A finales de abril de 2005, y mucho antes de ser nombrado Secretario de Estado Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone comparó a Benedicto XVI con Franz Beckenbauer, el mítico “Káiser” de la selección alemana de fútbol que venció el mundial de 1974. Como Beckenbauer en el terreno de juego, decía Bertone, “el gran Papa Benedicto XVI nos da la certeza de la fe y nos lanza hacia adelante con sus pases... Diría que es capaz de implicar a todo el gran equipo de la Iglesia, y que nos invita a jugar al ataque, a no tener miedo...”
Lo que tal vez no imaginaba entonces el cardenal Bertone al usar esa metáfora, fruto de su gran pasión por el fútbol, es que el propio Franz Beckenbauer iba a decir lo mismo de Benedicto XVI. En una entrevista publicada por el Abendzeitung, de Munich, Beckenbauer afirma que su encuentro con el Papa, en octubre de 2005, ha sido “el más importante de su vida” (ver síntesis en inglés).
Tanto es así que tras el viaje de Benedicto XVI a Alemania, en septiembre de 2006, comenzó a leer sus escritos y volvió a la práctica de la fe. “Benedicto XVI está llevando a la gente a la Iglesia, y yo soy un buen ejemplo de ello”, concluye Beckenbauer, que fue el presidente del comité organizador de los pasados campeonatos mundiales de fútbol celebrados en Alemania.

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