Apenas unos minutos después de la presentación de la exhortación apostólica “Sacramentum caritatis”, ya se podían leer en las agencias de prensa comentarios sobre el documento por parte de algunos políticos italianos. Era evidente que ninguno había leído el texto (de 131 páginas), de modo que esos comentarios aparecían más bien como una nueva manifestación de un peculiar “efecto Pavlov”. En este caso, se situaron las palabras del Papa en el contexto de la polémica italiana sobre un proyecto de ley relativo a las llamadas uniones de hecho.
El motivo era la alusión que el Papa hace en este documento, dedicado a la eucaristía, a lo que denomina ”coherencia eucarística”: la fe no es sólo un hecho privado, sino que se debe expresar también a la hora de tomar decisiones. El Papa añade en este contexto que los políticos y legisladores católicos, “conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana”. (Ver la cita completa en la segunda parte de este post).
Es dificil admitir que esas palabras supongan “una atentado a la laicidad del Estado” (como dice L’Unità). El Papa no pide que el Estado promulgue una ley que prohiba comer carne los viernes de cuaresma... El Pais, por su parte, sintetiza en el títular que “El Papa llama a los obispos a la lucha ideológica”. Pero lo que hace Benedicto XVI es recordar a los políticos católicos su deber de no transigir ante cuestiones que afectan a la dignidad humana. Es decir, cuestiones no confesionales como la defensa de la vida o el matrimonio entre hombre y mujer... Otra cosa es que algunos partidos políticos –huérfanos de ideales- hayan asumido la negación sistemática de esos principios de civilización como programa político. Eso sí que es una batalla ideológica.
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Coherencia eucarística
83. Es importante notar lo que los Padres sinodales han denominado coherencia eucarística, a la cual está llamada objetivamente nuestra vida. En efecto, el culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe. Obviamente, esto vale para todos los bautizados, pero tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas.(230) Estos valores no son negociables. Así pues, los políticos y los legisladores católicos, conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana.(231) Esto tiene además una relación objetiva con la Eucaristía (cf. 1 Co 11,27-29). Los Obispos han de llamar constantemente la atención sobre estos valores. Ello es parte de su responsabilidad para con la grey que se les ha confiado. (232)


La verdad es que todo esto dice muy poco en favor de la profesionalidad en los medios de comunicación. Las informaciones, al menos lo que yo he leído/oído por ahí, son sesgadas, tendenciosas y hasta, creo, malintencionadas.
De lo que los titulares y artículos dicen, al texto de la exhortación, hay tan, tan largo trecho que yo me pregunto si no se les caerá la cara de verguenza...
Publicado por: rmr | 14/03/2007 en 02:26 p.m.
Demasiado corta y pega... Mucha información rápida, y poca sabiduría."Ya es hora de desacostumbrarse a sobreestimar la filosofía y por ende pedirle más de lo que puede dar. En la actual precariedad del mundo es necesaria menos filosofía, pero una atención mucho mayor al pensar, menos literatura, pero mucho mayor cuidado de la letra".
Martin Heidegger, Brief über den Humanismus (1947)
Publicado por: Claudio | 14/03/2007 en 04:05 p.m.
Como en todas las profesiones, también en la prensa hay buenos y malos profesionales. En la medida de lo posible, procuro hacerme eco de los buenos ejemplos, de gente que no se limita a cortar y pegar... y que piensa con su propia cabeza.
Publicado por: dc | 15/03/2007 en 05:22 p.m.