Se estrenó ayer en España y según algunos críticos, es una película que “puede liderar la renovación argumental que tanto necesita el cine español”. "Mia Sarah" es la ‘opera prima’ de Gustavo Ron, de 34 años recién cumplidos. La menciono aquí porque se trata de una comedia romántica “de gran nivel estético y antropológico”. Esto último significa que “desarrolla un atractivo entramado de amores generosos, sutilmente abiertos a la trascendencia y cimentados en el respeto hacia la íntegra dignidad de los demás, sin reduccionismos hedonistas”. Me parece que esto ya, de por sí, es noticia. Y más aún si, como parece, se convertirá en el film de Navidad en las salas españolas.
La película es una fábula moderna, con toques de fantasía, que narra la relación entre un abuelo y su nieto. Cuenta la historia de Samuel, un adolescente que lleva más de tres años encerrado en su casa, como consecuencia del trauma que le produjo el accidente en el que perdieron la vida sus padres. Su abuelo, un gran escritor, le enseña todo lo que necesita saber sobre la vida. Ambos se las ingenian para librarse de los psicólogos que contrata Marina, la hermana de Samuel, que se desvive por éste. Sin embargo, todo cambia con la llegada de Gabriel, un joven apasionado de su profesión pero extremadamente tímido con las mujeres, que resiste los intentos de abuelo y nieto por echarle...
"Mia Sarah" reúne en la pantalla a tres generaciones de actores: Fernando Fernán Gómez, Phyllida Law (la madre de Emma Thompson), Daniel Guzmán, Verónica Sánchez, Diana Palazón y Manuel Lozano. Según explica el joven director, la película –que está inspirada en el cine que desarrollaron los europeos en Hollywood durante los años treinta- es, en el fondo, un homenaje a los abuelos.


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