La estrategia comunicativa de los militantes homosexuales (es decir, de los que utilizan la homosexualidad como ideología) es transparente. Incluso hay libros de los propios activistas que la explican. Uno de los más famosos es “After the ball”, de Marshall Kirk y Hunter Madsen, un verdadero “manual de instrucciones” para la campaña de “persuasión pública” y “social marketing” que la causa gay está promoviendo en todo el mundo.
Fruto de esa estrategia es la importancia que se da a educar ya desde niños no simplemente contra la discriminación, sino a favor de la admiración de la homosexualidad como modelo de vida. Para ello son insustituibles los cuentos y los relatos infantiles. De una de estas iniciativas informaba hace dos días The Observer. Se trata de una “prueba piloto” dirigida a niños de cuatro a once años, en la que participan catorce escuelas británicas. Está apoyada por sindicatos de profesores y financiada por el gobierno. Entre los cuentos figura “King & King”, cuya trama es ésta: “una reina quiere que su hijo se case y se convierta en rey. Organiza las cosas para presentarle a muchas princesas, pero él no se enamora de ninguna. Al final, es el hermano de una de las princesas quien le atrae. El príncipe se casa con él y se convierten en dos reyes”.
“Mi especialidad es literatura infantil y sé bien lo potente que es a la hora de conformar los valores sociales y el desarrollo emocional”, afirma una de las promotoras del proyecto. Y así es. Con la cobertura de promover la igualdad y la no discriminación, una minoría militante está imponiendo sus puntos de vista a toda una sociedad. A quien se le ocurra criticarlo será tachado de homófobo o racista, y como nadie quiere aparecer como homófobo ni racista, muchos no hablan ni protestan. Y así se cumple a la letra la profecía de Marshall Kirk y Hunter Madsen. (En el caso que nos ocupa, al menos, sí se han levantado algunas voces críticas).


Quisiera saber si desde el punto de vista mediático, ¿habrán ganado estos militantes? O sea, ¿cómo se responde a esta ideología sin ser acusado de homofobia? Recurir a la verdad bíblica no les convencerá. El Papa Paulo VI lo anticipaba, y ahora nos enfrentamos a las consecuencias. En vez de leer de los dos reyes, habrá que leer Humanae Vitae una vez más (si no por la primera).
Publicado por: JEC | 14/03/2007 en 04:49 a.m.
No creo que hayan ganado los militantes, aunque es cierto que han conseguido imponerse en muchos ámbitos. En todo caso, está claro que se puede respetar a las personas y al mismo tiempo revelarse contra las estrategias de unos activistas. No se me puede negar el derecho a la libertad de expresión y de pensamiento, que no ofende a nadie. Tengo derecho a mostrar mi inconformismo a propósito de un modelo de sociedad con el que no estoy de acuerdo. Sería una manifestación de intolerancia llamarme homófobo o racista por eso.
Publicado por: dc | 15/03/2007 en 05:35 p.m.