El diario italiano La Repubblica ofrecía en primera página un artículo con un título inquietante: “Yo, procesado por la Iglesia por mi libro sobre Jesús”. Está firmado por un periodista del mismo periódico romano, coautor de un libro sobre Jesucristo, que se está vendiendo bien. En paginas interiores, hay una información sobre el mismo tema: “Best seller religiosos, la ‘condena’ vaticana”.
Al igual que otros lectores, imaginaba encontrarme con el relato de un proceso inquisitorial. Sin embargo, resulta que el “proceso” y la “condena” se refieren a un simposio organizado por el Vicariato de Roma y dedicado a algunos textos recientes sobre Jesucristo, entre los que figuraba el del periodista. Las palabras más duras de los conferenciantes fueron estas: “no queremos entrar en polémicas, sino solo reflexionar, interrogarnos y profundizar nuestro conocimiento de las raíces cristianas”. No se quemó ningún libro ni tan siquiera se dijo que ese libro –que ofrece una visión muy parcial de Jesucristo- no debía de haberse publicado...
Da la impresión de que el autor está casi decepcionado de que no se le atacara violentamente. A pesar se eso, el diario no renuncia a un título efectista, que al final es lo único que ve buena parte de los lectores, que acaban relacionando los términos “Iglesia” y “Vaticano” con “proceso” y “condena”. No sé si se trata de un exceso de susceptibilidad o de simple publicidad. En todo caso, cuando uno escribe un libro con pretensiones científicas, lo menos que cabe esperar es que sea capaz de confrontarse con las críticas, y no escurrir el bulto bajo el manto de la (supuesta) persecución.


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