Giacomo Galeazzi escribe en La Stampa (22 de febrero) un texto que se podría convertir en un buen ejemplo de periodismo irresponsable, digno de ser estudiado en las facultades de comunicación. Reproduce las acusaciones contra el cardenal Stanislao Dziwisz (el que fuera secretario de Juan Pablo II y ahora arzobispo de Cracovia), lanzadas el mes pasado por el diario regional polaco Glos Wielkopolski. En Polonia, esas acusaciones fueron duramente criticadas por el resto de la prensa como clamorosa muestra de falta de profesionalidad. Y fueron olvidadas el mismo día. Ahora, el diario turinés las presenta de nuevo, con llamada en primera página y amplio espacio interno. Naturalmente, ni tan siquiera menciona que se trata de un amplio (y triste) plagio, con algún añadido.
La Stampa titula en primera página: “’Don Stanislao cubrió a los pedófilos’”. Lo escribe entrecomillado, como si citara a alguien que lanza tan grave acusación. En páginas interiores titula: “El secreto de Stanislao” y como subtítulo: “El cardenal acusado de haber callado los abusos sexuales de los sacerdotes polacos”. El problema es que si se lee el texto, se repite lo de que “es acusado”, pero no se dice por quién, dónde, cuándo, y de qué exactamente. Todo el texto es una colección de “sería”, “habría”, “resultaría”... tan abundante que harían enrojecer a cualquier estudiante de primero de periodismo.
El ansia de “scoop” de un periodista para ganarse el prestigio dentro del propio periódico no es un buen consejero. La credibilidad no se consigue con fuegos artificiales, aunque parezcan rentables a corto plazo. Pero como la actividad periodística es una actividad compartida, llama la atención que un texto así haya superado los filtros profesionales que se suponen existen en un diario de la seriedad de La Stampa. Si una acusación similar se hubiera lanzado contra el director de una empresa, temo que ya tendrían a los abogados llamando a la puerta. (Tal vez La Stampa ya se avergüenza, pues me ha resultado imposible conseguir el link al artículo original).
[Actualización, 27 de febrero] En realidad, el link ya está disponible aquí (gracias, Giovanni), asi que nada de arrepentimientos.


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