“¿Derecho natural? Qué derecho natural... yo reconozco sólo el derecho positivo, el que está reconocido por la autoridad del Estado”. La frase –o una similar- la pronunció hace unos días un presentador de televisión italiano durante un debate. De ese episodio parte Salvatore Carrubba para comentar en Il Sole 24 Ore (se requiere suscripción) que es precisamente la convicción de que existen derechos innatos inviolables –derecho natural- lo que permite luchar contra todo abuso de poder. Incluso lo que justifica la muerte del tirano.
El derecho natural siempre ha sido bien visto por la Iglesia, pero comenta Carrubba que también autores ajenos a esa visión jurídica han señalado su importancia. Reproduce concretamente una larga cita de Norberto Bobbio (clicar en “Continuar leyendo...” para verla completa), donde subraya que el presupuesto filosófico del Estado liberal -en contraposición al Estado absoluto- es precisamente esa doctrina iusnaturalista (por si hiciera falta, recuerdo que el pensador italiano era agnóstico y políticamente de izquierdas).
No es, por tanto, una cuestión simplemente académica: “reconocer sólo el derecho positivo significa de hecho entregar al Estado que legisla un arma inexorable (...). De ahí que el derecho natural volviera a estar en auge después de la guerra mundial, en reacción a los horrores del totalitarismo”. Carrubba menciona a otro jurista liberal italiano, Carlo Antoni, que denunciaba el peligro de la producción legislativa bajo la influencia de la ideología: la libertad del liberal –decía- no es la libertad del libertino, pues su premisa es la idea de esa esencia común.
Mi conclusión es que cuando Benedicto XVI habla de cuestiones “no negociables” (por ejemplo, en la exhortación apostólica "Sacramentum caritatis", n. 83), se está refiriendo precisamente a eso. Se trata de una salvaguardia contra la prepotencia de un poder que piensa que la fuente del derecho reside en su propia fuerza (coactiva o mediática). Algunos que dicen amar la libertad parece que no se han enterado.
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Cita de Norberto Bobbio (un poco compleja, pero se entiende bien):
“el presupuesto filosófico del Estado liberal, entendido como Estado limitado, en contraposición al Estado absoluto, es la doctrina de los derechos del hombre elaborada por la escuela del derecho natural (o iusnaturalismo): la doctrina según la cual el hombre, todos los hombres sin discriminación, tienen por naturaleza –y, por tanto, independientemente de su voluntad, y mucho menos de la voluntad de pocos o de uno solo- algunos derechos fundamentales, como el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad, a la felicidad, que el Estado –o más concretamente, quienes en un momento dado detentan el poder legítimo de ejercer la fuerza para obtener la obediencia a sus órdenes- deben respetar, no invadiéndolos, y garantizar en relación a una posible invasión por parte de otros”.


Pues a mi me parece que este señor Bobbio está haciendo unos equilibrismos increibles. El estado liberal es totalmente ajeno al iusnaturalismo desde el momento en que de modo efectivo no cree en esos derechos fundamentales, por mucho que diga hacerlo. El ejemplo del aborto y la eutanasia es bien claro. Al final todo se deja al arbitrio de la mayoría que es el nuevo poder absoluto. Por lo demás, Carubba debería entender ya a estas alturas que las guerras mundiales (particularmente la segunda) son precisamente los monstruos que genera el liberalismo, donde por no atenerse a trascendencia ninguna (los derechos del hombre no sirven para nada si los hombres no nos consideramos hermanos por venir del mismo Padre) al final el imperio de la mayoría acaba en el imperio del más fuerte.
Verdaderamente me pone enfermo, Diego, que el liberalismo (que no tiene nada que ver con libertad aunque se apropiara del nombre) quiera apropiarse ya hasta del iusnaturalismo.
Publicado por: embajador | 16/03/2007 en 06:58 p.m.
Me parece que cuando el Papa habla de "cuestiones no negociables" más que al derecho natural se refiere a las "líneas rojas" más allá de las cuales resulta imposible convivir. Los católicos han ido progresivamente cediendo en aras de la convivencia en muchas cuestiones, pero se llega a extremos absurdos en los que se cede en cuestiones gravísimas y ni siquiera se obtienen contrapartidas. Es como cuando un padre desesperado con su hijo y viendo que la situación se le escapa de la mano le pone unas mínimas condiciones (no llegar borracho a casa, aprobar alguna asignatura,...) para que sea posible la convivencia familiar.
Creo que el derecho natural -sin llegar al maximalismo- tendría un contenido más amplio y a él se refiere el Papa cuando insiste en la relación entre la fe y la razón. Intentar llegar racionalmente a unos valores compartidos entre personas que profesan creencias distintas, huyendo tanto del fanatismo como de la libertad entendida en el sentido liberal (escindida de la razón y de toda objetividad).
En conclusión, todas las cuestiones innegociables pertenecerían al derecho natural pero no lo agotarían.
Publicado por: Apeles | 17/03/2007 en 02:36 a.m.
Efectivamente, las cuestiones "no negociables" no agotan el derecho natural, aunque forman parte de él. Un derecho natural que -aparte de la visión tomista- también ha interesado a otras escuelas de pensamiento, si bien con fundamentaciones distintas. Sobre Bobbio, es emblemática su oposición pública al aborto (lo que le causó "problemas de imagen"). Cuando falleció, muchos recordaron una famosa entrevista en "Corriere della Sera" (8 de mayo de 1981) en la que afirmó su sorpresa de que los "laicos" dejaran a los creyentes "el privilegio y el honor de afirmar que no se debe matar" (El texto completo de la entrevista está en: http://www.geocities.com/centrotobagi/avvenire5.html ). A lo que voy es que hay gente que se ha indignado por que el Papa hable de cuestiones "no negociables". De un modo u otro, ese ha sido el fundamento de los sistemas políticos no totalitarios. Y así nos lo recuerdan muchos pensadores: no es, por tanto, una visión "confesional"...
Publicado por: dc | 19/03/2007 en 05:15 p.m.
Sin entrar en Teología Dogmática, tiendo a pensar que la noción de "no negociables" usada por S.S. el Papa Benedicto tiene más que ver con los aspectos valóricos centrales de la Revelación Católica. Ahora bien, como, desde el punto de vista de la Gnoseología, la Fe es un saber más elevado que la pura Razón, y que de conformidad con la tesis tomasiana de la subordinación de la Filosofía a la Teología (a propósito de los Averroistas Latinos de la U. de Paris en 1271), efectivamente la nocion de "ius naturale" (dikaion physikon) se encuentra incorporada en esta cuestión. Luego, tengase presente que en el origen de la Ley Natural del Angélico, esta tiene su origen en una sentencia paulina de la carta a los romanos (claro está entonces, como el Santo Aquinatense desarrolla, en clave teologica, dicho asunto en el comentario a la Carta a los Romanos). Pues bien, al decir no negociables, debieramos pensar en valores de origen sobrenatural (como los del Evangelio), que, ciertamente, van a venir sustentar el iusnaturalismo clasico.
Publicado por: Sebastián Contreras A. | 14/06/2007 en 11:39 p.m.