Ya habrá tiempo de referirse al alcance que el viaje del Papa a Turquía tendrá para las relaciones ecuménicas con los ortodoxos y para el mejor entendimiento con el mundo musulmán. Vale la pena detenerse un momento para subrayar otro aspecto que, a juzgar por el clima de las semanas que precedieron el viaje, era difícil de esperar: el cambio en la opinión pública turca con respecto al Papa.
Lo destaca hoy desde Estambul el experto en temas de medio oriente del Corriere della Sera, Antonio Ferrari. “Si se hiciera hoy un sondeo sobre la popularidad de los líderes mundiales en Turquía, en los primeros lugares encontraríamos sin ninguna duda a Benedicto XVI. En tres días se ha producido el prodigio. El Papa que algunos detestaban y la mayoría criticaba por las declaraciones sobre el Islam ha conquistado a la gente”.
“Decir que Turquía ha sido seducida por Ratzinger –añade-, no es una exageración. Basta ojear los periódicos para comprenderlo”. Y cita los titulares de los principales diarios, así como el cambio de programación que las televisiones turcas llevaron a cabo para responder al interés de los telespectadores: “desde la llegada del Pontífice, el evento ha provocado un incremento de audiencia e interés que nadie, absolutamente nadie, había previsto”.
Algunos articulistas, al comentar este resultado, afirma que “Ratisbona está olvidada”. Entiendo que se refieren a “los equívocos” sobre el discurso de Ratisbona, porque el Papa no ha hecho sino insistir en lo que allí dijo: por ejemplo, que matar en el nombre de Dios es una ofensa a Dios y a la dignidad humana.


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