conversiones al catolicismo es tal que las comunidades cristianas tienen dificultades para encontrar suficientes madrinas y padrinos para acompañar a los catecúmenos. En la capital es ya casi una tradición que una misma persona haga de madrina o padrino a decenas de bautizados”.
Y a la espera de la carta que el Papa dirigirá dentro de unos días a los católicos chinos, las autoridades políticas continúan obstaculizando la libertad religiosa. Según datos de AsiaNews, en la actualidad se desconoce el paradero de al menos diecisiete obispos “clandestinos” (no reconocidos por la Asociación Patriótica de los Católicos Chinos, el organismo paraestatal encargado de controlar a la Iglesia). Se tienen también datos de veinte sacerdotes arrestados.
Parece ser que la Santa Sede, como gesto de cortesía, enviará la carta del Papa a las autoridades políticas con algún día de antelación, antes de difundirla entre los católicos. Según Bernardo Cervellera, director de AsiaNews, el mensaje del Papa subrayará que la Iglesia en China es una y en su mayor parte fiel al Sucesor de Pedro. El mensaje mostrará indirectamente “el fracaso de la política china, que durante 60 años de comunismo ha intentado suprimir las religiones, sofocarlas o dividirlas”. La vitalidad del catolicismo es tal que en algunas diócesis la media de edad de los sacerdotes ronda los 35 años.


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