¿Qué hace la Iglesia por el Sida? Una buena respuesta es el documental “Sida, preservativos e Iglesia católica”, realizado por la agencia Rome Reports y disponible en su página web en las versiones española e inglesa (seleccionar español, clicar luego “Prog & doc” y elegir el documental). Es de lo mejor que he visto sobre el tema.
No pretendo resumir el programa, de 45 minutos, pero me ha llamado la atención, entre otras cosas, el testimonio del misionero y cirujano italiano Aldo Marquesini, que trabaja desde hace treinta años en Mozambique. Durante una intervención quirúrgica, hace tres años, se contagió del virus HIV. Tuvo la oportunidad de regresar a Italia, pero no quiso: decidió seguir en Mozambique, y además hizo público su contagio. Gracias a su popularidad, eso produjo el efecto de animar a otras muchas personas enfermas, en una zona donde el 16 % de la población está infectada por el virus del Sida. Y así comenzaron a aparecer muchos enfermos para someterse a tratamiento.
No se trata sólo de historias ejemplares aisladas. En realidad, la Iglesia católica se ocupa del 27 por ciento de los enfermos de Sida del mundo, y su acción ha sido esencial para que las multinacionales farmacéuticas establecieran precios razonables para los medicamentos antisida destinados a países con pocos recursos. El documental ofrece elementos suficientes para situar la polémica del uso o no de preservativos en un contexto realista. “Deja ya de hablar de preservativos –afirma uno de los protagonistas, drigiéndose a quienes sólo tienen esa crítica a la Iglesia en la boca- y ayúdales: ¿dónde está la educación, dónde está la comida, dónde están los medicamentos...?”


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