
Las autoridades locales japonesas van a proponer a la UNESCO que los templos católicos de la región de Nagasaki sean declarados patrimonio de la humanidad. Los promotores de la iniciativa ha elegido 49 de las más de 140 iglesias de la provincia. Leo esto en un reportaje publicado por Il Sole 24 Ore (3 de enero; no disponible on line), que ofrece algunos datos de gran interés sobre la increíble historia de los católicos japoneses, de la que esos templos forman parte.
San Francisco Javier llegó a Japón en 1549. Casi cuarenta años más tarde –en 1587-, el cristianismo se proscribió en el país (la prohibición total se aplicó a partir de 1612). La ola de persecución culminó en 1637 con la masacre de casi cuarenta mil personas. Hubo que esperar más de dos siglos para que se empezaran a reconstruir las iglesias. Escribe el periodista Stefano Carrer: “Occidente se conmovió con la noticia de que, el 29 de diciembre de 1864, tras la reconstrucción de la primera iglesia de Nagasaki, algunos japoneses se presentaron al misionero francés Bernard Petitjean, preguntándole si era el representante de la religión prohibida, practicada por ellos a escondidas de generación en generación, siguiendo las enseñanzas de sus antepasados”.
La prohibición al cristianismo se levantó definitivamente en 1873. A partir de entonces se construyeron de nuevo iglesias y en muchas de ellas participó el conocido arquitecto Yosuke Tetsukawa (1879-1976), quien tenía un profundo conocimiento del cristianismo, a pesar de ser budista (en la foto, una de sus obras, la iglesia de Tabira). Los promotores de esta iniciativa quieren que esas iglesias sean declaradas patrimonio de la humanidad como símbolo de la libertad religiosa. "La iniciativa la comparte practicamente todo el mundo", afirma el alcalde de Hirado (35 mil habitantes; 5 mil católicos).

Los japoneses son especiales. Aprenden de la Historia.
He leído que en determinado momento los mongoles pidieron misioneros católicos para su imperio, pero los europeos, o más bien el Papa no les prestó atención porque estaba más metido con las Cruzadas. recordé esto al pensar en la magnífica oportunidad histórica que se perdió con aquello. Por fortuna, los jesuitas se encargaron de remediar parte del olvido de Oriente.
Saludos desde Buenos Aires.
Publicado por: El Bambi | 04/01/2007 en 09:07 p.m.
Es difícil juzgar el pasado. En todo caso, ayuda a comprender que no es verdad aquello de que "todo tiempo pasado fue mejor"...
Publicado por: dc | 05/01/2007 en 06:37 p.m.